viernes, 21 de diciembre de 2012

El 28 de este mes se me acaba el contrato. Ya se podría caer alguna monja por las escaleras o así y que me contraten mientras dure la rehabilitación. Otra vez lo mismo, repartir curriculums, que no sirva para nada y estar todo el día en casa. Me amarga, en serio.

Y las navidades de los huevos. Cómo odio estas fechas, pero creo que cada año me son más indiferentes. Éste año ni siquiera he tenido que pensar en un regalo especial porque no tengo a nadie a quien regalarle nada. Eso tiene su lado bueno y su lado malo claro, pero bueno, es lo que hay.

el otro día me cambié de compañía telefónica y puse internet y el WhatsApp de las pelotas. Pensaba que me sentría menos sola, pero es lo mismo. Aparte de estar un buen rato escribiendo por ahí con mi ex (no Gaizka, el anterior) y algunos mensajes con Jeny, Gaizka y demás... me imagino que serán cosas de la novedad, después nada de nada. Pero bueno, me he entretenido un rato.

Y qué más decir, nada de interés, vivo de casa al trabajo y del trabajo a casa y los días libres los paso en casa sentada delante del ordenador las 24 horas; o bueno, las horas que no me paso tirada en la cama.

A partir del 28 ese será mi plan, no hacer absolutamente nada aparte de encargarme de las cosas de casa. Es en días como estos cuando pienso que la mejor opción es dejar de existir antes de que tengan que hacerme en un futuro cercano una caja de pino de dimensiones desorbitantes porque habré engordado estando en casa comiendo todo el santo día hasta ponerme el doble o triple de lo que soy ahora.

2 comentarios:

lennys beatriz dijo...

deberías tener un hijo,eso si que entretiene, no necesariamente debes casarte ni nada por el estilo

Alice dijo...

¡Jesús, de todas las malas razones para reproducirse la de arriba es la peor!
Por aburrimiento una no debe ni comprarse un perro!!!!!