lunes, 18 de noviembre de 2013

Pues eso. Hablé con Ale por el facebook, se puso feo el asunto porque el tío estaba super frío y yo me harté ya. Después me llamó, hablamos bien, y me dijo que ambos nos queríamos pero que nos hacíamos mucho daño y que no podíamos seguir así. A ver qué quería hacer, si acabar aquí y decirnos adiós, mantener una amistad, olvidarnos... Y obviamente yo lo quiero a él. Quiero poder estar con él y no puedo. No quedamos en nada, que ya hablaríamos algún día.

Así que ya está. Ésto ha sido todo. Otra vez la misma mierda de intentar olvidar a alguien a quien quiero tanto.

Distancia con Ale.

¿Os acordáis el lío que tuve con Ale porque le dije que pasaba un poco de mí? Él siempre dice que puedo contarle cualquier cosa. Pero si la cosa va con él y encima no es demasiado buena se enfada. Así de claro. Se pica con nada, como los niños. Aquella vez que le dije que sentía que pasaba de mí se enfadó, me dijo que se conectaba solo por mi y que me dejaba un mensaje de buenos días todos los días, que no tenía móvil con internet para escribirme siempre, que pasaba de quedarse en casa para hablar conmigo... Total, que estuvo a punto de eliminarme del facebook y de todo. Lo arreglamos y sin más, seguimos en contacto.

El tema es que a mí el tío me gusta. Y si me gusta alguien me gusta saber de él, sentirlo cerca a pesar de la distancia física. Y sé que él hace su esfuerzo de escribirme un buenos días o lo que sea, pero no me es  suficiente. Necesito algo más. Que alguna vez se quede hablando conmigo una tarde, o que me diga que hacemos un skype y nos vemos, o que me llame para hablar conmigo... Nada. El puto mensaje de mierda, y el tiempo que le sobra cuando termina de limpiar la casa o lo que sea que esté haciendo y hasta que se va a  hacer cualquier otra cosa. 

Y me jode darlo todo por alguien, dejar de hacer cosas por coincidir con él, quedarme hasta tarde por la noche para hablar con él porque llega tarde, si entra y tenia pensado ir a dar un paseo aplazarlo para estar con él... Y ver que él no hace nada de eso. Me hace sentir como el culo. Y entre la distancia física y la distancia que pone él... sé que acabaré enfriándome con él. Me voy a acabar cansando de la situación. 

Simplemente somos diferentes. Yo necesito ver interés y que me presten atención y él es un despegao. Y no me gusta en absoluto. Aparte, tampoco somos nada, no tiene ninguna obligación conmigo. La última vez no quedó claro qué éramos...pero vamos, yo necesito algo más.

Y me raya la idea de acabar enfriándome con él. Entra y se me quitan las ganas de hablarle. Y sé que si le digo que me hace sentir fatal darlo todo por él y sentir que él pasa se enfadará. Porque es así de gilipollas. Es imposible hablar con él sin que se enfade. Y si no le digo más de lo mismo. Esta noche me dijo que lleva varios días notándome rara y que cuando me pregunta qué tal estoy que siempre le digo que bien. Y como le contesto las cosas justas en vez de como siempre estar hablando hasta por los codos aprovechando "su tiempo de sobra" para mí... Pues nada, se pica porque no le hablo como siempre. Le digo que otro día hablamos, antes de que se enfade y se enfada igual.

Así que mira, que le den por el culo. Si se enfada, que se enfade, estoy cansada ya de sus piques absurdos. Es imposible hablar con él. Y por otra parte no quiero perderle. De todas formas, si no le digo nada, se enfada. Si le digo algo, se enfadará igualmente. En fin... es un puto niñato de mierda en ese sentido, no me da nada de seguridad hablar las cosas con él cuando el asunto va con él.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Chico de Bolsillo regresa definitivamente.

Como ya he contado en alguna entrada anterior, al final me decidí a hablarle a Chico de Bolsillo para aclarar lo que necesitaba saber de hacía tanto tiempo. Al principio sólo quería eso, aclararlo y ya. Pero me propuso hacer borrón y cuenta nueva. 

