Depende del día, en serio, puedo ser una borde, callada o digo lo que pienso sin cortarme un pelo y sin poner adornos ni dar rodeos. El viernes fue un día de los de estar callada. Y mierda, me arrepiento de no haberle dicho a esa vieja que sus ideas anticuadas se las puede meter por el ojaldre, que conmigo las cosas no van así. Pero me callé porque era una compañera de trabajo, porque pasaba de malos rollos y porque ella entraría en discusión llamándome descarada por pensar diferente.
- Éstos jóvenes de hoy en día no tienen respeto a las "canas". (ella misma se llama vieja, después que no se queje si yo se lo digo; simplemente aviso.)
- Ésta no se amedrenta, dice todo tal cual. Va a llegar lejos. Ésta si pasa unos 6 meses más aquí va a tener firmes a los médicos. - dijo la enfermera con la que estoy en cosultas, con la que tengo más trato que con la otra.
Y yo puse mi sonrisa de imbécil y no dije nada. Después me quedé pensando en el tema.

Lo primero, eso del respeto a los mayores está un poco pasadito, ¿no? Respeto en primer lugar hacia todos. Si alguien te da por culo, lo mismo que se va a llevar de vuelta, ya sea una "canas" o no. Al fin y al cabo el respeto no se gana con el número de edad que se lleva en el D.N.I. Así que no: Eso del respeto a las canas ya se lo puede ir metiendo por el ojaldre porque el respeto hay que ganárselo.
Pero lo que me dejó rota fue lo de mi tía. ¿A qué cojones viene eso de que le iba a decir a mi tía cómo era? ¿Qué pasa, que si doy mi opinión aun siendo diferente a la tuya y no lamerte el coño por ser una "canas" ya soy una descarada? Lo primero que decírselo a mi tía o al vecino del quinto va a ser lo mismo. A esa señora le ha caído la gracia o la desgracia de ser mi tía por el simple hecho de que se ha casado con el hermano de mi padre. Lo segundo, sólo nos vemos en algunas fiestas y en navidades, o sea, dos veces al año. Y mi habilidad para escaquearme de las reuniones familiares supera lo perfecto. Así que en conclusión: a esa señora y a mí no nos une nada a parte de que le ha tocado ser mi tía: "Hola muy buenas, un qué tal, y adiós, ya nos veremos".
Me quedé pillada con esa imbécil, en serio. De verla por los pasillos parecía simpática y todo, pero vamos, su intento de "aconojarme" ante mi tía y el fracaso de imponerme sus ideas ha hecho que me caiga fatal. Por esa no daría ni un duro, ¡hay que joderse!
- Éstos jóvenes de hoy en día no tienen respeto a las "canas". (ella misma se llama vieja, después que no se queje si yo se lo digo; simplemente aviso.)
- Ésta no se amedrenta, dice todo tal cual. Va a llegar lejos. Ésta si pasa unos 6 meses más aquí va a tener firmes a los médicos. - dijo la enfermera con la que estoy en cosultas, con la que tengo más trato que con la otra.
- Ya le voy a decir a su tía cómo es...- la otra puta vieja, que parece ser que es amiguísima de mi tía.
Y yo puse mi sonrisa de imbécil y no dije nada. Después me quedé pensando en el tema.

Lo primero, eso del respeto a los mayores está un poco pasadito, ¿no? Respeto en primer lugar hacia todos. Si alguien te da por culo, lo mismo que se va a llevar de vuelta, ya sea una "canas" o no. Al fin y al cabo el respeto no se gana con el número de edad que se lleva en el D.N.I. Así que no: Eso del respeto a las canas ya se lo puede ir metiendo por el ojaldre porque el respeto hay que ganárselo.
Pero lo que me dejó rota fue lo de mi tía. ¿A qué cojones viene eso de que le iba a decir a mi tía cómo era? ¿Qué pasa, que si doy mi opinión aun siendo diferente a la tuya y no lamerte el coño por ser una "canas" ya soy una descarada? Lo primero que decírselo a mi tía o al vecino del quinto va a ser lo mismo. A esa señora le ha caído la gracia o la desgracia de ser mi tía por el simple hecho de que se ha casado con el hermano de mi padre. Lo segundo, sólo nos vemos en algunas fiestas y en navidades, o sea, dos veces al año. Y mi habilidad para escaquearme de las reuniones familiares supera lo perfecto. Así que en conclusión: a esa señora y a mí no nos une nada a parte de que le ha tocado ser mi tía: "Hola muy buenas, un qué tal, y adiós, ya nos veremos".
Me quedé pillada con esa imbécil, en serio. De verla por los pasillos parecía simpática y todo, pero vamos, su intento de "aconojarme" ante mi tía y el fracaso de imponerme sus ideas ha hecho que me caiga fatal. Por esa no daría ni un duro, ¡hay que joderse!
4 comentarios:
Es lo que pasa cunado trabajas con tanta gente y tan diferente, pero tu mismo lo dices "el respeto no se gana con la edad, sino con la actitud hacia el pensar de los demás" No hagas caso y a trabajar, que para eso no te hace falta nadie.
Un beso
Estoy contigo, respeto para kien se lo merezca, no sólo pq la gente tenga una edad ya hay q tratarla diferente... Entonces, si un asesino en serie cumple 60 años, ya le tengo q deber respeto??? Absurdo.
Y lo de tu tía es de risa, deberías haberle dixo q a ké esperaba, q estarías encantada de ver la reacción de tu tía cuando le hablan de ti, q casi ni la ves! La coña es q esas personas creen q te vas a comportar diferente sólo pq existe la posibilidad de q se lo cuenten a alguien... Q somos todos adultos, por Dios!!
Muchísimas gracias por tus buenos deseos. Espero que a ti también te vaya bien.
Leyendo tu anterior entrada me has recordado a mi ex, un chico con el que salí hace algunos años, pero al revés: él se enfadaba siempre muchísimo y yo aguantaba, tengo mucha paciencia y no me gusta enfadarme, ni gritar (eso a veces puede exasperar a las personas que tienen un carácter más fuerte). Sólo me enfadé un par de veces, enfados fuertes (cualquier enfado parece fuerte cuando proviene de alguien que nunca se enfada, no es que fuera fuerte de verdad). Creo que a partir de ahí ya duramos poco tiempo, llevábamos casi 4 años y acabé dejándolo, no podía seguir con alguien tan irascible. Ten cuidado, ¿vale?, porque incluso los que parecemos más calmados tenemos un tope.
Es cierto que el respeto hay que ganárselo, es más, el respeto no es estar siempre de acuerdo con las opiniones de otra persona (sea quien sea y tenga la edad que tenga), sino aceptar también su punto de vista sin intentar imponer el nuestro como bueno.
Y ya me voy. Sé que no nos hemos llegado a conocer mucho, pero te agradezco cada palabra compartida y cada entrada leída.
Un abrazo y mucha suerte.
Me encantaría ser tu amiga...
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