jueves, 17 de marzo de 2011

Un día más de mierda.

Nada interesante que contar estos días. Ayer fui al ayuntamiento de un pueblo que queda cerca de aquí a presentar el título de enfermería para la bolsa de trabajo que estan preparando. Salí con la sensación de haber dado vueltas para nada, gastar dinero en gasolina para que luego no me llamen. Y si llegan a llamar, sólo sería para unos pocos días. Luego fui al hospital a por un papeleo que pedían en el ayuntamiento (más vueltas), y pregunté en personal haber si había algo de un turno, mañana o tarde, para poder seguir haciendo el curso de foto hasta junio. La respuesta: No. Imbéciles. Ojalá os despidan a todos.

Me pasé toda la tarde dando vueltas por el centro comercial esperando a que llegara la hora de ir a clase de foto. No iba a volver del hospital a casa para volver a salir después. Total, que todo el día perdido para nada. Y encima no me podía comprar nada porque no tengo curro. Hay que joderse.

Y además llovió con todas las ganas y con ese puto viento. Y frío. Lo odio. No pudo ser peor el día.

Ojalá que reviente la central nuclear esa de Japón que está a punto de caramelo y nos vayamos al garete todos. Por lo menos liberaríamos al mundo de un parásito tan asqueroso como es el ser humano.

viernes, 4 de marzo de 2011

¡Por fin un curro!¡... y a tomar por saco!

El viernes pasado se estropeó no sé qué del módem y he estado sin teléfono ni internet hasta el martes. Ya veis, los gilipollas de las compañías telefónicas, que son un puto asco todos.

El jueves pasado me llamaron para ofrecerme un trabajo. Comencé el sábado y el lunes lo dejé. Ya véis qué maravilla, ¿eh? Dos horas y media para reponer en un supermercado. Me llaman y me dicen que vaya al día siguiente para las 10.30h para firmar el contrato y recoger el uniforme. Va la hija de puta de la tía y me dice: "Bueno, pues cobrarás X y el horario es éste. Ven a la tarde para que te expliquemos lo que tienes que hacer". A ver, ¿entonces para qué me haces venir a la mañana? Qué pasa, ¿Que tengo que regalarte el día entero o qué?

Así que a dar veinte mil vueltas.

Vuelvo a la tarde, firmo el contrato, recojo la ropa y me dice: "Bueno, ven mañana y busca al encargado para que te diga lo que tienes que hacer". Aquí la cosa es pasar el marrón y no hacer nada.

Desde antes de empezar a trabajar ya me andaban haciendo dar veinte mil vueltas. Total, que sacando cuentas me iba a gastar más en gasolina que la miseria que me iban a pagar.

Fui el sábado a trabajar. Rajar caja, colocar producto, tirar caja. Un trabajo en el que estaba en paz. ¿Qué podía hacer? ¿Tropezarme y tirar un palé con cajas llenas de botellas de cristal? ¿Colocar algo en una balda equivocada? Aquí no voy a matar a nadie de descuido ni tengo que aguantar a familiares porculeros. Me gustaba el trabajo.

La putada era una (aparte de la mierda de sueldo, claro): Que no me dejaban cambiar de horario para poder compaginar con otro trabajo si es que tenía la gran suerte de encontrar otra cosa. Y digo yo... si las cosas tienen que estar puestas para cuando abran, qué más da ir a colocarlas a las 5 de la mañana que a las 8h? Aunque bueno, los horarios se respetan... y punto. Le dije a la que me hizo el contrato que si no podía compaginar éste trabajo con otro y si me ofrecían otra cosa que me las piraba.

Sil: Sincera hasta doler.

Segundo día de trabajo: Lunes. Llegaron por fin las 10:30h, mi hora de salir. Me llamó mi madre y el encargado me dijo que estaba prohibido tener el móvil en la tienda. Le dije que no iba a dejarlo en la taquilla porque había echado currículums y no quería perder un trabajo por no atender el teléfono. Fui a hablar con la que me hizo el contrato, y me dijo lo mismo: que lo dejara en la taquilla.