Los primeros días se me hacía un poco extraño. Todo un poco raro. Hablábamos como siempre, unas risas, el tío todo majo, vamos, como si no hubiera pasado nada entre nosotros. Ni siquiera todo este tiempo. Y otros ratos echando en cara los errores. Yo a él más que nada. Me resultaba inevitable. Era algo como "me lo paso bien, pero me ha jodido mucho". 

Probablemente si no hubiera conocido a Ale estoy segura de que acabaría volviéndome loca por Chico de Bolsillo otra vez. Pero está Ale. Y le tengo demasiado cariño a Chico de Bolsillo. No pierdo el culo como lo hacía antes, pero vaya, es una persona de la que facilmente podría volver a enamorarme. 

De todas formas Alejandro me parece una persona increíble. Quiero seguir conociéndolo, me gusta, me encantó esa semana con él y quiero volver a verlo. No tanto como quise con Chico de Bolsillo cuando íbamos a vernos en Madrid. Entonces estaba como loca de ganas, creo que con lo que pasó, ahora me tomo mis precauciones y no me hago demasiadas ilusiones. Igualmente quiero verlo, pero no pienso que vaya a ser pronto.

El 23 de este mes, dentro de una semana, viene el Dj del local de Ale a dar un concierto a una hora de mi casa. Le dije a Ale que viniera con él y que después le bajaba yo a Alicante y me quedaba unos días allí. Me dijo que se lo comentó a su amigo y que ya se lo diría, pero que probablemente no habría sitio en la furgoneta. A día de hoy aun no sabe si podrá venir o no, pero vamos, no me hago demasiadas ilusiones. Sería genial verlo... pero sabiendo que es poco probable que tengan un hueco para él y que estoy gafada... no me hago ilusiones. 

Además, gafada sería de cualquier manera: Si no viene, me quedo sin verlo. Si viene y bajo con él a Alicante... estaré con la regla todos esos días porque me baja justo el 23. Por tocar los cojones, vamos.

Ojalá pueda venir a verme. Muero por un abrazo suyo. 

Esta tarde estuve hablando con Chico de Bolsillo sobre nosotros. Me dijo que se arrepentía de lo sucedido. Que si eso no hubiera pasado todo sería diferente y que sólo queda aprender de los errores. Que se alegra de que volvamos a hablar. Y estuvimos recordando la semana que pasamos juntos. De hecho, le pasé cachitos del blog donde puse cosas de aquella semana... Y sí, ojalá todo hubiera sido diferente. Me habría encantado seguir conociéndolo e intentar tener algo con él, pero ya es un poco tarde y me da muchísima pena. Todo. No sé, el haber querido tanto a alguien y que se haya estropeado así. 

En fin, no tengo que pensar en eso ahora. Sea lo que sea que tenga que pasar... el tiempo lo dirá. Ahora quiero estar con Alejandro.

martes, 5 de noviembre de 2013

Hablando con Ale

Ayer por la noche hablé con Alejandro por el facebook (menos mal, pensé que él querría hacer por teléfono y a mí hablar no es que se me de demasiado bien). Nos saludamos y le pregunté qué había pensado. Si no me decía que pasaba de todo estaba a la espera de terminarlo yo. Y me devolvió la pregunta. "¿Qué piensas tú?"

Y se lo dije. Que era un bicho raro sin amigas etc. Para qué repetirlo todo de nuevo. Pensé que con eso ya se acabaría de decidir y me preparé para escuchar los que serían sus últimas palabras para mí:

 Bicho raro...tu vida es tu vida...es la vida que llevabas cuando yo te conocí y no la juzgo, tu la decides, que estés sola o que pases el día en casa no quiere decir que no seas una persona increíble, te lo dije en su momento y te lo diré siempre, guardas mucho mas de lo que crees.

 Me dejó fuera de juego esa respuesta. No me la esperaba. Yo intentaba alejarlo y él hacía lo contrario. Y seguí dándole argumentos para que se librara de mí.

Tampoco yo soy tan increíble como tú crees que soy. Pero yo no puedo cambiar la forma en la que miran tus ojos...y tu no puedes cambiar la forma en la que miran los mios

También hablamos de Chico de Bolsillo. Vio que lo volví a agregar al facebook. Me preguntó qué sentía por él, porque a veces pensaba que él era la continuación de la historia con Chico de Bolsillo y que realmente no quería vivirla con él. Le dije que arreglé las cosas con él, que tenía preguntas que hacerle y que aunque le tenga mucho cariño aquello ya quedó atrás (ya hablaré de Chico de Bolsillo otro día).

