martes, 29 de junio de 2010

Ya no hay uno más en la familia.

Se caba de morir Chester, ya no hay uno más en la familia. He pensado enterrarlo al lado de Yaku, aun lo tengo conmigo. Nunca en estos 6 meses he ido a visitarlo, y se me hace difícil pensar que tengo que ir allí. Tal vez lo entierre en otro lugar. Ha llegado mi madre a casa y no quiero que me vea llorando como una loca, porque sé que será así cuando esté cerca de él. Sólo de pensarlo me salen las lágrimas.

Lo dejaré para mañana, si todo va bien tendré media hora al medio día en el que no haya nadie en casa. Iré a visitar a Yaku y a enterrar a Chester.

Cambio de tema, que me va dar algo.

Bah, no tengo ganas de escribir más. Otro día será.

domingo, 27 de junio de 2010

Resumen

El pc está medio muerto, con un pie en el otro barrio. Yo creo que en breves pasará a mejor vida, pero mientras dure...

Lo dejé en que volví del viaje de Córdoba (a la vuelta me lo encontré casi en las últimas) y aunque he podido entrar a internet de vez en cuando con el ordenador de Gaizka no he querido escribir con él al lado.

En Córdoba genial. Lo malo es que mi puta mala suerte me persigue a todos los sitios, y los días que estuvimos allí no hizo buen tiempo. El domingo cuando íbamos a salir hacia casa salió un sol radiante y en casa no paró de llover durante días. Ríos desbordados, garajes inundados... Y el puto sol en Córdoba. Me cago en todo! Yo que llevé pantalones cortos y hasta vestidos!!!! Que no los utilizo jamás!!!! Pues con pantalón largo todos los días, para variar.

Lola y Nika (la perra del primo) se llevaron genial desde que se vieron. La pobre Nika tiene una enfermedad que está acabando con ella, y aunque sólo tiene 5 años parece que tuviera bastantes más. Cuidaba a la pequeña Lola como si fuera su cría! Preciosas las dos! (Subiré las fotos cuando me las de Gaizka, que en estos momentos mi pc está en las ruinas, más vacío que el estómago del perro de un punki).

Gaizka me enseñó un poco Córdoba, visitamos a su tía y comimos en su casa, fuimos de fiesta con el primo y sus amigos... Muy bien todo. Echo de menos a Lola. Y Eki también, siempre que voy a la lonja de Gaizka con Eki se pone a buscar a Lola para jugar con ella. Y echo de menos a Yaku.

Espero algún día de estos escribir las cosas con más detalle para que no se me borren de mi memoria. El día 12 se cumplieron 6 meses desde que enterré a mi Yaku.

Éstos días han sido como siempre, quedar con Gaizka, pasar las tardes con él y Eki paseando...

Me han cambiado de lugar de trabajo, un rollo.

Uno más en la familia: Chester.

Ya lo contaré. Quiero ir pronto a la cama puesto que mañana me levanto pronto y tengo que despertarme cada dos horas para alimentar a Chester. Mierda.

lunes, 14 de junio de 2010

R.I.P.

El ordenador está en las últimas. Lo enciendo, sobrevive como 10 minutos, se apaga y ya no resucita hasta X tiempo. En breves tendré que enterrarlo ya que el pronostico parece malo. A ver si un día de estos Gaizka me acompaña a mirar algo, que yo sobre esto de la informática ando muy pez.
En Córdoba genial, ya contaré si me aguanta un poco mi moribundo pc, o cuando compre uno nuevo (a saber cuándo).
Hasta entonces que os vaya todo genial, cuando pueda pasaré a leeros (los 10 minutos que aguanta el pobre encendido... :/)

miércoles, 9 de junio de 2010

Mi ex de nuevo.

Hoy me he despertado con unas ganas terribles de que llegaran las cuatro de la tarde. A esa hora he quedado con Gaizka para salir hacia Córdoba.

Ayer otra vez la ley del equilibrio se hizo presente: Me llamaron de movistar (cansinos de mierda) y me dijeron que por haber recargado más de 20 euros me habían metido en un sorteo y que me enviarían no se qué móvil. Me quedé sorprendida, seguro que sería una trola monumental, ya que jamás me ha tocado nada (miento; una vez me tocó el euro de vuelta de la primitiva).