A tomar por el culo. Firmé la baja voluntaria y me piré. Qué pasa, ¿que no me dejáis poner los productos a otra hora y encima no queréis que atienda una llamada que pueda ofrecerme algo mejor que vuestra miseria de mierda?

Por esa mierda de sueldo no me merece la pena que me estén tocando las pelotas.

No he perdido gran cosa. Me he ahorrado levantarme temprano, gastar gasolina, venir con dolor de espalda y dedos por la artritis de mierda porque me ponen en el pasillo de detergentes y aguantar a esa panda de inútiles. Total, quedándome dormida hasta las 10h y ahorrando lo que iba a gastarme en gasolina casi me sale lo mismo. Lo poco que me quedaba para mí no me daba ni pa´ pipas, así que prefiero conservar mi humor.

Así que nada, he vuelto a la vida del vagueo. Clases de foto y tareas de casa. Nada más.

Echar algún que otro currículum de vez en cuando para pasar el rato, porque para lo que me sirve... Para dar un paseo y respirar otros aires.

domingo, 20 de febrero de 2011

Los días pasan y casi no sé ni el tiempo que pasa, ni en qué día vivo. Ya es 20 de febrero y ayer me di cuenta de que en una semana serán los cumpleaños de mi madre. ¿Qué puedo regalarle? Ya compraré cualquier tontería uno de estos días.

El año pasado para mi cumpleaños me regalaron a Gaizka. Lo conocí en abril, justo unos días antes, y pasé el día con él. Todavía me acuerdo de aquel día. Venía vestido con una camisa blanca y vaqueros. Fuimos a comer después de que hubiera salido del hospital y luego fuimos al cine. No me acuerdo qué película vimos. Pero sí me acuerdo de cómo me sentía aquel día.

Y pensar que después de varios años con mi ex mis cumpleaños eran horribles. Se supone que debería ser un buen día, o por lo menos así dice la sociedad. Pues todo lo contrario. Me da igual no celebrarlo, de todos modos tampoco he tenido con quién celebrarlo. Pero mis peores cumpleaños los recuerdo de cuando estaba con mi ex, especialmente uno.

¿Qué será de él? Antes quedábamos de vez en cuando. Pero hace ya unos 3 meses que no lo he visto. Y sinceramente, no me apetece verlo. No sé por qué. Cada vez que hablamos por el msn me aburro. Sigue como siempre. Pero me da pena. Porque lo quise, y aun lo aprecio. Es buena persona y no me gusta verlo así, sin hacer nada. Y únicamente puedo verlo si quedamos los dos solos. No me apetece.

Desde que conocí a Gaizka ha sido un buen año. Pero a veces siento que las cosas se terminan. La gente viene, se queda un tiempo, y se va. Y no todo está bien entre nosotros. Lo quiero, eso lo sé. Y sé que él también me quiere. Siempre me trata bien. A pesar de lo que haya podido pasar. Siempre. Pero yo no soy así. Y él dice que da igual, que no quiere dejarlo. A veces siento que no me lo merezco, y más estos últimos días.

No quiero pensar.

Ayer la noche estaba preciosa. Luna llena.


La 1.30h de la mañana, 6 minutos de exposición.

jueves, 17 de febrero de 2011

Volví a ver al perro al día siguiente y desde entonces guardo en mi coche una bolsa con comida, por si vuelvo a verlo. No supe más de él y la bolsa sigue aún en su sitio. No sé lo que habrá sido de él, ojalá que la vida le haya brindado un buen hogar.

Y mientras algunos están comenzando a vivir, otros abandonan la vida. La abuela de Gaizka falleció el pasado 11 de febrero, un año y un mes después de Yaku. Fui al tanatorio por la tarde y luego al entierro a acompañar a Gaizka. Sólo por él.

