sábado, 16 de enero de 2010

No vuelve.

Al día siguiente me desperté con los ojos hinchados y rojos. Pero un poco de maquillaje y una sonrisa bastan para que todo vaya como siempre. La gente sólo ve lo que quiere ver. Si no tuviera fobia social estoy segura de que sería tan buena actriz o incluso mejor que Richard Gere.


Esta semana tenía que ir a recoger el DNI y antes de que a Yaku se fuera había quedado con mi madre en que iríamos el miércoles y después de tiendas en un rato. Ese día no me apetecía ni una mierda ir de compras, ni a por el DNI ni a por nada. Estaba rota. Pero no me quedaba otra que poner una enorme sonrisa e ir. Así por lo menos se me pasó rápido el día.

El perro del vecino, Enano, ya ni siquiera viene a saludarme cuando llego a casa y tampoco aparece tanto por aquí. El gato tampoco pasa tanto tiempo como antes, en cuanto come se va. Parece que Yaku era el que nos unía a todos. Y ahora que él no está es como si todos quisiéramos huir del que fue su hogar, de su recuerdo tan doloroso. Su silla, su cama, su cepillo... todo sigue en su lugar, como si esperaran que su dueño los reclamara. La cadena aun cuelga de la pared. Sus fotos siguen en las paredes de mi habitación. Su recuerdo en mi corazón. Y la última imagen de él, de su cuerpecito destrozado en mis brazos, en mi mente. Las 24 putas horas.

Murió solo y sufriendo, a tan solo unos minutos de mi casa. Y cada día tengo que ver ese maldito lugar, lo que él vio antes de morir, donde pasó horas de agonía tumbado en la nieve, destrozado. Y yo en mi habitación. Y él muriéndose. Solo. Y yo en mi puta habitación. ¿Cuánto sufrió? Veo a los perros que lo mataron corriendo por la zona. Y mi Yaku no está. Está enterrado. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que morir de esa forma?

El viernes me llamó Jeny, y quedamos en ir a comer al centro comercial con otra amiga y después de compras. Todo era mejor que quedarme en casa con su recuerdo tan doloroso. De todas formas no lo pasé tan mal, aunque tampoco allí lo olvidé. Eso es imposible, su recuerdo me duele tanto que se hace notar todo el rato.

Aun no le he dicho a nadie que él murió. No puedo pronunciarlo en voz alta. Siento que si dijera eso ya no fuera a volver más. Y yo quiero que vuelva. Lo necesito tanto... La casa está vacía sin él.


Hoy al medio día vino mi tío a hablar con mi padre. Y de repente dijo que su perra había tenido perritos y que la otra estaba para parir también. Que enseguida iba a hacer un gran "perricidio". Cuando lo escuché casi me da algo. "Sil necesita una perrita, ¿no?" dijo mi padre. Me levanté de la silla y me fui sin decir nada. De verdad que casi me da algo. No necesito perritos. Necesito a mi Yaku. No estoy preparada para tener un nuevo perro tan pronto. No puedo.

De tarde me llamó Jeny llorando, que había dejado a su novio con el que llevaba 5 años. Bajé para estar un rato con ella, pero tampoco es que fuera la alegría de la huerta. La vi demasiado bien, me hablaba de lo que había pasado y que no quería volver con él, que encontraba bien pero que tenía miedo a echarlo de menos, de arrepentirse. "Sil, no sabes lo que es ver su cara antes de irme de su casa, por última vez". Y a mí sólo me venía a la mente mi Yaku en mis brazos. Claro que sé lo que es ver a alguien por última vez. Sólo podía escucharla pero no tenía nada que decir. Oírla me daba ganas de llorar; no por lo de su novio sino por Yaku. Sí, es así. Ella hacía tiempo que pensaba en dejarlo y normal que ahora esté jodida (se la veía demasiado bien, yo creo que todavía no había asimilado que ya no va a tenerlo). Y lo siento por ella. Pero yo no soy la mejor ayuda en estos momentos. No tengo ganas de entretener a nadie para que por lo menos pase un rato pensando en otras cosas. Y mis palabras de ánimo serían más adecuados para un funeral. No puedo.

Simplemente fuimos a un bar a tomar algo y después la llevé conmigo a comprar unas cosas que necesitaba para casa.

A la noche traje a Enano a cenar a la cocina. Estaba jugando con él y sin querer le llamé Yaku. Me quedé helada.

Me marcho a dormir. Me arden los ojos.

*** Por cierto, mil gracias a todas las que me habéis escrito. Esos comentarios han sido como los abrazos que no he tenido. Gracias. Me habéis hecho sentirme menos sola.

martes, 12 de enero de 2010

Me lo han matado.

Llevaba días en los que se iba a casa de un vecino a donde la perra que estaba en celo. Todos los años ha sido así.