Eso fue a primera hora de la mañana. Me dije que el día sería bueno, empezaba bien. Pues no: si pasa algo bueno, después tiene que venir algo no bueno para equilibrarlo. Me bajó la regla, así que estos días tendré que estar con mi gran compañera tocándome los bajos en la casa del primo (tiene piscina!!!!!). Pero para rematar, que en Andalucía pocas veces llueve, han anunciado lluvia y descenso de temperaturas. Así que ya me veo sacando los bikinis de la maleta y metiendo la bufanda. Mi madre dice que me van a hacer una estatua allí, por llevarles lluvia. Y yo me cago en , que quería días de sol y piscina, no días nublados jodidamente aburridos como los de aquí.

Pero bueno, da igual. La cosa es que me muero de ganas de pasar unos días allí. A ver qué tal...

Hace dos días quedé con mi ex, me llamó diciendo que quería tomar algo y dar una vuelta. Hoy de nuevo me envió un sms diciendo para quedar un día de éstos, que tenía que enseñarle las fotos de Punta Cana etc. A Gaizka, claro está, no le hace ninguna gracia que quede con él a pesar de que le diga que no lo quiero. A mí tampoco me haría ninguna gracia que él quedara con Ruth, aunque sepa que él no la quiere. Pero mi ex me da pena. Está tan solo como lo he estado yo. Sólo que yo estoy acostumbrada a la soledad y a él lo veo muy desmejorado. Lo encontré flaco como un palillo y blanquísimo. Y de ánimos por los suelos. El único amigo que tenía se echó novia y pasa de él como de la mierda. Y si yo puedo hacerle compañía alguna que otra vez, pues... se la haré. Eso sí, no quiero malos rollos con Gaizka y él lo sabe. Creo que todo esto no va a terminar demasiado bien. Quiero estar con Gaizka, no quiero perderlo, pero no quiero ver tan mal a mi ex y paso de mandarlo a la mierda. No puedo hacerlo.

Sea como sea, no creo que esté actuando mal. Si Gaizka quiere que esté con él tendrá que confiar en mí. Y si mi ex quiere quedar conmigo tendrá que aceptar que quiero a Gaizka. Y sino, terminaré volviendo a mi cueva de dos metros cuadrados, al mundo cibernético del que he salido, sin ninguno de los dos.

Ahora mismo no me apetece pensar en ello. Voy a descansar un rato que me esperan horas y horas de conducción y en hora y media tengo que salir a recojer a Gaizka y Lola.

sábado, 5 de junio de 2010

¡Nos vamos a Córdoba!

Me alegra saber que no soy nada más que alguien anónimo; alguien más que utiliza un blog para dejar escapar las ideas estúpidas en momentos estúpidos. Después de que pase ese momento vuelvo a leerlo y es precisamente lo que pienso: que estoy pirada.

Ayer vino Lola a casa porque Gaizka no podía cuidar hoy de ella. Me va a dar una pena terrible llevarla a Córdoba. Iremos el miércoles o jueves para volver el domingo. Y ya no la veré más, a menos que vuelva allí. Y pienso en si me reconocerá. Si este perrito de 3kg que pasa tanto tiempo conmigo ahora, se acordará de mi con sus 40kg, tiempo sin verme y a pesar de la distancia tan larga que nos separa.

Éstos últimos meses he vivido. No he sido aquel espectro gris que pasaba horas frente a la pantalla de un ordenador. Y todo gracias a Gaizka. A veces me pregunto qué pasará si algún día todo se termina. Y más a menudo me pregunto porqué no ha terminado aún. Se me hace raro que alguien dure tanto en mi vida. Y más aun que alguien quiera que esté junto a él. Me dijo que cuando consiguiera un trabajo más o menos estable que alquiláramos un piso y fuera con él a vivir. Si tuviera el dinero suficiente ahora mismo estaría haciendo las maletas. Nunca se sabe cuándo vaya a cansarse de mí, quiero aprovechar a estar con él el tiempo que vaya a quedarse. Y después... quién sabe. Ahora que sé lo que es sonreír no quiero volver a ser un espectro que hace cosas por inercia, que está viva porque mantiene sus funciones vitales, y nada más.