Aquella noche lloré como hacía tiempo que no lo hacía. De camino a casa, en la soledad de la noche, me di cuenta que aunque hubiera pasado ya más de un año, me faltaba una gran parte de mí. Lloré hasta que las lágrimas se me terminaron. Desde aquel 12 de enero me he dado cuenta que por lo único que lloro es por el dolor que me causa su dolor. No soy capaz de dejarlo ir. Me he quedado estancada en el día más doloroso de mi vida y no sé cómo dejarlo ir, cómo deshacerme de este dolor.

Los días pasan y aun sigo sin encontrar un trabajo. Cualquier trabajo, joder. Cualquiera menos planta, por supuesto. Pero es imposible. ¿Las tiendas y los supermercados cuántos currículums habrán recibido en los últimos tiempos? No me lo quiero ni imaginar.

Por lo menos sigo yendo a las clases de fotografía y de photoshop. Eso me pone contenta. Aunque me de una inmensa pereza salir de casa con lluvia y frío para viajar durante una hora. No me importa.

Las mañanas las paso preparando la comida para mi padre, paseando al perro y haciendo las tareas de la casa. Pura rutina. Siempre lo mismo. Hoy me puse a limpiar los armarios de la cocina y de la torta que me he dado en la cabeza con la puerta me ha matado por lo menos 20 neuronas. ¡Qué dolor, por Dios! Te das el golpe, sientes que de repente todo lo ves negro, y mientras van pasando los segundos cada vez te duele más. Hasta que dejas de gritar "¡Ay!¡ay!¡ay!" como una loca y te pones a reír imaginándote la escena.

Mañana más. Espero no quedarme sin mano cuando vaya a hacer la plancha.

domingo, 30 de enero de 2011

Esa mirada...

Venía contenta para casa. He pasado el fin de semana con Gaizka. Haciendo el vago, ver películas y hacer puzzles. No hemos hecho nada más.

Era de noche y llegando a casa me he encontrado un perrito en medio de la carretera. Al ver que no se quitaba he parado y se ha escapado asustado. He salido del coche para ver si en el collar llevaba algún tlf o algo pero de lo asustado que estaba se iba corriendo.

No he podido cogerlo para llevarlo mañana al veterinario para ver si tiene chip o cualquier cosa. Me he acordado de cuando cogieron a mi perra hace poco. ¿Y su dueño dónde estará? Seguro que es de algún dominguero porculero al que se le ha escapado. ¿O tal vez abandonado? Tenía tanto miedo a acercarse que me hace pensar que haya podido ser maltratado y abandonado...

Me deja mal no haber podido hacer nada por él. He venido a casa dejándolo solo. ¿Y si alguien lo atropella? ¿Qué hará toda la noche sin comida y con este frío?

Me acuerdo de Yaku. Del tiempo que pasé buscándolo en vano. Del día en el que pensé que me robaron a mi perra. Se pasa jodidamente mal, en serio.

Ojalá su dueño venga a buscarlo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Tus regalos

Estaba trabajando aquella mañana en la que me enviaste un sms diciéndome que querías verme, que estabas triste. Te compré un cucurucho de golosinas, ¿Te acuerdas? Y tú, como por arte de magia, sacaste de tu mochila una tableta de chocolate de naranja. Y me abrazaste. Me dijiste que nadie jamás te había regalado golosinas para sacarte una sonrisa. Como a los niños. ¿Y tú porqué me lo regalaste?

¿Es cierto que el pulpo se hincha en es estómago si bebes agua después de comerlo? Las reuniones familiares no son precisamente de mi agrado, pero aquel día que fui a tu casa a comer con ellos me lo pasé muy bien desplumando a tu padre jugando al pócker, la primera vez que jugaba.

Donuts de chocolate... ¿Quieres? ¿Estás seguro? ¡Pues toma! ¿Cuántos fueron? Primero te robé uno entero, casi no podía ni tragarlo... y luego, ¿cuántos te metí en la boca? ¿Querías aun más?