Se fue ayer al medio día. A la tarde mi madre le llamó pero no vino; nada preocupante, siempre hace igual. A la noche le llamé yo. No vino. Cuando me he levantado hoy para ir al trabajo le he llamado para meterlo a casa como otras veces... y no estaba. Fui a la zona por la que solía andar, lo llamé, lo busqué, y no aparecía. Esto ya me olía mal. Cogí el coche y di una vuelta por el pueblo por si lo veía. Nada. Así que fui a trabajar.

Llamé a mi madre durante mi turno, para ver si había llegado. Ya tenía mal presentimiento pero aun así esperaba oír que el perro había llegado a casa. Nada.

A la vuelta del trabajo volví a llamarlo por el pueblo pero no aparecía. Y al ir para casa vi a mi madre en coche en la casa del vecino donde fue mi perro. Me dijo que lo había buscado por todas partes, que había ido por el camino del prado andando a mirar si lo veía... y que no lo había visto. A mí ya se me caía el alma al suelo, porque sólo podía significar una cosa: que estaba muerto o que alguien lo había llevado para hacerle cualquier barbaridad.

YAKU: La última foto que le hice.

Después de comer me fui a mi habitación a descansar antes de volver a salir a buscarlo hasta debajo de las piedras si hacía falta. Y es entonces cuando viene mi madre y me suelta: "Me ha llamado el vecino esta mañana, que había encontrado el perro muerto. Vamos a enterrarlo, lo tengo en el maletero. Antes me has pillado de improvisto y no he sabido cómo decírtelo"

Y era cierto. Fui corriendo al coche y allí estaba: La zona de los genitales con mordeduras, ambas patas traseras con heridas de mordedura también y el ano como si le hubieran penetrado hasta reventarlo. Murió solo y sufriendo. Y yo tenía su frágil cuerpecito en mis brazos. Ya por última vez. Destrozado.

Lo hemos enterrado. Cuando mi madre le echaba la tierra encima creía que iba a morir con él.

En cuanto llegué a casa cogí al único gato que me queda (desde navidades ha desaparecido otro) y lo abracé. Normalmente cuando acercas la cara a la suya él se aparta y salta de los brazos. Esta vez no sólo no se fue, sino que comenzó a lamer mi jersey. ¡Qué listos son! ¡Cómo me ha cuidado!

El resto de la tarde lo he pasado en mi habitación tirada en la cama a oscuras y con música alta. Quería desaparecer. Creía que nunca iba a poder dejar de llorar. Supongo que me he quedado dormida en un rato.

Hoy he tenido por última vez su cuerpecito en mis brazos totalmente destrozado. El cuerpo de mi compañero, de un gran amigo. Una gran parte de mí ha muerto hoy con él.

Me duele el corazón.

lunes, 11 de enero de 2010

Luciendo lorzas navideñas.

Al final no hubo que meterle nada por el ojal al hombre del tiempo. La mañana del viernes amaneció nevado. En cuanto llegué del trabajo me saqué las fotos en bañador como otros años y me he pasado el fin de semana en el monte sacando fotos y disfrutando de la nieve. Ayer quedé con el Rabioso y lo llevé al monte... También nos sacamos fotos en bañador... ¡Qué frío!

Hoy estaba todo helado y para ir al trabajo he tenido que caminar por la carretera hecha pista de hielo para llegar al coche. Me ha sorprendido que no me haya caído ni una vez; con lo que soy yo...¡¡Ayer ya estaba pensando en atarme un cojín al culo con unas cuerdas!! (Lo pensé en serio, no es un decir... pero... no quiero terminar en el loquero)

Os dejo unas fotitos:

VIERNES:






SÁBADO:


DOMINGO:


















jueves, 7 de enero de 2010

¡¡Como no nieve para mañana voy a meter el frigorífico por el ojal al hombre del tiempo!!

Ya llega el mal tiempo y anuncian que va a nevar. Primero dijeron que hoy amanecería nevado. Yo hasta bajé el coche al pueblo, para que pudiera ir a trabajar... me despierto y nada. Dijeron que esta tarde nevaría. Al medio día han caído dos copos mal hechos y nada más. Y han dicho que mañana iba a estar muuuuuuyyyyy nevado. A ver si es verdad. Aunque sea una putada tener que bajar a por el coche andando a las 6h de la mañana (1km andando, y por si acaso dejé el otro coche a 5km, pero que no pienso andar tanto a las 6 de la mañana con el frío asesinando mis últimas neuronas, que le den por el culo al curro) para ir a trabajar, quiero que nieve.