miércoles, 2 de junio de 2010

Fotos del sábado

Lagun, uno de los perros del caserío.
Neska, la madre de todos.
El diminuto camino de ambas direcciones (tocaba rezar cada vez que iba por ahí con el coche) que llevaba a la casa rural.
El pueblo...
El salón donde nos emborrachamos por la noche.
La botella de vodka caramelo que casi lo terminamos a chupitos y los cubatas de vodka. Mas las fresas y las cartas del tarot.
Gaizka con la perra que tenían atada. Parece ser que le habían dado palizas y un día apareció en el pueblo y la ataron en esa casa en obras para que no molestara al resto de los animales. De vez en cuando se pasan a darle de comer... ¬¬ Pobre perra, esquelética...
Lolita, uno de los cachorritos.
Lola en su cama.
Lolita en mi coche.
Lola jugando con mi perrita Eki. Se llevan sólo un mes.

martes, 1 de junio de 2010

Lo doy por imposible.

Por fin nos esperaba un fin de semana lejos de todo el mundo y de las situaciones que podrían jodernos el poder estar solos sin interrupciones. Fui a su casa a recojerlo y antes de que entrara al coche le hice apagar el móvil: no quería ni una sola llamada de nadie.

Después de dos horas de viaje y de habernos perdido un rato (cómo no, siempre me pierdo) llegamos a la casa rural. El sitio era así: un pueblo pequeño, un camino hacia arriba, un barrio enano, un camino estrechísimo hacia arriba y la casa rural. Más arriba nada más. Y todo lleno de animales, perros, gatos, gallinas, vacas, burros... el paraíso. La casa tenía 3 habitaciones para alquilar y la sala y cocina compartidos. Tuvimos tal suerte que sólo estábamos nosotros: ¡toda la casa libre! GENIAL.

El sábado me encantó: Después de dejar las maletas en la habitación bajamos al pueblo a comprar comida y a dar una vuelta. Volvimos, cocinó sus super tallarines picantes de los que te sacan almorranas y a la tarde paseamos por los alrededores y jugamos un rato con los perros de la casa (y los gatos, el burro, las gallinas, los grillos... ¡todos!). Bajamos al pueblo andando con toda la manada de perros y vimos a una perra atada con una cadena en una casa que estaba de obras. Gaizka se le acercó para acariciarla: la pobre estaba delgadísima y en eso me di cuenta de que tenía dos cachorritos preciosos! Igualitos a la perra que tiene su primo, que la pobre está mayor y está para morir ya. Él andaba buscando en Córdoba un perrito que se le pareciera a la suya y nosotros la encontramos. Le llamamos diciendo a ver si lo quería (cómo no, ¡encantado!) y fuimos a la casa a coger comida para la madre y a preguntar a la señora si sabía quién se hacía cargo de ellos para preguntarle si tenía un cachorro para dar (sino lo hubiéramos cogido igual porque dejarlo en semejantes condiciones... por lo menos ésta tendrá una segunda oportunidad).

El fin de semana entero fue toda una coincidencia. El número de nuestra habitación era mi número favorito: las cosas ese día por lo menos iban a ir bien (y fueron genial). El cumple del primo es mañana y encontramos el mejor regalo que se le puede hacer: la perrita que le llevaremos la semana que viene a Córdoba. El dueño de la madre y los cachorros era EL PRIMO de la señora de la casa (la perra va de primo a primo). Y así unas cuantas más que ahora no me vienen a la cabeza pero que las iré recordando.

Total, que hablamos con el dueño de los perros y que podíamos llevarlo. Una perrita preciosa: Lola. La madre y el otro cachorro me rompieron el alma cuando tuve que dejarlos allí muertos de hambre (la perra se bebió un litro de leche y un paquete entero de galletas con chocolate de estas de príncipe en un bocao del hambre que tenía. El día anterior le llevamos una barra entera de pan (el super estaba cerrado por la tarde, sino le hubiera comprado un saco de comida).

