miércoles, 24 de diciembre de 2008

Que os atragantéis en navidad!

Ya solo me quedan 3 días para poder darle fuego a mi uniforme blanco!!! Se terminaron los días de engañada, de trae-lleva, de hazestomientrasmetodoelcafé. El viernes fui con la matrona a la charla que les deba a los hombres antes de hacerse una vasectomía. En esos momentos se ve lo flojos que son algunos. Uno se mareó cuando explicaba por dónde se daba el corte!

Lunes: día con la matrona = día entre chochos.

A las 8.30 en extracciones. Y mira que hay gente rara. Entran, se quedan de pie mirándote y no se sientan hasta que se lo digas. Se sientan, mientras tu esperas a que se saque el brazo del jersey. Pero no se mueven. Y te preguntan : "¿Y ahora qué?" Y tu te ríes por dentro por no llorar, porque todo el mundo sabe que para sacar sangre se necesita una vena y normalmente se saca del brazo. Pero hay cada cazurro por ahí suelto... que los deberían de llevar al circo. Y no os hablo de un abuelito, no, era un chico joven. Y bien, le dices que te deje el brazo, se saca el jersey inunando la zona con el olorcillo a sudor de los sobacos (¿dónde quedó el desodorante? le preguntas mentalmente) y procedes a ponerle el tortor ( la goma ) mientras te estiras como un chicle para poder atravesar la mesa y llegar hasta el paciente que pone la silla a casi un km de distancia. Que no como personas, pero parece que todos me tienen miedo. Con la cara de angelita que tengo...

A las 9.00 a ver dos vasectomías. Era la primera vez que los veía, y eso quería hacer: verlos. Llega el chico, se empelota y se tumba en la camilla. La doctora empieza pinchándole el anestésico y después de hacerle una rajita de 1 cm en la zona de arriba de las pelotas le coge con las pinzas el conducto por donde van los espermatozoides, empieza a quitar todas las capas hasta llegar a él y lo corta en dos. Le da puntos y hace lo mismo con el otro testículo. Cierra la herida con otro punto y para casa. Así de sencillo. Nunca he visto alguien tan pálido como el primer chico. Y Sil que tenía que hacer? Abanicar. Me pasé las dos vasectomías abanicando. Os lo podéis creer? Pues así es. Flojos! Y la matrona bromeaba:

- Después cuando te pregunten qué has aprendido dirás: A abanicar!!!! - Y se partía de la risa.

Después de las vasectomías fuimos a una especie de gym, donde les explicaba a unas 10 embarazadas los ejercicios que tienen que hacer, para la preparación del parto. Y después les dio una charla de cuándo ir al hospital, de cómo respirar etc. Estuvo entretenida la mañana. Y aquí viene lo peor de ese día. Consulta de la matrona: Cogiendo tensiones, pesos, muestras vaginales, midiendo la barriga a la embarazada... Un horror. Eso de ponerme delante de un chocho abierto de par en par, cogiendo muestras y metiendo los dedos dentro para tocar el grosor del útero y los ovarios... Mayormente me pareció el horror. Nunca me ha gustado la ginecología, y ahora lo tengo demasiado claro. Ni urología ni ginecología. Y en una de estas salgo a la sala de espera a llamar a la siguiente paciente, y ahí veo a mi madre sentada esperando. El color de la cara se me debió de caer al suelo al verla: porque sinceramente me apetecía bien poco andar mirándole las partes bajas a mi madre. Muy poco. Pero después recordé que su consulta era para la doctora, y no para la matrona. Ahí me volvió el color. Menos mal.

Se me pasó el día rápido. Estuvo entretenida la mañana. Pero no quiero volver. Seguido de salir del ambulatorio bajé a la ciudad a comprar los malditos regalos de navidad. Cómo lo odio. Compré un libro a mi padre y una radio a mi madre. Llegué a casa y la radio no funcionaba bien, así que al dia siguiente tuve que volver a ir, a devolverlo y de paso quedé con un amigo, el Rabioso, que lo conocí por msn. Y no penséis mal, que no me gusta, ni me gustará. Demasiado insistente. Pasé la tarde con él, después de insistir tanto en ir al centro comercial de su pueblo y que después él me llevaría a mi pueblo. No tenía muchas ganas, porque aun tenía que comprar los regalos, en una tiendita de mi pueblo, y no quería llegar muy tarde a casa. Fuimos al centro comercial. Miró mil tiendas, y no compró ningún regalo. A la salida le dije: por la derecha se sale. Él para adelante. Salimos por otro lado, y en la rotonda en vez de volver para atrás se metió a la derecha. Cogimos todo el atasco. Me cagué en su madre. Ya en la autopista le dije que se pusiera en el carril de la izquierda, que sino tendríamos que dar toda la vuelta a la ciudad y que tardaríamos mil siglos. Pues no, dimos la vuelta de siglo. " Esque me pones nervioso" ,"perdona eh, que me he equivocado" eran sus frases, que cada vez que las decía me daban ganas de darle 5 hostias. Una equivocación? Fueron unas cuantas seguidas, una detrás de otra. Yo no lo entiendo aun. Pero por fin llegamos al pueblo, compré una bufanda a mi madre y nos tomamos un trago en un bar. Después me fui, y se fue. Paré en otro lado a comprar otra radio a mi madre y ahí se finalizó el día. Por fin. Estaba harta de dar tanta vuelta ya. Pero me reí un buen rato.

Llegué a casa y le entregué la radio a mi madre. Funcionaba. En mi casa damos los regalos el 23 porque la noche del 24 la pasamos en casa de mis tías. También entregamos los otros regalos, el libro de mi padre y la bufanda. Pero entre mi madre y yo le habíamos comprado a mi padre una camisa, y aquel día compramos también un regalo a mi tía y otro a la niña de mis primos.Todo estaba en la misma bolsa y yo ni me acordaba de ellos. Le entregamos la bolsa a mi padre, y él con toda la ilusión iba a abrir el regalo de mi tía cuando de repente escuché a mi madre: "Ese no!!! Que ese es para la tia!". Así que prácticamente le quitamos el paquete de las manos. Después cogió el de la niña, y el pobre se quedó con las manos vacías. Coge la camisa y pregunta: " Éste puedo abrirlo, o también me lo vais a quitar?" Mi madre y yo por los suelos riéndonos.

Y ya llegan las mierdas de navidades. Esta noche a una aburridísima cena a casa de mi tía. El 31 otra aburridisima cena en mi casa con otros tios. Y a responder las típicas preguntas. Cómo lo odio. Cómo odio las navidades. Y cómo odio las cenas y comidas familiares. Daría lo que fuera por poder librarme de ellas: Lo que fuera.
Y ya estoy harta de la frasecita del millón "feliz navidad". Así que no os diré nada de eso. Que os atragantéis con el pavo, que tosáis hasta que se os salgan las tripas por la boca y que se os corra el rimel. Ja!

Ésto es lo único bueno de la navidad. Alegraros la vista!

3 comentarios:

Unknown dijo...

Pues aquí vá el millon uno
Feliz navidad!!!
eres un sol, aunque te empeñes en renegar y renegar :p

LocAna dijo...

que historias!

jajaa

Ojala la cena no haya estado taaan aburrida, suerte para fin de año eh!

besos lindaaa

Ioseba dijo...

Tu te alegraras la vista con ese pero conmigo quedas mal... a ver si pones una chica tambien pera la proxima