domingo, 30 de enero de 2011

Esa mirada...

Venía contenta para casa. He pasado el fin de semana con Gaizka. Haciendo el vago, ver películas y hacer puzzles. No hemos hecho nada más.

Era de noche y llegando a casa me he encontrado un perrito en medio de la carretera. Al ver que no se quitaba he parado y se ha escapado asustado. He salido del coche para ver si en el collar llevaba algún tlf o algo pero de lo asustado que estaba se iba corriendo.

No he podido cogerlo para llevarlo mañana al veterinario para ver si tiene chip o cualquier cosa. Me he acordado de cuando cogieron a mi perra hace poco. ¿Y su dueño dónde estará? Seguro que es de algún dominguero porculero al que se le ha escapado. ¿O tal vez abandonado? Tenía tanto miedo a acercarse que me hace pensar que haya podido ser maltratado y abandonado...

Me deja mal no haber podido hacer nada por él. He venido a casa dejándolo solo. ¿Y si alguien lo atropella? ¿Qué hará toda la noche sin comida y con este frío?

Me acuerdo de Yaku. Del tiempo que pasé buscándolo en vano. Del día en el que pensé que me robaron a mi perra. Se pasa jodidamente mal, en serio.

Ojalá su dueño venga a buscarlo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Tus regalos

Estaba trabajando aquella mañana en la que me enviaste un sms diciéndome que querías verme, que estabas triste. Te compré un cucurucho de golosinas, ¿Te acuerdas? Y tú, como por arte de magia, sacaste de tu mochila una tableta de chocolate de naranja. Y me abrazaste. Me dijiste que nadie jamás te había regalado golosinas para sacarte una sonrisa. Como a los niños. ¿Y tú porqué me lo regalaste?

¿Es cierto que el pulpo se hincha en es estómago si bebes agua después de comerlo? Las reuniones familiares no son precisamente de mi agrado, pero aquel día que fui a tu casa a comer con ellos me lo pasé muy bien desplumando a tu padre jugando al pócker, la primera vez que jugaba.

Donuts de chocolate... ¿Quieres? ¿Estás seguro? ¡Pues toma! ¿Cuántos fueron? Primero te robé uno entero, casi no podía ni tragarlo... y luego, ¿cuántos te metí en la boca? ¿Querías aun más?

¿Te acuerdas qué viajecito nos dio Lola de camino a Córdoba? Cada dos por tres parando por si tenía ganas de cagar. ¡Y pensar que ahora aquella bolita de pelo es enorme! ¿Te acuerdas cuántas pulgas tenía cuando la trajimos? ¡Después de la sesión quedó perfecta y blanquísima! A ver si pronto podemos ir a visitar a ella, a Nika y a tu primo.

En tus cumpleaños se suponía que era yo quien tenía que regalarte algo... Y tú me regalaste aquella cruz de plata que tanto me gusta. ¿Por qué? No hacía falta. Pero me gustó demasiado.

Muchas veces me has preguntado qué fue lo que le sucedió a Yaku. Siento no poder decírtelo. Mi boca es incapaz de pronunciar que me lo mataron. Hace ya un año. Qué rápido pasa el tiempo y cuánto tarda éste dolor en marcharse. No puedo escribir éste párrafo sin llorar. No puedo. Me duele su recuerdo. Mucho. Tal vez demasiado. No sabes lo importante que fue para mí. Mi mitad. Mi todo. Y ahora no está. Por mi culpa.

Cajas. Cajas de madera, cajas de colorines, cajas que barnizas tú, cajas con ositos... Cajas para guardar secretos.

A día de hoy has pasado a ser lo más importante para mí. ¿Qué voy a hacer si algún día me faltas? Quiero seguir llenando todas esas cajas de recuerdos. De momentos que me das. Palabras. Frases. Abrazos. Sonrisas...

domingo, 16 de enero de 2011

¿De dónde me viene el mal genio?

Tengo mal genio. Es todo.

Y como dijo Antoine Lavoisier, la materia ni se crea ni se destruye, se transforma.

¿Pero qué es el mal genio? ¿Se puede considerar materia? ¿Energía? Porque comprobado está, que esa teoría a veces me funciona. ¿Y la mayoría de veces qué pasa?

Hará cosa de un par de meses tuve un día de perros. TODO me salía mal. Eran cosas insignificantes, que al juntarlos todos mi mal genio estalló. Se me quitaron las ganas de hacer cosas, cogí el coche y me fui a casa mientras me salía humo de las orejas.

Y me dije, qué cojones, ya que me han salido mal las cosas, vamos a joder a otros. Y bien sabido es lo odiados que son los camioneros, tractores, ancianos al volante y todo ser lento en la carretera. Fui a 60km/h en un tramo permitido a 80km/h (pero que normalmente la gente va a 90 o 100). Cuantas más veces me daba las largas el coche de atrás menos cabreada estaba. Y al revés, más cabreado estaba él viendo que seguía a la misma velocidad y que su insistencia no funcionaba. Por lo tanto, el cabreo no desaparece, pasa a ser de otro. Y yo se lo regalé por completo a aquel señor que tras desviarse por un camino paralelo al mío me dio un bocinazo, me miró con las venas del cuello hinchadísimas y me sacó el dedo medio. Ahí puedo decir que ya no quedaba ni pizca del cabreo que me dominaba. Ahora era suyo.


Pero no siempre se encuentra tan fácilmente alguien a quien hacerle tal regalo. Y otra cosa, ¿Quién me lo pasa a mí?

Hay cosas que enseguida me ponen de mal genio. Como los ruidos fuertes. Y eso incluye el ruido que hacen los niños, unos padres porculeros que les permiten todo y encima añadimos globos al asunto.

