Me duelen los hombros, me despierto cada mañana sin casi poder moverme. Me duelen las manos, menos que los hombros. Y me duelen los dedos de los pies. Sé que en un par de meses dejarán de dolerme para convertirse en una pequeña molestia que me hará recordar que en unos años mis manos empezarán a deformarse y que cada vez me costará más moverme. Un dolor que dura unos dos meses. Ya se vuelve costumbre, pero cada mañana de esos días, cuando no soy capaz de coger dos platos con una sola mano, sólo pienso en cómo terminaré.
Ayer Jenny me envió un sms para ver si el sábado que viene iba a cenar con ellos para celebrar el cumpleaños de su novio. También irían otras dos parejas.
No tengo ganas de quedar con nadie. Le puse la excusa de que habían elegido un restaurante caro y ahora que no tengo trabajo y no sé hasta cuándo no tendré, que mejor quedábamos otro día para ir a otro lado. Y la verdad, prefiero utilizar ese dinero para comprarme unos libros o lo que sea antes de gastarmelo en una cena al que no me apetece acudir. Si luego siempre me lo paso bien, pero no me apetece ir a ningún lado.

Gaizka también me dijo que fuera al cumpleaños de su madre, que lo celebraban el domingo que viene. Qué manía de invitarme a comidas y cenas, que no quiero saber nada de nadie. También me invitaron a una cena el sábado pasado, con toda su familia. No fui, no estaba de humor para poner buena cara a todos y sacar sonrisas. Gaizka me dice que su madre cree que no me cae bien (lo cual no es del todo mentira, porque tela) o que ha hecho algo que me haya sentado mal. Lo siento, simplemente no me apetece conocer a nadie, no tengo mal rollo con ninguno.
Y en septiembre se casa su hermana. En aquella cena dio las invitaciones, menos mal que no fui. Dice que va a invitarme, pero es lo último que me apetece: una boda. Prefiero 5 cenas con toda su familia. Que te inviten a una boda es una putada, se mire por donde se mire: Tengo que comprarme un vestido (¿yo con un vestido? voy a parecer un embutido.) y tacones (odio utilizar zapatos y más si son con tacones. Ultimamente sólo me compro zapatillas o botas planas, me duelen los pies por la mierda de artritis como para ponerme tacones). Hay que hacer un regalo a los novios (¿Qué cojones voy a comprarles? No me apetece pensar en nada. ¿Dinero? Es un poco...frío). Ir a la iglesia a tragarte un sermón horrorosamente aburrido. Saludar a toda su familia, vaya ganas. Luego la comida, esas comidas tan aburridas que comienzan al medio día y no terminan hasta que pase toda una eternidad. Y lo peor: el baile. Bailo como un pato. Me niego. Y SIEMPRE hay algún imbécil que no para de insistir para que bailes. En fin, que para mí la invitación a una boda es lo peor.

Le dije a Gaizka que ni siquiera me dijera a ver si iba a ir a alguna cena cuando pensaran reunirse todos. La respuesta es clara: No. Así que para qué molestarse en preguntarme.
Lo sé, es un poco rotundo, pero para la cena pasada su madre daba por hecho que iba a ir y dice que le sentó mal que no fuera. Que tenía que empezar a ir, etc. Son Andaluces, qué quiero, allí las cosas son de otro modo. Allí y en todos los sitios. Pero no me gusta estar con mi familia, como para estar con la de otra persona.
Así que para no crear confusiones en si voy a ir o no, mejor dejo las cosas claras.
Soy una puta antisocial, lo sé. Y rara. También lo sé. Y mil cosas más. Así pues, ahorremos a esa gente de tener que pasar un día conmigo y todos contentos.
2 comentarios:
joder que mal lo de la artritis, no hay nada que puedas hacer para paliar los dolores?ya se que no tiene cura y es algo degenerativo pero joder es una putada (que te voy a decir a ti)
huy cuando empiezan con rollos cenar familiares y comidas familiares y bodorrios familiares y saraos familiares... ni te cuento los que me he tenido que tragar yo... pero bueno es el precio de tener a alguien al lado... si el te quiere entendera que no es nada personal contra su familia, sino que simplemente eres tu...
besitos guapa!
No puedo más que darte la razón, pero ten cuidado en que no te salga el tiro por la culata: hace un par de semanas tenía comida familiar. Les dije que no iba porque no estaba de ánimo para reuniones (evité decir estoy mal o peor, para no alarmar) y durante toda la semana siguiente, cada día tuve una visita de un familiar en MI casa. Al tercer día, nada más sonar el timbre me metí en cama con la idea de no salir hasta que se fueran, pero ¡4! horas más tarde no me quedó otra que dejarme ver en todo mi horror, porque empezaba a pensar que se quedaban a pasar la noche.
en fin, que a veces vale más apretar los diente, ir a donde se supone que tienes que ir con cara de circunstancias que intentar que la gente sea un poco generosa y comprensiva.
Porque de eso, ná de ná.
Un beso!
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