Al caer la noche nos bañamos en la bañera, hicimos una sopa para cenar y nos pusimos a beber vodka. Chupitos de vodca caramelo, cubatas de vodka limón con granadina y algún otro cubata de banana mama que cayó mientras comíamos fresas. Una fresa después de cada chupito: excelente. Mientras nos emborrachábamos me echó las cartas y hablamos del Loko (le conté todo lo de las coincidencias y demás). Cuando me emborracho no callo, me sacó todo lo que quiso sacarme, no tengo remedio. Hasta que caí y no pude más. Nos fuimos a dormir.

La mañana amaneció soleado, con un cielo claro y un dolor de cabeza que no me dejaba ni vivir. Un bañito en la bañera, unos tallarines de los de sacar almorranas para la resaca junto con unas fresas y a la cama de nuevo a dormir otro rato. El domingo ya se había jodido (Gaizka ya no era para mí, ya había algo por delante). Lo llevé a aquel pueblo porque hay unas cuevas preciosas para ver y un parque de animales que está genial (o así lo recuerdo). Me daba igual si íbamos o no allí, sólo quería un domingo como el sábado, soledad y tranquilidad: no TENER QUE hacer nada.

Cogimos a la perra y con todo mi dolor de cabeza tuve que conducir a casa. Paramos en un bar a coger unos bocadillos y fuimos a un cementerio a comer con la perra. La bañamos mientras su madre nos metía la brasa del siglo. Le dimos un paseo mientras todo el mundo por la calle nos paraba para verlo (y éste en vez de seguir para adelante a TODOS les contaba de dónde venía. No sabe cortar el rollo). Ya por fin cuando la perra se había quedado dormida pensé que la tarde del domingo por lo menos sería sólo mío, sin interrupciones. Pues no, aparecieron sus amigos y así sin más entraron a la lonja y empezaron a echar el cigarrito y al cotilleo. Después de un buen rato allí muerta del aburrimiento y rayada a más no poder porque ya se había jodido el finde me levanté para pirarme (y justo ellos también se piraban, que tocapelotas).

Al final me quedé, vimos una peli como siempre. (¿Para qué putas conduzco dos horas para pasar un finde a solas con él si al final terminamos donde siempre haciendo lo de siempre después de que nos han interrumpido media tarde? Una y no más).

Lo que bien empezó, terminó mal. No me gustó ese domingo. Y fue tanto lo que insistió queriendo saber porqué estaba rayada que al final se lo dije (no quería decir nada porque sé que tengo mala hostia y con tonterías me enfado; al final se me pasa y punto).

Total, que ayer fui con mi perra para juntar a las dos enanas a ver cómo reaccionaban y así pasar el día solos de paseo con ellas. IMPOSIBLE. Si no era uno, era otro. Aparte de las cosas que había por hacer: llevar a la perra al veterinario, comprarle cosillas, ir a la tienda de fotos a revelar unas fotos que quería yo, todo el mundo parando para ver a las perras, sus amigos dando la bara, su padre con la chapa del siglo viendo que la pizza se nos estaba enfriando porque íbamos a ponernos a cenar...

Hoy ya no tenía intenciones de ir a verlo (de ir a esperar toda la tarde para ver si tengo 5 minutos de paz con él) porque estaba hasta los cojones de ser SIEMPRE lo último tras una larguísima lista de quehaceres y gente a la que saludar y echar el cigarro. Hasta que recibí un sms:" Vamos de paseo con las perras y después te invito a cenar; móvil apagado." Perfecto. ¿Por fin tendré una tarde en paz con él?