Me he pasado tooooda la tarde depilándome (todo lo que se puede depilar) y me puse el pelo ondulado para ir mañana a la nieve en bikini como lo he estado haciendo los años anteriores. Así que espero que nieve. ¡Quiero sacar fotos tomando tormenta de nieve con sabor a naranja!

Yo creo que cada año estoy peor de la cabeza porque en estas salidas invernales pierdo el 20% del total de las neuronas que me quedan vivas.

Desde el día 2 no he vuelto a saber nada más de Rídallahg. Le veo todas las noches y tengo que aguantarme las ganas de saludarlo. Ni siquiera sé porqué dejó de hablarme y se desconectó sin despedirse. No discutimos; ni siquiera hubo mal rollo...

Le echo de menos. Quiero que vuelva.

martes, 5 de enero de 2010

- Los Unicornios nunca vuelven.

Cuando era pequeña tenía una amiga: Isabella. Eramos inseparables, hasta venía conmigo y mis padres de vacaciones y algunos nos preguntaban si éramos hermanas.

Nunca fue buena en los estudios y un año tuvo que repetir curso. Fue entonces cuando la fui perdiendo poco a poco hasta llegar a no tener ningún tipo de relación. Ella comenzó a salir con otras chicas y yo comencé a ser la rara solitaria que soy ahora (aunque rara siempre he sido).

Desde entonces he estado sola, aunque ha habido periodos en los que he salido con alguna gente (unas chicas con las que salía de fiesta con unos 16 años, entre ellas Jeny; más tarde con mi ex).


Acabo de terminar un libro que habla sobre la infancia de una niña, Adri, que no tenía amigas (como yo). Conoce a otro niño que es su único amigo (como Isabella) y que el final tiene que ser tan triste que termina muriendo (Y se va, como Isabella). Pero antes de morir le hace una promesa: Que volvería a por ella. Y ella le espera, porque él no era ningún mentiroso, y si dijo que volvería, lo haría (como Rídallahg).

Paraíso inhabitado, de Ana María Matute, por si alguien quiere llorar.

Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que creí en la palabra de alguien con la convicción de que si lo decía se cumpliría. No sé si alguna vez he creído en alguien como Adri creía en Gavi.

Pero creía en Rídallahg. Porque todo lo que decía lo cumplía. Un día en el que no hablara con él era como si cada minuto doliera. Por las noches siempre nos veíamos y por la mañana y por la tarde dependía si él estaba conectado y de si yo no tenía que trabajar.

Cuando recién conocido, tuve que trabajar por la noche (mi primera noche) me prometió que cuando se levantara a las 3 de la madrugada a tomar su medicación (lo acababan de operar) me enviaría un sms. Y lo hizo. Y me alegró la noche. Y me hizo sentirme segura o por lo menos, menos acojonada.

La siguiente vez que me tocó hacer el turno de noche me prometió que vendría a por mí por la tarde. Me lo prometió y lo cumplió. Hasta el día de hoy es la primera persona en la que he creído de verdad. Más allá de la estúpida necesidad de creer en alguien sabiendo que tarde o temprano terminaría fallándome (siempre ha sido así); y yo como imbécil volvía a creer. Pero él nunca falló.

Simplemente se ha ido, dejándome sola de nuevo tras aquel adiós que nunca se pronunció. De todas formas todo el mundo se va tarde o temprano, aunque yo creyera o quisiera creer que él siempre estaría ahí. Pero él no me lo prometió. Y se va. Y cada vez que lo veo tengo que recordar que debo dejarlo ir. De todos modos, el Rídallahg que me escribía desde el otro lado de la pantalla sólo era una sombra de lo que fue cuando lo conocí.

domingo, 3 de enero de 2010

Que te den ya.

Lo odio. Borde de mierda. Encima ni se despide. ¡Que le den por el culo!

No puedo dormir y ya son la 1:23h. Me decepciona cada vez más. Me hace mierda siempre. Imbécil.

Estoy que me estiro de los pelos. No me entretiene nada. Ya he leído todos los blogs, he buscado nuevos por google, he entrado a un chat, a mil canales, y nadie me habla. Claro, con el nick que utilizo es lo normal: DespojoHumano. Si pusiera ZorraCalentorra seguro que me abrirían privado todos los cerdos pajeros. Bahh, que se vaya a la mierda todo el mundo.

Esta mañana he ido a renovar el D.N.I. ¿En la policía siempre ponen al más garrulo en ese puesto? Menudo gilipollas. Ese no tenía fundida una bombilla, simplemente no tenía luces. Además no me podía coger la huella. Tengo la manía de comer la piel de los dedos, justo el del dedo índice de la mano derecha lo tengo machacado... y la piel nueva que me sale casi está liso. Así que me ha tenido ahí echándole aliento al dedo, con crema, una y otra vez... Y digo yo... ¿no vale la otra mano? ¿Qué mierda hacen con los que tienen el dedo índice de la mano derecha amputada? Y además no pronunciaba bien mi nombre. Lo ha dicho unas cuantas veces, y no ha dado una (No, no me llamo Silvana). Bueno, mejor dicho: No ha pronunciado bien mi nombre ni mi apellido. Garrulo.

