Ya voy mejor en el hospital. No siento esas terribles ganas de bajar a personal a decir que me voy, que se busquen a otra. Así que hasta octubre permaneceré en la tercera planta, traumatología.
Hay que decir que he tenido bastante suerte en todo. Pero aun así lo he pasado como el culo, cuesta abajo y dando vueltas.
El primer día en la planta en el que ya me quedo fija tuve que pasar visita con el médico. La enfermera con la que estuve fue muy simpática y al principio se quedó conmigo porque "éste médico es un poco borde y puede darte alguna mala contestación". No sé si tendría buen día o que me caen bien los bordes, pero este me cayó simpático.
Estábamos terminando las visitas y ya estaba yo sola con él. Quedaba la última habitación, y Sil, como de costumbre en el último momento la cagó. El tipo hablaba tan bajito que me costaba horrores entenderle. Estaba a punto de robarle el sonotone a algún abuelito... Y aparte de eso en mi hoja tenía puestos los diagnósticos con abreviaturas; vamos, que no tenía ni idea de lo que tenían mis pacientes.
Como decía, el paciente que nos quedaba era un chico drogadicto, al cual le habían hecho un EMO (extracción de material óseo o algo así, que en aquel entonces no sabía y ahora lo entiendo con las justas; pero ya los iré aprendiendo).

Y el médico no paraba de decir tonterías. Así que nos quedaba un EMO drogadicto. Tonterías+EMO+drogadicto= A Sil le toma el pelo.
Para que os hagáis a la idea: el chico en la cama, con toda la pierna vendada mas lo anterior.
- Sil, tienes tijeras?- me dice.
- Sí, toma. - Y le dí mis super tijeras, nuevecitas, de punta.
- Esas no... unas de cortar las vendas.- bajísimo, o yo sordísima.
Pues bien, le entendí: UNAS DE CORTAR LAS VENAS. ¡Qué mente tan retorcida la mía!
Tonterías+EMO+drogadicto= Dame tijeras de cortarle las venas.

Y me quedé con cara de tonta, sin saber si seguirle el juego o no. Preferí no hacerlo, porque sino le hubiera soltado:"¿Así no te vale?" mientras le enseñase mis tijeras abiertas, por la parte afilada. Se me ocurrió, pero no lo hice. Gracias a Dios, por una vez ser una seca y una borde y una antisocial y un largo etc me salvó de seguir quedando como idiota.
-¿Qué?- me dice, asombrado, porque no me movía del sitio.
- ¿....qué has dicho? Creo que te he entendido mal...
- Que me traigas tijeras de cortar vendas...
- Ahhhh!!!!! Vendas!!!!!- En este momento tenía toda la sangre en mi cara, creo que del calor se me chamuscaron hasta los pelos de las cejas! Se me quedaron rizaditos rizaditos... con humillo y todo.
-¿Qué me habías entendido?
-...- me fui a por las tijeras antes de explotar. Demasiados litros de sangre en mi cara y demasiadas ganas de reírme... ¡qué mejor lugar que el almacén!

No he vuelto a coincidir con ese médico. Y espero que cuando volvamos a encontrarnos no me recuerde!!!!!!! Diosssss!!! Qué cazurra!!!!!!!!!!!
Cambiando de tema... todos sabéis que tengo pánico a dos cosas: hablar en público y a las agujas (si me las tienen que clavar a mí, claro, porque sino... mal oficio). Pues en salud laboral me dijeron que me tenían que sacar una analítica, hacerme un mantoux etc... Fui un día y recogí el volante, en el cual marqué para que me miraran el bendito factor reumatoide, para salir de dudas. Aunque me temo que dará positivo. Da igual, eso es otro tema. Los resultados me los dan la semana que viene.

Al grano... el tema es que hace unos.... ¿13?años que no me pincho, ni estando media muerta iba al médico para que no me mandara a hacer analítica. Así que en vez de coger el volante, ir en ayunas al hospital y que me sacara alguna compañera de planta, me dio por llevarme las cosas a casa y pincharme a mí misma mientras se calentaba mi cola cao. Sí voy a liarla, mejor que no me vea nadie. Así de mona. Y mi madre, a la cual no le gustan nada las agujas, se levantó a todo correr para ver mi sufrimiento toda intrigada.
De nuevo, os pinto la imagen: en la cocina, a las 6 de la mañana con un ojo cerrado y el otro medio abi
erto, la mesa llena de tubos y agujas... Sil, con el pijama de florecitas remangado, la goma puesta y preparando las cosas, la leche en el microondas dando vueltas y mi madre con los ojos como platos esperando el momento de la acción.Y llegó el momento: con la aguja en la mano, el otro puño apretado con los huesos de las manos a punto de desintegrarse por la presión... y zasss! Resultado: la vena rota. Total, que nada de pinchar de nuevo, esa vena iba a aguantar por los clavos de Cristo! Y aguantó.
Terminé la masacre..."ama, pon el código a los tubos..."
-¡Ay Sil! Cómo me estoy mareando!!! Qué mal!!!
Y yo no podía parar de reírme mientras mi madre repetía lo mismo medio tumbada en la mesa... y zassss!!!! De repente, de verla así, terminó dándome el blancazo a mí... "Sil, pareces un cadáver..."
Así que las dos terminamos mareadas.
Sin comentarios.
8 comentarios:
Ja, ja, ja lo del chico emo fue muy gracioso.
Me alegra que te la pases mejor ahí.
Un beso
Problemillas auditivos con médicos creo que hemos tenido todos. El mio tambiéb fue cin un trauma que habla para el cuello de la camisa (de la bata será más propio) jajaja.
En cuanto a las agujas, yo las odiio de manera visceral. De hecho me controlo de cada 6 meses y lo paso muuuuuuuuuuuuuuy mal. Sería incapaz de "autoinmolarme" con una aguja. Eres muy valiente. Y soy capaz de imaginarme la escena con tu madre jajajaja.
Saludos y que sigas bien!!!!!!!!
jajajajaj
hay Syl, me has hecho reir horrores!!! Lo del Emo y las agujas, me imagino a tu madre, pobre!!
Q bueno q vayas mejor en el trabajo!!!
Un beso!!
Me encanto como escribes, me tas de risa, tienes una forma muy simpatica de contar las cosas.
Lamento que tu gatito no este, es horrible perder una mascota.
Te agrego a mis links, cuidate hermosa, un placer leerte.
Me gusta tu forma de expresarte, y sobre todo, el humor con el que cuentas las situaciones embarazosas!!!
yo tb suelo ponerme como tomates de gazpacho en muchas ocasiones.
Venga ánimos. Saludos
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