San lunes: ha madrugar y a trabajar. Después del curro he llevado a mi madre de compras y le ha salido bien el día: 3 camisetas y un pantalón en la primera tienda que hemos entrado. En el resto no ha habido suerte (casi que tengo que dar gracias a Dios, que sino me dejaba temblando la tarjeta xD). Al volver del centro comercial hemos parado en el super a hacer la compra de la casa y me he dado cuenta de que la rueda de atrás estaba muy deshinchada. Llego a casa y mi padre le ha encontrado un clavo inmenso O_o así que lo he tenido que cambiar. No era la primera vez que lo hacía (con mi coche sí, pero bueno, todos son parecidos) y mi padre preguntándome a ver si sabía hacer, que él me iba a enseñar.
De primeras coge el gato al revés y ha hecho mil intentos en engancharlo de donde no era mientras yo le insistía que la ranura no era la parte que iba al suelo, sino que ahí era donde se enganchaba. Total, como el que sabía era él, después de intenarlo mil veces le ha tocado hacer como yo lo decía.
Claro, luego venía quitarle la tapita de la llanta para soltar los tornillos. Tengo una memoria como el culo pero de algunas cosas me acuerdo, y se me ha encendido la bombilla acordándome de lo que me dijo el señor del concesionario: Guarda bien esta llave porque es para soltar la tapa de la llanta, tiene seguridad para que no roben las ruedas... Así que ahí le hemos dado.
Total, que casi le tengo que enseñar yo a él, vaya risas nos hemos echado mi madre y yo a su cuenta jajajajaja El tema está que si se me vuelve a pinchar lejos de casa y estoy sola no tendré que recurrir al escote para que me pare algún viejo verde a babearme encima para que me la cambie.
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