Total que llego a la lonja y a esperar a un amigo de él porque estaba tardando en venir y tenía que enseñarle cómo poner el arnés a la perra (¿?¿?¿). Total que llega, nos acompaña hasta donde él había quedado con sus amigos y seguimos los dos solos (¡¡por fin!!) hasta que 10 minutos después vuelve a aparecer porque su amigo no iba a venir. Hemos pasado toda la tarde en unas campas con las perras; la tarde ha ido de pena con mi perra (ya lo contaré otro día) y cuando su amigo ya se va (a las 19.30h; yo había ido para las 16.00 a su casa) decidimos ir a dejar a las perras y cenar. Vamos al bar, sacamos a los perros a cagar con la intención de ver una peli después y todo el mundo parándole para ver a la perra. Y claro, en vez de decir que la perra es suya y seguir, tiene que contar de dónde la ha sacado, a dónde la va a llevar y todo el rollo a cada persona con la que se junta. Medio siglo más que esperar.

Ya después de estar con su amigo, estar con las perras, saludar a medio planeta pienso yo: Bueeeeeno, ya he esperado un día entero, a ver si ahora puedo estar un rato con él que creo que en la lista no hay nada más por hacer. Pero ya es tarde, mañana tengo que ir a trabajar y para el poco tiempo que me queda ya estoy cabreada porque soy lo puto último.

Y estoy hasta los cojones. Quiero verlo pero paso de esperar un puto día entero y ser lo último. Mi paciencia ya se está agotando y creo que la frasecita "Sil, quiero estar contigo" se la va a tener que meter por el culo porque paso de esperar ni un puto minuto más. A la mínima pienso largarme. Y no quiero hacerlo, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, pero me jode estar todos los días rayada, joder, que parece que estoy mendigando 5 putos minutos de su vida para estar A SOLAS.

Una y no más (y ya van siendo unas cuantas bastantes).

(Es tarde y no tengo ganas de subir las fotos de la casa rural; mañana prometo subir las fotos incluído las de la perrita para que veáis qué pocholada es). Me voy a dormir, que estoy cabreada y tengo ganas de llorar.

viernes, 28 de mayo de 2010

Cambio de destino.

Todo eran señales: Sil, no vayas a Córdoba. No encontrábamos autobuses que fueran allí. Después de andar mirando vimos que una compañía tenía el trayecto completo directo. Genial. Gaizka llamó al hostal donde siempre se aloja cuando va allí: era el último fin de semana de la feria, así que estaba completo. Y como todo eran pegas decidimos dejarlo para julio como ya teníamos pensado.

Pero me cago en , tenía ganas de irme a algún lado, me había hecho a la idea. Esta mañana estuve mirando por internet a ver dónde podíamos ir. Me acordé de un lugar al que fui hace años a visitar unas cuevas y un parque de animales. El lugar era fantástico, o mis recuerdos lo recordaban así. Miré pues algún alojamiento en ese pueblo: vi una casa rural que me gustó, lo comenté con Gaizka y estaba de acuerdo, que nunca había estado allí. A mí la verdad, con tal de ir a algún lado me hubiera dado igual a dónde ir: un fin de semana con él a solas es lo que quiero, con los móviles apagados, nada de interrupciones que estoy hasta los cojones ya (ya lo contaré). Llamé pues a la casa rural para preguntar a ver si tenían una habitación libre para el sábado. Con la mala suerte que tengo seguro que me daba la negativa. Y efectivamente: tenía huéspedes que dejaban tarde la habitación y no le daba tiempo a prepararlos, que no teníamos ninguna libre para el sábado. GENIAL. Ya me di por vencida: desde el comienzo las cosas habían salido mal, todo eran señales de no ir a ningún lado con él. Pues bien, perfecto, si no voy a poder ir a ningún lado me quedaré en casa todo el fin de semana.

Con humo por las orejas comencé a escribirle un sms diciendo que todo apuntaba a que no fuéramos juntos a ningún lado, que pasaba de salir en todo el fin de semana, a tomar por culo todo. Y en eso me vuelve a llamar la señora de la casa rural, que se había equivocado, que los huéspedes se iban hoy y que para mañana teníamos una habitación. GENIAL.