Ayer fui con Gaizka a cenar a una pizzería. Desgraciadamente allí había diabólicos niños haciendo esos sonidos estridentes, padres con voz de pito gritando y encima, haciéndoles globitos. Hay que joderse. Deberían prohibir los globos.

Y yo cada vez estaba más roja de la rabia cuando esas niñas del Averno pasaban por al lado de mi mesa corriendo y gritando.

Cuando esplotó un globo fue cuando los ojos se me inyectaron en sangre y por encima de aquel bullicio de ruidos se escuchó un desgarrador grito. El mío, claro. El demonio que llevo dentro, que no aguantaba más a esos desgraciados de mierda que me estaban haciendo dolor de cabeza.

Yo estaba de espaldas a la mesa de ellos, pero Gaizka me dijo que me miraron como si de una loca se tratara. Pues sí, estoy pirada, y si por mí fuera hubiera quemado a esas niñas asquerosas y a esos padres amorfos en la hoguera para que dejaran de hacer tantísimo ruido.

Parece ser que cayeron en la cuenta de que estaban haciendo ruido y mandaron a callar a los niños. Por un momento dejó de haber tanto ruido, pero ¿qué se puede esperar de unos seres del Averno como esos?


A veces pienso que estoy realmente pirada, pero me quedé la mar de bien después de aquel grito ensordecedor.

Cada vez que esas niñas se acercaban a nuestra mesa con sus globitos de las pelotas enseguida se oía la llamada de los padres para que fueran donde ellos. Se estaban acercando demasiado a la zona peligrosa.

Para que se me pasara del todo el mal genio me compré un libro, qué cojones.

Entonces, en ese caso, ¿el cabreo a donde quién fue? ¿Se transformó en grito y libro? No me suena demasiado bien.

¿No os pasa que tenéis ganas de hacer algo, veis algo decepcionante, y se os quitan las ganas?

Y juro que intento que no me pase, pero no puedo evitarlo.

Siempre que llamo a Gaizka, da igual la hora que sea, siempre le pillo en la cama. ¿Cómo puede ser eso? Le llamo a las 11h, está en la cama. Bueno, tampoco está tan mal, sólo son las 11h. Le llamo a las 13h y está en la cama. Joder, que es medio día. Le llamo a las 15.30h y en la cama. Esto ya es el colmo.

Hoy iba a ir a su casa a ver unas pelis, pero le he llamado a las 15.30h y lo pillo en la cama. Directamente ya se me quitan las ganas de ir. Y no sé por qué. Pero esa imagen de vago no lo soporto.

Vago y desordenado. No tiene horarios. No hace las cosas como los hace la mayoría de la gente. Se salta las cosas, lo hace todo al revés... y el desorden me puede. No me gusta. Es superior a mí. Yo después de levantarme tengo que desayunar, sino no tengo buen día. Es como si me faltara algo. Y al medio día como y a la noche ceno. Pero eso de despertarme a las 13h, no desayunar, comer a las 15h, y volver a tirarse a la cama... no sé, pero no puedo. Admito que algún día lo he hecho, pero él lo hace siempre. Y no me gusta.

¿Pero porqué cojones me importa lo que haga con su tiempo? Si yo me he pasado la mañana tranquilamente leyendo un libro de Dan Brown, cojonudo por cierto, y él lo ha pasado durmiendo. Pues bien. ¿Y qué?

Pues que no soporto ese desorden horario. Me altera. Y se me quitan las ganas de verle.

¿Por qué?

lunes, 10 de enero de 2011

Adiós a las fiestas, ¡por fin!

Ya es día 10, el final de las Navidades. Por fin. Bien sabido es que estas fiestas no son de mi agrado, pero este año puede decirse que han sido... diferentes.

El día 24 comenzó igual que todos los años: cena en casa de mi abuela. Aburrido hasta morir. Cenar, hablar de estupideces, comer, mirar el aire... ¡Y bien! Un fiestón de puta madre!!! (irónicamente hablando). Mis tías pusieron la televisión, esos programas que dan de cantantes y demás... Me pasé el resto de la noche mirando viejos cantando y viendo la cara de emoción de una de mis tías cada vez que salía uno nuevo y lo conocía (claro, los cantantes eran vascos, no os creáis que salían David De María o algún bombón de esos).

La odiada cena del 31 cuando toca que mis primos vengan a mi casa a gorronear por fin fue diferente. La cena se hizo en casa de otra tía y yo me fui a casa de Gaizka porque sus padres se habían ido a Barcelona... así que bien.

Cuando llegué a su casa ya lo tenía todo preparado: velas, copas, comida... de todo. Puede que sea el primer año en el que pueda decir que las Navidades no estuvieron tan mal como siempre.

El día de Reyes fui a comer a su casa con sus padres. su hermana y su pareja y él. Desde que lo conozco era la primera vez que iba a su casa a comer estando gente... pero todo bien. Estuvimos jugando al pocker y desplumé a su padre. Puedo decir que me lo pasé bien.

Y ya por fin se terminaron las fiestas. Las consultas de estar vacías han pasado a tener la agenda a punto de reventar. La vuelta de las vacaciones, que es lo que tiene. Con eso vuelve el trajín habitual. Y mierda, que el 12 se me termina el contrato. De nuevo al puto paro de mierda y a buscar un curro de mañana para ir a clases de foto por las tardes.

Por cierto, es mi primera entrada desde el pc nuevo que me he comprado, por fin. Ya llevaba tiempo diciendo que me lo iba a comprar porque el portátil estaba a punto de cruzar las puertas del cielo...

:)