¿Te acuerdas qué viajecito nos dio Lola de camino a Córdoba? Cada dos por tres parando por si tenía ganas de cagar. ¡Y pensar que ahora aquella bolita de pelo es enorme! ¿Te acuerdas cuántas pulgas tenía cuando la trajimos? ¡Después de la sesión quedó perfecta y blanquísima! A ver si pronto podemos ir a visitar a ella, a Nika y a tu primo.

En tus cumpleaños se suponía que era yo quien tenía que regalarte algo... Y tú me regalaste aquella cruz de plata que tanto me gusta. ¿Por qué? No hacía falta. Pero me gustó demasiado.

Muchas veces me has preguntado qué fue lo que le sucedió a Yaku. Siento no poder decírtelo. Mi boca es incapaz de pronunciar que me lo mataron. Hace ya un año. Qué rápido pasa el tiempo y cuánto tarda éste dolor en marcharse. No puedo escribir éste párrafo sin llorar. No puedo. Me duele su recuerdo. Mucho. Tal vez demasiado. No sabes lo importante que fue para mí. Mi mitad. Mi todo. Y ahora no está. Por mi culpa.

Cajas. Cajas de madera, cajas de colorines, cajas que barnizas tú, cajas con ositos... Cajas para guardar secretos.

A día de hoy has pasado a ser lo más importante para mí. ¿Qué voy a hacer si algún día me faltas? Quiero seguir llenando todas esas cajas de recuerdos. De momentos que me das. Palabras. Frases. Abrazos. Sonrisas...

domingo, 16 de enero de 2011

¿De dónde me viene el mal genio?

Tengo mal genio. Es todo.

Y como dijo Antoine Lavoisier, la materia ni se crea ni se destruye, se transforma.

¿Pero qué es el mal genio? ¿Se puede considerar materia? ¿Energía? Porque comprobado está, que esa teoría a veces me funciona. ¿Y la mayoría de veces qué pasa?

Hará cosa de un par de meses tuve un día de perros. TODO me salía mal. Eran cosas insignificantes, que al juntarlos todos mi mal genio estalló. Se me quitaron las ganas de hacer cosas, cogí el coche y me fui a casa mientras me salía humo de las orejas.

Y me dije, qué cojones, ya que me han salido mal las cosas, vamos a joder a otros. Y bien sabido es lo odiados que son los camioneros, tractores, ancianos al volante y todo ser lento en la carretera. Fui a 60km/h en un tramo permitido a 80km/h (pero que normalmente la gente va a 90 o 100). Cuantas más veces me daba las largas el coche de atrás menos cabreada estaba. Y al revés, más cabreado estaba él viendo que seguía a la misma velocidad y que su insistencia no funcionaba. Por lo tanto, el cabreo no desaparece, pasa a ser de otro. Y yo se lo regalé por completo a aquel señor que tras desviarse por un camino paralelo al mío me dio un bocinazo, me miró con las venas del cuello hinchadísimas y me sacó el dedo medio. Ahí puedo decir que ya no quedaba ni pizca del cabreo que me dominaba. Ahora era suyo.


Pero no siempre se encuentra tan fácilmente alguien a quien hacerle tal regalo. Y otra cosa, ¿Quién me lo pasa a mí?

Hay cosas que enseguida me ponen de mal genio. Como los ruidos fuertes. Y eso incluye el ruido que hacen los niños, unos padres porculeros que les permiten todo y encima añadimos globos al asunto.

Ayer fui con Gaizka a cenar a una pizzería. Desgraciadamente allí había diabólicos niños haciendo esos sonidos estridentes, padres con voz de pito gritando y encima, haciéndoles globitos. Hay que joderse. Deberían prohibir los globos.

Y yo cada vez estaba más roja de la rabia cuando esas niñas del Averno pasaban por al lado de mi mesa corriendo y gritando.

Cuando esplotó un globo fue cuando los ojos se me inyectaron en sangre y por encima de aquel bullicio de ruidos se escuchó un desgarrador grito. El mío, claro. El demonio que llevo dentro, que no aguantaba más a esos desgraciados de mierda que me estaban haciendo dolor de cabeza.

