Estábamos molidas después de pasar todo el dia en Paris. Teníamos los pies que si pudiéramos nos los quitábamos para llevarlos a hombros. Después de una larga espera en una cafetería de la estación llegó la hora de montarse en el tren. El tren era de literas. Era un sitio minúsculo con 6 camas, una encima de otra, en total dos filas cada una con 3 camas. Mi madre y yo fuimos los primeros en llegar a nuestro compartimento: Teníamos las camas del medio. ¿ Quién vendria a las camas de debajo nuestro y arriba ? Y en esto llegó una señora con su hijo; Entiéndase: señora mayor con su hijo de unos 25 años, buenísimo. Nos dijeron que estarían un rato en el pasillo hasta que nos acomodásemos mi madre y yo. Y en ésta le digo a mi madre: Vigila la puerta que me voy a quitar las zapatillas...para que no entre nadie y se maree con el pestazo que deben de tener. A ver cómo huelen.... Y en eso asoma la cabeza por la puerta la señora... O_O No se si se dio cuenta de lo que dije, pero casi me pilla con las manos en la masa, o mejor dicho, metiendo las narices donde no debo. xD
Cuando se fue me quité rápidamente las zapatillas y saqué los pies por la ventani

lla. Mi madre de mientras se untaba los sobacos con el desodorante de roll on... y digo se untaba: porque casi acaba el bote.
" Joe, esque levanto el brazo y casi me mareo,...no me imagino lo que tiene que oler en éste sitio...éstos tienen que estar asustaos... " Cuando ellos se acomodaron llegó una chica francesa a las literas de abajo. El viaje era de las 23.00 de la noche hasta las 7.30 de la mañana. Dormí durante toda la noche, despertándome a ratos...pero no me quejo. No fue un viaje tan desastroso como el de la ida a Paris... Cuando llegamos a Hendaya quedamos con una tia que vive allí y fuimos a desayunar. De vuelta a casa en el coche me llamó mi padre:
Tengo una mala noticia, ha muerto Louis. ¿ Cómo ? Si era el único que estaba bien! Mi cobaya había muerto. Me dijo que el sábado a la mañana fue a llevarle comida y que no le hizo caso cuando normalmente se pone como loco. A la tarde fue de nuevo a visitarlo y estaba muerto. Lo enterró y no me pude despedir de él. Volví a casa y encontré su casita vacía. Él ya no volvería a estar entre mis manos,

su alma ya había partido. Desde aquí me despido de él, deseándole lo mejor, que encuentre su camino, y que sea feliz en otro lugar. Días antes le había comprado una correa para sacarlo de paseo, ya que comenzaban los días de sol. Estaba tan gordo que casi no le entraba. Estaba monísimo con él. Lamentablemente no le saqué ninguna foto. Solamente pudo disfrutar de su correa un dia, en el que lo llevé a comer hierba y a correr a la calle.
Desde mi rinconcito te deseo que seas feliz allá a donde vayas... te dejo esta vela para que ilumine tu camino y nunca sientas miedo. Yo siempre te acompañaré cuando lo necesites...

Al principio fuiste frio, pero lograste entrar en mi corazón. Espero que seas feliz y no me olvides. Hasta luego, Louis.

1 comentario:
quizas se murio de pena por no verte... o .. no le dieron de comer un dia.. esos animalitos (cuyes) tienen que comer a diario sino al toque se mueren,, ya me pasio un dia en Peru,,,muy delicados...
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