Orgh... Ya dejo el blog tranquilo. Me apetece pegarme un tiro.

sábado, 2 de enero de 2010

Conducir lo más lejos posible, escuchar música y sacar fotos.

La cena del 31 puro aburrimiento, me moqueaba la nariz que se me quedó toda roja y me fui a dormir a la 1h. Un día para olvidar.

Al día siguiente mi madre trabajaba de tarde, así que comí temprano con ella y me fui de casa antes de que viniera la gente a gorronear a mi casa. Tenía ganas de conducir, escuchar música y sacar fotos. Así que cogí el coche y la cámara de fotos y fui a intentar sacar una foto medianamente nítida. Todas me salen borrosas,¡qué mal! xD Mi tía me dijo que ella solía apuntarse a unos cursos de fotografía que se organizan todos los años en su pueblo, así que quedamos en que me avisaría para que pudiera ir. A ver si es verdad, lo estoy deseando. Os dejo unas fotillos de aquel día; algunos me salieron bastante nítidas, pero una mierda de fotos. ¡A seguir practicando!

¡El día estaba más oscuro que el sobaco de un grillo!

Cuando bajé a las playas estaba lloviendo demasiado como para salir del coche a sacar fotos al mar. Una pena, estaba precioso el paisaje. Pero otro día será, que aun me quedan muchísimas fotos que sacar.

Después quedé con mi ex para pasar el resto de la tarde.

Con Rídallahg igual, más soso que los panecitos sin sal y sin azúcar del hospital. Ya me decidí por fin a no molestarlo más hasta que él quisiera hablarme. Y ayer me habló para felicitarme el año (un feliz año nuevo de las pelotas, cómo odio esa frase, pero viniendo de él...). Me vino un cabreo enorme cuando me habló, no sé porqué, pero ya me cansé de joderme tanto cuando él no está, y de que me hable sólo cuando le da la gana... así que más seca no pude estar.

El 25 son sus cumples. Hace unos días compré trompetitas y velas con númerito para grabarle un vídeo para felicitarlo. Siempre haciendo el payaso, lo sé. Me hacía ilusión de hacerlo. Pero a la mierda todo. Paso. Que le den.

¿Y sabéis qué? Hoy de nuevo caigo en la tentación. Si es que no puedo resistirme a tenerlo conectado y no hablarle, o contestarle en plan borde; me jode.

Si es que es un sol... :) Y yo no tengo remedio. Él es mi obsesión.

martes, 29 de diciembre de 2009

Ya sólo me hundes.

Si no fuera que entre una cosa y otra estoy algo entretenida supongo que ahora estaría como un trozo de mierda pinchada en un palo. Rídallahg me hunde. Un día me habla genial, otro día deja de contestarme así porque sí, después no me habla en días... Y yo que soy gilipollas y no paso de él. Si fuera cualquier otro hace tiempo que lo hubiera eliminado. Pero con él no puedo. No sé porqué, pero se me hace imposible. Y así sólo me hunde. Cada vez que pienso en mandarlo a la mierda me saluda con un iconito de un abrazo, y me doy cuenta de que estoy mirando la pantalla con cara de imbécil con un sonrisa de oreja a oreja.

A tomar por culo.

Ya quedan dos días para la peor cena de todo el año: toda la familia en mi casa. Sólo quiero morirme, nada más.

viernes, 25 de diciembre de 2009

A ver si pasa ya el 31 de las pelotas.

El miércoles por fin fui a por mi coche. Fuimos mi padre, Jeny y yo. Cuando cogí el coche mi padre se fue con el mío a casa y nosotras dos nos quedamos con el León nuevo y nos fuimos al centro comercial de compras mientras esperabamos a mi madre hasta que saliera del trabajo para llevarla a casa. Por ser navidades nos pagaron el sueldo un poco antes, así que terminé comprando la cámara también. Todo el mismo día.

Casi fuimos a casa con coche nuevo, cámara y novios. Fue salir del concesionario y unos chicos que estaban en el carril de al lado nos pitaron y empezaron a mirarnos con cara de pajeros. Bahh...

Y qué voy a contar... Ya no tengo tantas ganas de escribir, ni cosas que contar. La cena del 24 genial, al final sólo fui un ratito a casa de mis tías por la tarde, y en vez de quedarnos a cenar allí fuimos a por mi madre, que trabajaba de tarde y cenamos los 3 en casa.

Ahora queda lo peor: el 31 de las pelotas.