También hablamos de de lo que nos llevó a esto, arreglamos las cosas... cómo no hacerlo, iba convencida de ser la última vez en hablar con él y uff... no puedo, con las cosas que dice me derrite! 

Me dijo también que él quería que fuéramos amigos. Que podía ir a visitarlo cuando quisiera y que si yo no quería que pasara nada, pues nada, y si pasaba algo bien también. Y que él podría venir alguna vez y que si quería podríamos quedar... ¿Si yo no quería? Si fuera por mí me lo comía entero a besos... Le dije que esas cosas las dijera por él, no por mí. Y me respondió a ver porqué no le creía cuando me decía que era increíble para él. ¿Cómo? Esta parte me dejó un poco confusa... primero que quiere una amistad, después que le parezco increíble... no sé. 

Total, que estoy con una sonrisa de oreja a oreja y con cara de gilipollas.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Hoy será la última vez que vaya a hablar con Ale. Dijo que por la noche hablaríamos. Y por la noche le diré que soy un asco de tía que ni siquiera tiene vida y que mejor que se pire de una vez. 

No pienso volver a creer que alguien pueda quererme. No más.

domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Qué haces en tu vida diaria?

Hay una frase que dijo Alejandro que no para de darme vueltas en la cabeza. Mientras decía que si no hacía sus cosas por estar hablando conmigo, después no tendría nada que contarme. Dijo que yo nunca le contestaba cuando hacía preguntas de ese tipo. Que nunca sabía lo que había hecho por el día. O si había salido a algún sitio. O qué hacía habitualmente.

Generalmente a un "¿Qué tal?" Siempre respondo con un "bien". "¿Qué tal te fue el día" "Bien". Así, sin más. Me paso los días en casa. Hay veces, demasiadas, que ni siquiera salgo a la calle o ni siquiera miro por la ventana. Hay días en que ni siquiera se si ha hecho sol o ha hecho mal día. Me levanto, me meto en mi habitación y no salgo hasta que se hace de noche y hasta que vuelvo a meterme a la cama. Me paso los días encerrada en mi habitación, sin hablar con nadie, sin hacer nada, desperdiciando mi vida. No tengo amigas. Bueno, las tengo, las chicas que veo como un par de veces al mes. Cada una tiene su vida, su novio, más amigas... A mi mejor amigo ni siquiera lo conozco en persona. Jamás he escuchado su voz. Únicamente palabras a través de una pantalla.

Soy un puto asco de persona, es cierto, y nunca le dije a Ale: No hablo nunca con nadie, no tengo amigas, no salgo nunca de mi habitación. Sí que le dije que era un bicho raro, y le hizo gracia. Pero creo que nunca se tomó esas palabras en el sentido de cómo soy en verdad. 

Soy decepcionante, lo se. Y él debería saberlo. Debería saber que no valgo ni un duro y que ni siquiera le hace falta un día para pensarse las cosas. Simplemente que se vaya, porque yo no puedo ofrecerle nada y lo sé. He sido egoísta al pensar que podía merecerme a alguien como él cuando no es así. He sido egoísta porque he querido que no se fuera sabiendo que sin mí iba a estar mejor.

Debería saber que cuando le digo que soy un bicho raro le estoy diciendo que está perdiendo el tiempo con alguien que no merece la pena. Y cuando me pregunta "¿Qué hiciste hoy?" debería responderle que simplemente dejo pasar los días esperando a que todo acabe más pronto que tarde. 

Por eso lo necesito tanto. Él es una bocanada de aire fresco que me hace sentir viva. Porque él es esa pequeña ilusión que hace que no esté muerta del todo. 

Simplemente, debo dejarlo ir.

Tiempo.

Le llamé esta mañana. Sin saber qué decir. Sólo sabía que probablemente sería la última vez que habláramos. Salí de casa, me fui al monte con la perra, me senté en un tronco que estaba empapado por las lluvias de la noche y con el corazón a punto de salírseme por el pecho escuché un tono tras otro hasta que descolgó.