Yo estaba de espaldas a la mesa de ellos, pero Gaizka me dijo que me miraron como si de una loca se tratara. Pues sí, estoy pirada, y si por mí fuera hubiera quemado a esas niñas asquerosas y a esos padres amorfos en la hoguera para que dejaran de hacer tantísimo ruido.

Parece ser que cayeron en la cuenta de que estaban haciendo ruido y mandaron a callar a los niños. Por un momento dejó de haber tanto ruido, pero ¿qué se puede esperar de unos seres del Averno como esos?


A veces pienso que estoy realmente pirada, pero me quedé la mar de bien después de aquel grito ensordecedor.

Cada vez que esas niñas se acercaban a nuestra mesa con sus globitos de las pelotas enseguida se oía la llamada de los padres para que fueran donde ellos. Se estaban acercando demasiado a la zona peligrosa.

Para que se me pasara del todo el mal genio me compré un libro, qué cojones.

Entonces, en ese caso, ¿el cabreo a donde quién fue? ¿Se transformó en grito y libro? No me suena demasiado bien.

¿No os pasa que tenéis ganas de hacer algo, veis algo decepcionante, y se os quitan las ganas?

Y juro que intento que no me pase, pero no puedo evitarlo.

Siempre que llamo a Gaizka, da igual la hora que sea, siempre le pillo en la cama. ¿Cómo puede ser eso? Le llamo a las 11h, está en la cama. Bueno, tampoco está tan mal, sólo son las 11h. Le llamo a las 13h y está en la cama. Joder, que es medio día. Le llamo a las 15.30h y en la cama. Esto ya es el colmo.

Hoy iba a ir a su casa a ver unas pelis, pero le he llamado a las 15.30h y lo pillo en la cama. Directamente ya se me quitan las ganas de ir. Y no sé por qué. Pero esa imagen de vago no lo soporto.

Vago y desordenado. No tiene horarios. No hace las cosas como los hace la mayoría de la gente. Se salta las cosas, lo hace todo al revés... y el desorden me puede. No me gusta. Es superior a mí. Yo después de levantarme tengo que desayunar, sino no tengo buen día. Es como si me faltara algo. Y al medio día como y a la noche ceno. Pero eso de despertarme a las 13h, no desayunar, comer a las 15h, y volver a tirarse a la cama... no sé, pero no puedo. Admito que algún día lo he hecho, pero él lo hace siempre. Y no me gusta.

¿Pero porqué cojones me importa lo que haga con su tiempo? Si yo me he pasado la mañana tranquilamente leyendo un libro de Dan Brown, cojonudo por cierto, y él lo ha pasado durmiendo. Pues bien. ¿Y qué?

Pues que no soporto ese desorden horario. Me altera. Y se me quitan las ganas de verle.

¿Por qué?

lunes, 10 de enero de 2011

Adiós a las fiestas, ¡por fin!

Ya es día 10, el final de las Navidades. Por fin. Bien sabido es que estas fiestas no son de mi agrado, pero este año puede decirse que han sido... diferentes.

El día 24 comenzó igual que todos los años: cena en casa de mi abuela. Aburrido hasta morir. Cenar, hablar de estupideces, comer, mirar el aire... ¡Y bien! Un fiestón de puta madre!!! (irónicamente hablando). Mis tías pusieron la televisión, esos programas que dan de cantantes y demás... Me pasé el resto de la noche mirando viejos cantando y viendo la cara de emoción de una de mis tías cada vez que salía uno nuevo y lo conocía (claro, los cantantes eran vascos, no os creáis que salían David De María o algún bombón de esos).

La odiada cena del 31 cuando toca que mis primos vengan a mi casa a gorronear por fin fue diferente. La cena se hizo en casa de otra tía y yo me fui a casa de Gaizka porque sus padres se habían ido a Barcelona... así que bien.

Cuando llegué a su casa ya lo tenía todo preparado: velas, copas, comida... de todo. Puede que sea el primer año en el que pueda decir que las Navidades no estuvieron tan mal como siempre.