Tengo que decir que estar con Gaizka a solas una tarde entera es imposible. SIEMPRE pasa algo y tengo que esperarlo: viene su padre a meter la chapa del siglo (al igual que Gaizka no calla ni debajo del agua), o le llama su amigo, o viene alguien a echar un cigarro con él, o a jugar a cartas, o a hablar de lo que sea. SIEMPRE. Cuando salimos ya por la calle mejor ni lo cuento: cada dos pasos se junta con algún conocido. Imposible sacarlo a la calle sin que tenga que estar como gilipollas mirando las nubes mientras espero. En serio, conoce a todo el mundo. Lo odio. ¡Odio que no me dejen estar con él en paz!

Así que ya que es seguro que mañana por la mañana nos vamos a ir para todo el fin de semana puedo respirar aliviada. Lo primero: apagar el móvil. Más que nada él, a mí no me llama nadie. Y después a pasar un fin de semana genial (espero). Porque una de dos: o va a ser muy buena, o va a ser tan mala que el resultado será no volverlo a ver jamás. Estupideces que me rondan a veces, a ver si algún día lo escribo y ordeno ideas. Algunas situaciones con él me hacen sentir tan mal que a veces pienso que él no es para mí.

No quiero pensar. Sólo quiero irme ya.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Me voy a Córdoba a pasar el fin de semana!

Ayer fui a unas campas con Gaizka a aprender a pelear. Tengo que decir que no me pegaba muy fuerte porque sino hoy no podría ni levantarme de la cama. Aparte de un par de moratones no tengo nada (sí, salí volando en una ocasión, me agarro de una pierna, de un brazo y zasss! Por los aires, aterricé en el suelo de espalda). Mi madre dice que cada vez estoy más loca, que a ver por qué me peleo. Yo creo que ya nada le sorprende de mí. Como alguna vez me dijo un amigo: Sil, ya la perdimos!"

Éste es el lugar a donde fuimos a pelear:

Y así como salió el viaje a Punta Cana con Jeny (Oye Sil, estoy aburrida de estar aquí, vámonos lejos a tomar el sol/ Ok.) salió el viaje a Córdoba para este fin de semana con Gaizka. Tiene familia allí, a un primo que no ve de hace tiempo y quería visitarlo. Teníamos pensado ir en julio para una semana. Me dijo que este fin de semana no tenía nada que hacer y que a ver si nos íbamos a algún lado a pasar el finde. ¿Y a dónde mejor que ir a dar la brasa al pobre primo? Así que nos espera un viaje de 10 horas en bus para ir a ponernos hasta arriba de pinchos morunos, melón con jamón y a tomar el sol! Mi madre ya ni se sorprende de que no aparezca en casa. Le dije que tal vez me fuera el fin de semana entero a la otra punta de España y no dijo nada. Mejor, un camino sin obstáculos (de todo modos, con discusión o sin él, voy a ir).

Hoy de nuevo fui a la peluquería a cortarme el pelo (sólo un poco). Al mismo que fui la última vez; creo que ya he encontrado un sitio que me gusta. Lo tengo hasta la cintura (¡siempre he querido hacerme dos trenzas que me llegaran hasta media pierna!) así que a ver cuánto tarda en crecerme más...

Ayer por fin hablé con la Juani por msn (se compró un pc!! ya era hora). Me dijo que no me llamó porque no se encontraba bien, pero que ya quedaríamos. Me habló del encuentro con el Loko, que ya no era el mismo de antes desde que le dio el infarto. Que ahora da clases en la universidad por las mañanas. Estuve comentando con ella las "coincidencias" que han pasado desde que dejamos la universidad. Me dijo que alguna mañana que él diera clase iríamos a la universidad a "cruzarnos con él accidentalmente". Y siendo la Juani la que lo dice estoy segura de que es capaz de hacerlo. Tal vez ese encuentro "fortuito" pueda aclararme algunas cosas... o por lo menos pasaremos un rato echando unas risas en la cafetería que frecuentábamos más que el aula (ya echo de menos jugar a las cartas tomando una coca cola mientras ella se fumaba algunos porros; qué tiempos).

No sé si iremos a Córdoba o no, aun tenemos que encargar los billetes y mirar alguna pensión, pero lo más seguro es que vayamos. Tengo ganas de ir, de salir de aquí y de pasar un fin de semana entero con Gaizka. Prometo sacar fotos, ya las subiré.