viernes, 14 de mayo de 2010

Quédate.

Annabel Lee (Edgar Allan Poe)

Fue hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,

habitaba una doncella a quien tal vez conozcan

por el nombre de
Annabel Lee;
y esta dama vivía sin otro deseo
que el de amarme, y de ser amada por mí.


Yo era un niño, y ella una niña

en aquel reino junto al mar;

Nos amamos con una pasión más grande que el amor,

Yo y mi
Annabel Lee;
con tal ternura, que los alados serafines

lloraban rencor desde las alturas.

Y por esta razón,
hace mucho, mucho tiempo,

en aquel reino junto al mar,

un viento sopló de una nube,

helando a mi hermosa
Annabel Lee;
sombríos ancestros llegaron de pronto,
y la arrastraron muy lejos de mi,

hasta encerrarla en un oscuro sepulcro,

en aquel reino junto al mar.


Los ángeles, a medias felices en el Cielo,

nos envidiaron, a Ella a mí.

Sí, esa fue la razón (como los hombres saben,

en aquel reino junto al mar),
de que el viento soplase desde las nocturnas nubes,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era más fuerte,
más intenso
que el de todos nuestros ancestros,
más grande que el de todos los sabios.
Y ningún ángel en su bóveda celeste,

ningún demonio debajo del océano,

podrá jamás separar mi alma

de mi hermosa
Annabel Lee.

Pues la luna nunca brilla sin traerme el sueño

de mi bella compañera.
Y las estrellas nunca se elevan sin evocar
sus radiantes ojos.
Aún hoy, cuando en la noche danza la marea,

me acuesto junto a mi querida,
a mi amada;
a mi vida y mi adorada,
en su sepulcro junto a las olas,
en su tumba junto al rugiente mar.


Una vez le mostré este poema a Gaizka; es mi favorito.

Hoy y el fin de semana entero son fiestas en un barrio de su pueblo y le cogieron para trabajar en un bar como camarero (ya lleva 9 años trabajando en ello entre otras cosas). Algo es algo, ya llevaba mucho tiempo en paro y tenía ganas de trabajar, aunque sólo sean 3 días.

El viernes y sábado iré con Jeny y nos quedaremos a dormir en su lonja: ¡borrachera y más borrachera! Le dije que hoy no iría, que nos veríamos mañana.

Después de salir del trabajo fui a comprar papelitos de colores, sobres pequeñitos y pegatinas de Hello Kitty (tiene su historia, ya lo contaré otro día).

Escribí el poema en un papel de color y lo terminé con una pregunta: ¿Algún día llegaremos a amarnos así?

Me preparé, cogí el coche y fui al bar donde trabajaba. Le dije a la primera chica que vi que le entregara el sobre y así lo hizo. Iba sin firmar pero llevaba pegatinas de Hello Kitty y el poema. Él con eso tenía que saber que yo estaba cerca.

Estuve en el bar hasta que le dieron una hora libre para cenar. ¿Por qué tiene que pasar el tiempo tan rápido? Me hubiera quedado la noche entera abrazada a él. Y sé que él se quedaría conmigo. Se me hace extraño no desconfiar. Confío tanto en él que jamás pensé que pudiera creer tanto en alguien. Pero aunque sé que no se irá, esa sensación sigue ahí. Cuando me separo de él siento que tal vez sea la última vez que lo vea, que no volverá, que lo perderé cuando menos me lo espere. Y sé que no será así, pero esa sensación que hasta me hace llorar es inevitable. No quiero que se vaya. Me da miedo perderlo.

Sólo ha pasado hora y media desde que me he despedido de él antes de que volviera a trabajar al bar y aun siento sus manos en mi cuerpo, su olor, siento su mirada... No quiero perder eso, a él.

Quédate.

3 comentarios:

Shadow dijo...

Me encanta ese poema, y es verdad... No sabemos si alguien puede amar a tal profundidad. Saludos.

Anónimo dijo...

leerte se siente ... cálido. arrullador... me encanta Allan Poe demás está decir que es genial el poema..

Me gusta leer la gente enamorada... tienen un encanto especial y describen la vida de una manera diferente.

te sigo. tu blog me ha cautivado :)

Len0re dijo...

Que poema tan bonito...creo que esta vez has caido en las garras de "Amor". Disfrútalo te vendrá bien una temporada de felicidad.

Besos