domingo, 3 de noviembre de 2013

Adiós, Alejandro.

Desde que hubo el mal rollo con Ale de aquellos días que pasaba un poco de todo y lo hablamos, parecía que la cosa iba bien, pero ya llevaba unos cuantos días que casi ni hablábamos porque ya nunca se conectaba, o cuando lo hacía siempre se tenía que ir a hacer otras cosas.

Ya hasta me sentía gilipollas por estar todo el santo día esperando a que él entrara para saber de él, porque me moría de ganas de tener noticias suyas y que no apareciera en todo el día, y cuando aparecía que se fuera seguido porque tenía cosas mejores que hacer.

La última vez me dijo que no estaba distanciado, que entraba todos los días a dejarme un mensaje de buenos días. Como si me hiciera un favor. 

Y ya me cansé. Me sentía sola. Esperar para nada. Que nunca estuviera. De no saber de él... Y se lo dije.

Buenos días. Me he despertado sin ganas de vomitar, sin dolor de cabeza y con picores. Para que un día sea único tiene mucho que ver si estás tú o no, y te agradezco que hagas el gran esfuerzo de enviarme un mensaje de buenos días todos los días como tú dijiste, pero no me sirve de nada si cada vez me hablas menos. Es cierto cuando el otro día te dije que cada vez estabas más distanciado, porque ultimamente siempre tienes cosas que hacer o siempre te tienes que ir. Y te acordarás todo lo que quieras viendo revistas o sea lo que sea, pero que no estés nunca me hace sentir bastante sola y suficientemente gilipollas el estar todo el día esperando ese momento en el que entras(bas) a hablar conmigo. Es como comprarte una chaqueta que te encanta, pero que la tienes en el armario. Que sabes que la tienes porque te gusta pero que nunca te la pones. Para nada te sirve entonces. No me mandes más "buenos días" porque no lo son si no tienes apenas tiempo de hablar conmigo, no me hacen sentir demasiado bien porque parecen una obligación que tienes que hacer todos los días, como una justificación de que "haces el trabajo". Que vaya bien todo.

No creo que pida demasiado, solo quiero que no pase como de la mierda. No sé... que le apetezca saber de mí como yo quiero saber de él.  

Y me llama una hora después diciéndome que vaya mensaje que le he dejado, que ya sé que él no tiene internet en el móvil, ni tiene internet en la casa del campo, que no suele estar en su casa para hablar conmigo, y que no es una obligación que hablemos y bla bla bla...

Yo en esos momentos solo pensaba que hablar con él no era una obligación, sino una necesidad, necesidad de él, de querer estar con él, y él excusándose y diciendo que  hacía que pareciera que tuviéramos que hablar obligatoriamente. Si yo solo quiero que quiera hacerlo. Y lo de internet... excusa. Si de verdad quisiera saber de mí, llamaría. Ni internet ni ostias. El puto teléfono de toda la vida.

Y no dije nada. Soltó mil cosas, y que como estábamos lejos y que apenas nos veríamos que iba a ser todo una mierda y que así nos ahorraríamos los viajes y a tomar por el culo todo. Y colgó.

Antes de todo esto había quedado con Sam y Sarai en salir a cenar algo, hacía tiempo que no las veía. Y cuando estuve a punto de salir de casa llamó de nuevo. Ya un poco más suave, pero dándole a lo de la obligación. Solo le dije que ya hablaríamos en otro momento. 

Me apetecía una mierda salir, pero si me llego a quedar en casa me hubiera dado algo. En ese momento no tenía palabras para hablar con él. Y menos saber que para él casi soy una obligación. Pues nada, a tomar por el culo. Me dice que sí, que si prefiero hablar en otro momento que bien, que me piense las cosas y que ya veremos qué hacer. ¿Qué hacer? ¡¡Si ya me has mandado a la mierda!! ¿Para qué llama de nuevo? Si soy un puto estorbo, ¿no? Pues nada... no más Ale.

2 comentarios:

Agustina ♡ dijo...

Uh, que mal lo que pasó.. Pero bueno, a veces es mejor decir adiós a las cosas que nos hacen mal. No mereces que te haga sentir un estorbo ni mucho menos.. Un beso y ánimos!!

Michelle Grey dijo...

Pero tú quieres que acaben las cosas así? Piensa que en toda relación hay baches, malos momentos, peleas y malos entendidos... estoy segura de que se puede solucionar. Eso sí, no dejes que te gire la tortilla, porque resulta que ahora eres tú la que tiene que reflexionar!!
Igualmente, no seas tan catastrófica/radical y a la primera de cambio lo des todo por perdido y quieras decirle adiós... no sería justo ni para ti ni para él.
Un beso guapa.