martes, 11 de mayo de 2010

En Punta Cana

Hoy se me terminó el contrato. Me han dicho para ir el 13 al ambulatorio media mañana. ¿Qué pinto yo en un ambulatorio pasando consulta? Nunca he estado, pero me da exactamente igual. Sólo es un día, así que no me importa no saber qué tengo que hacer. Hoy y ahora por lo menos no.

La cosa es que mañana no madrugo y he pasado la tarde entera en casa haciendo el vago. Ya ni me acordaba cuándo pasé por última vez una tarde entera sin hacer nada. Lo único que hice fue sacar de paseo a la perra y jugar después con ella, nada más. El resto de la tarde delante del ordenador con cara de gilipollas como lo hacía todos los días hace ya casi dos meses.

Aprovecho para escribir algunas cosas de Punta Cana para que cuando mi memoria los olvide pueda leerlos de nuevo y traerlos de vuelta.

Llegamos al aeropuerto de Punta Cana ya hasta los cojones de pasar tantísimas horas de viaje. Nos metieron en un bus con bachata a todo volumen y nos llevaron al hotel. La primera noche fue un show. Definitivamente, Jeny está piradísima.

La puertecita del balcón y la ventana no se cerraban y estábamos en un bajo. La tonta de ella se acojonó y me hizo dormir toda la noche con la luz encendida. Al final le puse como a los niños: La luz del baño encendida con la puerta casi cerrada. A mí no me molesta la luz, pero ella no durmió en toda la noche. Se levantó a las 4 de la mañana y empezó a ordenar la ropa de la maleta mientras me daba el coñazo. No sé ni cómo no la asesiné en el acto.

El resto de los días de la semana nos pasamos en la piscina, en el bar dentro de la piscina, tumbadas en las amacas o en la playa. Ah, que me olvido: y en los buffet libres que teníamos a cada rato llenos de comida. Obviamente, cuando volví me pesé y para mi asombro sigo igual. En serio, asombroso. Nos poníamos moradas. Entre la barra libre con todos esos cócteles riquísimos y tantísima comida... pensé que había traído por lo menos 3kg más.

Algo que añadir: Los morenitos desde luego son un incordio. Lo peor de ese viaje fueron los tíos. Por Dios! Pero qué pesados!!! Esas miraditas viciosas al servir las copas, "te voy a dar lo que necesitas, guapa",... Arghhhh, sólo de recordarlo me pongo mala. Y es que era continuamente. Si no era uno, era otro. Venían hasta a la mesa donde estábamos comiendo a darnos la brasa. Hasta que un día estábamos en la piscina y le pedimos a uno que pasaba por allí que nos sacara una foto. El hombre, con muchísimo gusto nos la sacó, pero después todo pegajoso empezó a meter fichas. Le dije que estábamos de viaje celebrando que hacíamos 3 años juntas. Me salió. Y el hombre, descaradísimo, se dio la vuelta y se fue. ¿En la República Dominicana está mal visto la homosexualidad? Porque a todos los que nos venían a dar el coñazo les decía que Jeny era mi novia y que nos dejaran en paz y algunos hasta nos miraban mal. Dios, qué efectivo era aquello, cómo no lo descubrí antes! Y desde entonces Jeny es mi "Churriiiii". Vaya risas a costa de eso...

También visitamos Santo Domingo. Vaya calor! Un par de horas más allí y mis tetas hubieran terminado derretidas! El canalillo era un río y las cejas un arrozal lleno de agua. Igualito (echándole imaginación... cuela...)

Otro día fuimos a Isla Saona, típicas excursiones de turistas... No estuvieron mal, pero nada que ver con la vidorra del hotel: comer, dormir y beber.

Después de una semana de vagueo volvimos a Madrid. Teníamos pensado pasar allí el fin de semana: llegamos el sábado por la mañana y el bus de vuelta salía el domingo por la noche.

El hotel lo encontramos rápido. O por lo menos más rápido de lo esperado. Asombrosamente, durante toda la semana no nos pasó nada. La mala suerte también se tomó sus vacaciones (bueno, algunas cosas pasaron, pero nimiedades comparando con lo que esperaba que pasara con Jeny al lado). Lo que no encontrábamos era la entrada del hotel. Si es que íbamos a una y la puerta cerrada. Íbamos al restaurante del hotel y cerrado... las escaleras mecánicas no funcionaban y había que cargar con esos maletorros...y ya de tal mala hostia que teníamos pensamos adelantar el bus y volver antes a casa. No sé cómo pero al final entramos a aquel puto hotel de mierda.

En cuanto estuvimos en la habitación me despeloté en seguida del calor que tenía (por subir las maletas a pulso y de la mala hostia que me hervía la sangre) y llamé a mi madre para decir que estábamos vivas en Madrid.

Le llamé también a Gaizka. Después de una semana ya tenía ganas de escuchar su voz. Dormir todas las noches con su brújula bajo la almohada me hacía añorarlo aun más. Le contamos las batallitas de Punta Cana y le contamos lo catetas que fuimos sin poder encontrar la entrada del hotel (En serio, vaya hotel de mierda. ¿No puede tener la entrada en el suelo como todos?). Y hablando y hablando...
-¿Venis de cena?
Y tras una mirada cómplice...
-Ok. Míranos el teléfono de la compañía de buses para que adelantemos el billete.

Y el sábado por la noche ya estábamos de juerga y de cena en nuestro pueblo con Gaizka. La noche no fue del todo buena, paso de entrar en detalles. Pero con Gaizka genial. Esa noche dormí con él y al día siguiente fuimos de compras a comprar botellas para hacer los cócteles como los de Punta Cana (nos trajimos las recetas). Le salió un Banana Mama excelente!

Ya seguiré otro día, que aun me dura la vagueza de Punta Cana y no me apetece pensar qué más contar.

3 comentarios:

Oscura Paranoia dijo...

Q guay todooooo!!!! Y vaguear+alcohol son las mejores vacaciones q te puedes pegar!!! Lástima q te perdieras Madrid, a mí me encanta, pero lo q cuenta es q lo pasaste bien en tu pueblo de todas formas... Q te dure el buen humor y q bien q hayas vuelto con los riñones intactos! ;)

no dijo...

La mala suerte se tomó vacaciones porque tú estabas dispuesta a pasarlo bien y, buena vibra, atrae buenas situaciones. Qué rico viaje, qué envidia me das! Y la bienvenida... vaya, sigue así, permitiéndote estar bien y dejando que las cosas buenas te sucedan.

Nightmare dijo...

Pero, Sil, leyendo lo de los negritos -que no sé si fue en éste o en el post anterior-, creo que en Punta te diste cuenta de que no sólo tú vives entre homo-horrendus -¿era así?-. Me alegra bastante lo de Gaizka. Es más, luego de Rídallahg, me parece bastante bueno.
Leyendo lo de tus coincidencias... el destino juega a tu favor, supongo. Aprovéchatelo.