El día de Reyes fui a comer a su casa con sus padres. su hermana y su pareja y él. Desde que lo conozco era la primera vez que iba a su casa a comer estando gente... pero todo bien. Estuvimos jugando al pocker y desplumé a su padre. Puedo decir que me lo pasé bien.

Y ya por fin se terminaron las fiestas. Las consultas de estar vacías han pasado a tener la agenda a punto de reventar. La vuelta de las vacaciones, que es lo que tiene. Con eso vuelve el trajín habitual. Y mierda, que el 12 se me termina el contrato. De nuevo al puto paro de mierda y a buscar un curro de mañana para ir a clases de foto por las tardes.

Por cierto, es mi primera entrada desde el pc nuevo que me he comprado, por fin. Ya llevaba tiempo diciendo que me lo iba a comprar porque el portátil estaba a punto de cruzar las puertas del cielo...

:)

jueves, 30 de diciembre de 2010

Después de casi un año...

Después de un año la historia se repite. Aunque esta vez con un desenlace diferente.

Mi madre me llamó el martes por la tarde porque no encontraba a la perra. Mi padre lo había soltado al medio día y cuando mi madre llegó a casa no aparecía. Me pasé toda la tarde recorriendo el pueblo buscándola. Todas las personas decían que la habían visto con dos montañeros.

Me han robado la perra.

Seguí buscando. Fui hacia la carretera general para salir del valle, a 5 kilómetros de mi casa. Con un poco de suerte aun no habrían llegado allí porque iban a pie. De algo me tenía que servir el coche.

Llegué al último barrio del valle, di varias vueltas con el coche llamándola, Gaizka de mientras recorría el camino por el que habían visto a los montañeros con la perra. Y nada. Hasta que la vi en la plaza con una pareja joven. La llamé, paré el coche en medio del paso de cebra y bajé a por ella.

- ¿La perra es tuya?
- Sí. -con cara de pocos amigos.- Y vosotros sois los que me la habéis traído hasta aquí así sin más?
- ...sí,... es que estaba sola...
- Pues no lo volváis a hacer. Como volváis a acercaros a mi perra os mato.- cogí la perra, nos metimos en el coche y nos fuimos.

Se quedaron flipando, y la verdad podía haber sido más amable porque no creo que quisieran llevársela.

¡¡Putos domingueros de mierda!! Que cada uno se vaya a su puta casa en vez de andar trasteando en el de los demás y llevándo los perros por ahí. En serio, no me faltaron ganas de darle 5 hostias al niñato ese de mierda.

Ya casi es 12 de enero. Hace casi un año se repitió la misma tarde. Buscando a Yaku. Pero esa vez no tuve la suerte de encontrarlo. Me lo devolvieron muerto al día siguiente. Me lo mataron y no pude hacer nada por él. Sólo de pensar que un año después me estaba pasando lo mismo me estaba entrando un mal. Sólo me faltaba que me robaran a la perra. Si algo de eso pasara y me enterase de quién lo hizo ya puede empezar a rezar desde ya porque no sé ni qué le haría.

Y encima el niñato ese mirándome con cara de asco. La verdad que parecía una loca, pero me habían quitado a mi perra. Que no lo hubieran hecho. En esos momentos sólo sentía rabia por los comentarios de la gente que me decían que la habían visto con los montañeros y tristeza de no volver a verla más, como a Yaku. Y miedo de lo que podían hacerle.

Esta noche he soñado con Yaku. Que me lo quitaban y que no volvería a verlo. Que no lo encontraba. Tenía la certeza de que no volvería a verlo nunca más, que algo malo le había pasado pero no podía dejar de buscarlo. Cuando me he despertado sólo tenía en mente la imagen de su cuerpecito en mis brazos. De cómo la tierra le tapaba la cara cuando estaba siendo enterrado. Su cuerpo herido, sus ojos sin expresión...

Creo que jamás dejará de dolerme su recuerdo.