Ya me voy haciendo con el trabajo... No me asusta tanto quedarme sola en la residencia, sin médicos ni más enfermeras que yo y mi sombra... No sé cómo lo hago, pero siempre termino sola, debe de ser mi destino. Pero está bien así.
Me gusta ese lugar porque la gente con la que trabajo no me hace vacío, pero a la misma vez nadie pregunta nada de mi vida privada, si es que hay algo que preguntar. Eso me gusta, que no pregunten. Si hay algo que odio es que la gente haga preguntas para saber cosas que no tienen que interesarle. Creo que por eso me gusta ese lugar...
El sábado la residencia cumplía 8 años desde que se abrió, así que los ancianos y sus familiares lo celebraron con una comida en el restaurante que queda al lado. Yo estaba de tarde... Solo había empezado a organizar lo que tenía que hacer cuando empezó a sonar el teléfono del infierno: "Silvana, baja al restaurante, un familiar se mareó". Así que Sil apareció con todos los aparatos en el restaurante para mirar las constantes de la señora... Todo estaba bien. Con escapar de aquel calor sofocante del comedor y hacerme esperar mientras la señora cagaba le sentó genial... Ay! Qué glorioso es el wc en esas ocasiones de aprieto! Queda bien comprobado... una sentadita cura todos los males...

La tarde siguió bien tranquila, haciendo mis tareas sin ninguna prisa ni incidencias graves. Llegaban las 19:00h, la hora de la cena del primer turno... la hora de hacer las glucemias y poner las insulinas. Y por el comedor no aparecía ni un alma. Poco a poco fueron apareciendo y fui completando el trabajo... hasta que me avisaron que fuera a la habitación de una anciana problemática, la cual siempre andaba quejándose de todo ( más la familia que ella... pero de tal palo, tal astilla
). Fui pues, avisada de que tenía que atender a una familiar, que los familiares decían que estaba mareada pero que a mí me advirtieron que estaba borracha. Efectivamente. Yo por si acaso fui con todos los aparatos, que si la tensión, la saturación, la frecuencia... porque capaces de decir que no los atendí... de esos me podía esperar cualquier cosa, así que fui a hacer el paripé.Entré en la habitación atestada de familiares, formando un corro al rededor de la cama de la anciana. Y vi todo el percal: Una señora de unos 40 años, tirada en la cama. Y digo tirada y no tumbada. "Cómo te llamas?"- le pregunté. "Mmnrrrngghhh". "¿?¿?¿?¿?¿?... Cuánto has bebido?", "Naddddhaaa...".
A mí me daba la risa permanecer ahí. Le cogí la tensión, la saturación y la frecuencia haciendo un poco el show, porque quedaba bien claro que los supuestos mareos de la señ
ora eran porque se había bebido hasta el agua de los jarrones de las flores. "Los constantes están bien. Lo que pasa es que la señora está borracha y nada más". "Pero dale algo, que tenemos que salir de viaje ahora y no la podemos llevar así..."- me decía uno de los sobrinos de la anciana, que por cierto, estaba de toma pan y moja. "Yo no puedo dar nada sin que me lo diga un médico... además, lo único que tiene que hacer es dormir la mona y ya se le pasará...".Y no volví a aparecer por aquella planta hasta que se hubieran ido... No podía darle medicación, pero ahora que lo pienso, un cubo de agua fría le hubiera venido genial...
En fin...

