Y escuché su voz. Decía lo mismo, que yo convertía el hecho de hablar en una obligación. Que si le echaba mierda a él porque quería deshacerme de él y así que él lo hiciera. Que él quedara como el malo. Dijo que estaba en su local con los amigos y que no podíamos hablar, que más tarde me llamaría.

¿Cómo podía estar tan equivocado? Si yo sólo quiero hablar con él porque lo echo de menos. Así de simple. Porque lo necesito. Y vi que esto no iría a ninguna parte. Le expliqué que estaba equivocado y que no hacía falta que volviera a llamar.

Estás equivocado si piensas que te echo mierda para deshacerme de ti, lo primero porque no necesito excusas para deshacerme de nadie y lo segundo que no saber de ti precisamente es lo que no quiero. Y me jode que pienses eso.

No convierto nada en obligación, pero parece que para ti si lo es. Te escribo porque necesito saber de ti, porque se me hace eterno pasar días sin hablar contigo y simplemente me hace estar mal eso. No te lo digo para echarte mierda. Te lo digo porque te echo de menos. Y siento que tú no necesites lo mismo, me he equivocado, y yo no soy para ti lo mismo que tu eres para mi. 

Si no te digo lo que pienso, mal. Si te lo digo me llamas y me dices que “a tomar por culo”. Pues nada, será mejor así. No hace falta que me llames si piensas eso. Te deseo lo mejor. Cuidate mucho.


 Y llamó. Y habló. Más él que yo, es bien sabido que no soy de palabras, y menos en estas situaciones. Le dije que quería verlo. Me dijo que él no. Que le echaba de menos. Que él también. Pero que nos estábamos haciendo daño y que él no quería esto. Que no iba a estar delante de una pantalla de ordenador para hablar conmigo. Que si me enviaba un mensaje y respondía bien, y que sino también. Que quería hacer su vida y que me contaría las cosas cuando quisiera sin la necesidad de hablar constantemente conmigo. Y que yo hiciera lo mismo, que saliera, que hiciera mis cosas sin estar pendiente de él. Y que necesitábamos tiempo para pensarlo. Que ni siquiera sabía lo que somos, pero que sea lo que sea a ambos nos hace daño y que tal vez sea mejor olvidarnos o ser amigos. Que al día siguiente hablaremos.

Y así es como Ale acabará marchándose. Que hace bien, porque sólo le hago sentirse mal. Y es mejor que nos olvidemos aunque sea lo ultimo que me apetezca. Es mejor para él. Ni siquiera entiendo cómo he llegado a pensar que yo me merecía a alguien como él. Que lo que nos hace daño es la distancia, pero también es mi culpa. Y él se merece ser feliz con alguien que sepa hacer que sonría cada día.

Adiós, Alejandro.

Desde que hubo el mal rollo con Ale de aquellos días que pasaba un poco de todo y lo hablamos, parecía que la cosa iba bien, pero ya llevaba unos cuantos días que casi ni hablábamos porque ya nunca se conectaba, o cuando lo hacía siempre se tenía que ir a hacer otras cosas.

Ya hasta me sentía gilipollas por estar todo el santo día esperando a que él entrara para saber de él, porque me moría de ganas de tener noticias suyas y que no apareciera en todo el día, y cuando aparecía que se fuera seguido porque tenía cosas mejores que hacer.

La última vez me dijo que no estaba distanciado, que entraba todos los días a dejarme un mensaje de buenos días. Como si me hiciera un favor. 

Y ya me cansé. Me sentía sola. Esperar para nada. Que nunca estuviera. De no saber de él... Y se lo dije.

