Pasé el fin de semana en un hotel perdido en las montañas con Gaizka. Jacuzzi en la habitación, un montón de películas para escoger, alcohol, cámara de fotos... Perfecto. Excepto Gaizka.
Me lo pasé muy bien, como lo hubiera podido hacer con cualquier amigo (si los tuviera). Me he dado cuenta que la relación entre Gaizka y yo ha pasado de ser una relación de pareja a ser una relación de amigos. Será que cuando ya conozco a alguien me aburre porque no espero nada nuevo. No sé si sea eso o que en un año haya engordado 10 kilos, que tenga las tetas casi más grandes que las mías y parezca que está embarazado de gemelos. No me pone en absoluto. Es como un Homer de carne, hueso y grasa. Así que en el aspecto sexual nada de nada excepto cuando no me queda otra opción que dejarle que haga lo suyo para que me deje en paz.
O tal vez sea que la rutina acaba por matarlo todo, hoy será igual que ayer y mañana igual que hoy.
A veces pienso que deseo conocer a alguien nuevo. Alguien que me haga sentir esa ilusión de verlo cada día, alguien que me sorprenda, alguien con quien hablar... no sé, ese alguien que fue Gaizka los primeros meses, ese alguien que fue mi ex los primeros días... Ese alguien que se acaba de conocer y que aun puede sorprenderte.
Mañana tenemos una sesión de fotos con el fotógrafo de la boda de la hermana de Gaizka, que quiere hacer un regalo a sus padres (no sé yo qué pinto, pero da igual, todo lo que suena a fotografía me entusiasma). La semana que viene será la boda.
Hoy pensé que después de ese día (no quiero arruinarle la boda de su hermana) podría volver a mi vida, la de la soledad, la de no hablar con nadie. Porque no sé esta relación a dónde nos lleva. No sé si tenga futuro. Él dice que siempre busco la solución más rápida, la de abandonar lo que me molesta en vez de arreglarlo. Pero no puedo arreglar sus tetas, ni su barriga, ni la imagen que tengo de él en ese aspecto.
Es verdad que me daría pena terminarlo todo y no volver a saber nada más de él, porque es una buena persona, de esas que ya no quedan... Quién sabe lo que será. Ni yo misma sé qué quiero. Todo se verá con el tiempo.
O tal vez sea que la rutina acaba por matarlo todo, hoy será igual que ayer y mañana igual que hoy.
A veces pienso que deseo conocer a alguien nuevo. Alguien que me haga sentir esa ilusión de verlo cada día, alguien que me sorprenda, alguien con quien hablar... no sé, ese alguien que fue Gaizka los primeros meses, ese alguien que fue mi ex los primeros días... Ese alguien que se acaba de conocer y que aun puede sorprenderte.
Mañana tenemos una sesión de fotos con el fotógrafo de la boda de la hermana de Gaizka, que quiere hacer un regalo a sus padres (no sé yo qué pinto, pero da igual, todo lo que suena a fotografía me entusiasma). La semana que viene será la boda.
Hoy pensé que después de ese día (no quiero arruinarle la boda de su hermana) podría volver a mi vida, la de la soledad, la de no hablar con nadie. Porque no sé esta relación a dónde nos lleva. No sé si tenga futuro. Él dice que siempre busco la solución más rápida, la de abandonar lo que me molesta en vez de arreglarlo. Pero no puedo arreglar sus tetas, ni su barriga, ni la imagen que tengo de él en ese aspecto.
Es verdad que me daría pena terminarlo todo y no volver a saber nada más de él, porque es una buena persona, de esas que ya no quedan... Quién sabe lo que será. Ni yo misma sé qué quiero. Todo se verá con el tiempo.
