lunes, 27 de septiembre de 2010

Algunas letras desde el Averno.

Después de pasar odiándome cada segundo por coger el teléfono pude conciliar el sueño a eso de las 2 de la madrugada del viernes. El sábado entraba en turno de tarde, así que bien. Me desperté tantas veces soñando que me pasarían todas las desgracias habidas y por haber que al final me levanté de la cama, me di una ducha para parecer menos zombie, salí al monte con la perra a despejar ideas, sí es que estaban dispuestas a escaparse de mi cerebro y dejar de martirizarme y me fui al hospital. Lo único bueno de haberlo pasado tan mal fue que casi no comí después de la fatal llamada de personal. Dentro de lo malo, siempre hay algo bueno.


Llegué como media hora antes de lo debido y me encontré allí con dos de los enfermeros con los que estuve el año pasado. De tarde no conocía a nadie. Lo bueno fue que no era ninguna imbécil y borde, sino que cualquier cosa que le preguntaba, me lo decía. Menos mal. Los de arriba siempre tan cordiales, enviándome ayuda! xD (Sí, estoy pirada).

¡Ahí me encontré a mis rotos! Aquello era un geriátrico. Ancianos orondos con caderas rotas. Pesos muertos. Horroroso. Una de las monjitas me dijo que era simpática, no como otra enfermera que les trataba mal. Monjas; siempre haciendo la pelota. En ese momento recé para que el domingo por la tarde no me tocara con aquella ogro enorme y fea que me describió la monjita.

Vi que aquella planta cada vez iba a peor, la desorganización era inmensa. Pero sólo eran dos días. Y al fin y al cabo había trabajado allí y era lo único que conocía. Los siguientes días me tocaría estar en la temida planta de cirugía. Aquellas leyendas urbanas que se contaban de que había carros repletos de medicación, todos los pacientes con curas, bolsas de colostomía que llamaban a todas horas para vaciar, diferentes grupos de médicos que se diferenciaban por colores... ¿Qué coño era aquello? ¿Un cuento de Poe? Sólo de pensarlo se me ponían los pelos de punta. En esos momentos sólo atinaba a pensar: Sil, 4 días más, 4 días más, 4 días más... ¡Y el pastón que te vas a ganar para todas las cosas que tienes que pagar! El seguro del coche, la operación de la perra, el ordenador nuevo, y ahorrar para los caprichitos como un trípode, un objetivo tele, un flash... 4 días más, 4 días más... ¡la matrícula para la universidad en Barcelona! 4 días más, 4 días más, 4 días más...

Y por la noche Gaizka me dio la sorpresa de esperarme cerca de mi casa con una caja de bombones y un regalito. Un angel de hombre. ¿Cómo me habré topado con él?

Al día siguiente fui con menos miedo y con más pereza de pasar la tarde levantando ancianos de la cama y volviéndolos a meter en menos de medio minuto porque se cansan de estar sentados. ¡Y eso que tienen que CAMINAR! ¡¡¡Señores!!! ¡¡¡Arriba esos inmensos panderos y a caminar!!! ¿Sino en casa cómo cojones pensáis arreglaros? ¿Y los familiares? ¿Cómo piensan manejarles si en el hospital no dan palo al agua? ¡Un poco de fundamento, por Dios! ¡Que las residencias son la peor solución! Cuando alguien es un estorbo, hale, a la puta mierda...

Llegué a las 23h de la noche, cené, me metí a la cama y me levanté a las 5h para volver a lo que yo pensaba que sería mi peor pesadilla: CIRUGÍA y GINE.


Pues oye, de puta madre. Me pusieron de más, así que he estado sin pacientes a mi cargo. Mañana tendré que volver de mañana de nuevo y después una tarde. 2 días más, 2 días más, 2 días más... Sil, piensa en la pasta y en nada más... fotografía Sil, necesitas dinero para estudiar, piensa en la fotografía... ¡Me cago en todo, que algún día vas a trabajar como fotógrafa! ¡Y vas a currar como una negra para ser buena! ¡La mejor! 2 días más, 2 días más... (Se nota que el sueño que tenía me hacía delirar un poco en eso de trabajar como fotógrafa y más al pensar en ser buena, ¡qué inocente...!)

Así que aquí estoy, rezando para que mañana esté de más también y pueda ir haciendo lo que me manden. Encantada de la vida de coger todas las tensiones de planta, cambiar bolsas de colostomía y hacer curas mientras que otra enfermera anda cerca. Genial. ¿Hace cuánto que no quitaba un redón? Dios... ¡hoy he quitado dos! ¡Qué guay es eso de estirar y sacar un cable kilométrico de la tripa! Y apretar heridas infectadas y ver cómo sale el pus de entre las grapas... ¡Lo había olvidado! ¡Me encanta!


Pero bueno, ahora necesito un trabajo de mañana para que por las tardes pueda ir a clases de foto. No pienso perderme ni una clase, así que ni pensar en cogerme un trabajo a turnos. ¡Ni loca! Ojalá haya alguna baja en consultas de hematología o extracciones. En serio, seré una perra, pero a ver si alguna se cae por las escaleras, se rompe un pie y me den la baja a mí. Y que tenga para rato, ya puestos a pedir... xD

Mi madre dice que un día de estos tengo que esperar a que salgan del curro, darle un empujón a la que está ocupando el puesto que quiero y tirarla por la escalera. Y después esperar pacientemente a la llamada de la supervisora. Lo dice en broma, pero qué buena sería hacerlo, ¿eh?

Tranquilos, no sería capaz. Éstas cosas sólo las pienso, después mi conciencia no me deja hacerlas, porque sino para estas alturas ya estaría en el corredor de la muerte por todas las personas a las que he puesto verde, deseado que les pase algo para que se les bajen los humos etc.

Soy el demonio.

Y me encanta.

6 comentarios:

Hörus dijo...

Lo que se llega a soportar por conseguir después ese bien tan deseado....

Paciencia y aguantar hasta poder disfrutar sin tener que hacer esos sacrificios.

Cuídate pequeña

◊ dissident ◊ dijo...

Esos familiares que no pegan ni chapa, que son todos, son subnormales porque la que les cae encima es de aupa... Y los redones, son una gran porquería aunque son más porquería las bolsas de colostomía ¿no crees?

Ánimo y piensa en los pavos de final de mes (o de contrato) porque motivan un poco.

Un saludo

Sweety Muflyta dijo...

Hola preciosa, veo que la vida no te trata demasiado mal, vas a hacer un curso de lo que te gusta, y de momento estás trabajando. Un beso, me alegra que te vayan las cosas bien.

Alice dijo...

Ánimo, piensa también que cuando leemos tus entradas en las que admites y superas tus miedos, nos das ánimo a todas/os.
Así que la próxima vez puedes usarnos en tu lista de cosas por las que aguantar en el trabajo.
Un beso y aguanta, que ya queda menos.

Alice dijo...

¡Se me olvidaba! Si te decides por lo de las escaleras, acuérdate de asegurarte de que no haya testigos.
A veces, conviene ser amoral.
¡Bromeando! (¿o no?)

Seda dijo...

A mi me encanta tu ironia. Empece a leerte hace unos meses y no se pq, perdi tu blog, pero vi el enlace en el de Horus o en el de OP (no estoy segura ahora mismo) y me dije: voy a probar a ver si es ella.

Que suerte poder leerte de nuevo, y que termines ya esta semana en planta.
Un saludo!