Buenos días. Me he despertado sin ganas de vomitar, sin dolor de cabeza y con picores. Para que un día sea único tiene mucho que ver si estás tú o no, y te agradezco que hagas el gran esfuerzo de enviarme un mensaje de buenos días todos los días como tú dijiste, pero no me sirve de nada si cada vez me hablas menos. Es cierto cuando el otro día te dije que cada vez estabas más distanciado, porque ultimamente siempre tienes cosas que hacer o siempre te tienes que ir. Y te acordarás todo lo que quieras viendo revistas o sea lo que sea, pero que no estés nunca me hace sentir bastante sola y suficientemente gilipollas el estar todo el día esperando ese momento en el que entras(bas) a hablar conmigo. Es como comprarte una chaqueta que te encanta, pero que la tienes en el armario. Que sabes que la tienes porque te gusta pero que nunca te la pones. Para nada te sirve entonces. No me mandes más "buenos días" porque no lo son si no tienes apenas tiempo de hablar conmigo, no me hacen sentir demasiado bien porque parecen una obligación que tienes que hacer todos los días, como una justificación de que "haces el trabajo". Que vaya bien todo.

No creo que pida demasiado, solo quiero que no pase como de la mierda. No sé... que le apetezca saber de mí como yo quiero saber de él.  

Y me llama una hora después diciéndome que vaya mensaje que le he dejado, que ya sé que él no tiene internet en el móvil, ni tiene internet en la casa del campo, que no suele estar en su casa para hablar conmigo, y que no es una obligación que hablemos y bla bla bla...

Yo en esos momentos solo pensaba que hablar con él no era una obligación, sino una necesidad, necesidad de él, de querer estar con él, y él excusándose y diciendo que  hacía que pareciera que tuviéramos que hablar obligatoriamente. Si yo solo quiero que quiera hacerlo. Y lo de internet... excusa. Si de verdad quisiera saber de mí, llamaría. Ni internet ni ostias. El puto teléfono de toda la vida.

Y no dije nada. Soltó mil cosas, y que como estábamos lejos y que apenas nos veríamos que iba a ser todo una mierda y que así nos ahorraríamos los viajes y a tomar por el culo todo. Y colgó.

Antes de todo esto había quedado con Sam y Sarai en salir a cenar algo, hacía tiempo que no las veía. Y cuando estuve a punto de salir de casa llamó de nuevo. Ya un poco más suave, pero dándole a lo de la obligación. Solo le dije que ya hablaríamos en otro momento. 

Me apetecía una mierda salir, pero si me llego a quedar en casa me hubiera dado algo. En ese momento no tenía palabras para hablar con él. Y menos saber que para él casi soy una obligación. Pues nada, a tomar por el culo. Me dice que sí, que si prefiero hablar en otro momento que bien, que me piense las cosas y que ya veremos qué hacer. ¿Qué hacer? ¡¡Si ya me has mandado a la mierda!! ¿Para qué llama de nuevo? Si soy un puto estorbo, ¿no? Pues nada... no más Ale.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La respuesta que tanto he esperado.

En los días que sentí tan distanciado a Ale pensé mucho en Chico de Bolsillo. Pensé en el porqué. Por qué se fue. Y que tal vez Ale estuviera haciendo lo mismo. Y pensé en contactar con Chico de Bolsillo. Que me dijera las razones, lo necesitaba. De hecho, siempre he tenido esa espinita ahí, pendiente de aclararlo.

Hablé con Ale. Aclaramos las cosas. Me dijo que siempre evitaba hablar sobre cuándo vernos porque tenía miedo de lo que sentía, de lo que pudiera ocurrir, y del qué pasaría en un futuro con nosotros. Vernos y de nuevo despedirnos. Y me pidió perdón por hacerme pensar que no quería verme más, que no es que no quiera que nos veamos sino que está el qué pasará, la parte económica que no puede permitirse hacer un viaje y que no quiere que yo haga de nuevo los 800km que nos separan. Y aclaramos que con mi dinero hago lo que quiero y que si lo quiero gastar en viajar de nuevo esos 800km que lo haría. Pero sólo cuando me pidiera que lo hiciera, que no iba a ir allí si no quería.

Quiero que vengas. ¿Cuándo vienes?

Y ya no evita el tema, sino que me dice que vaya. Aun todo está por arreglar, todo por planear pero seguro que nos veremos antes de que termine el año. Y me muero de ganas de hacerlo.

Pero estos días pensé demasiado en Chico de Bolsillo. Y lo busqué. Ayer hablé con él. Le saludé y le pregunté si aun quería hablar conmigo. Me dijo que sí, que se alegraba de que le hubiera saludado. Le dije que quería preguntarle algunas cosas y él me respondió que quería hablar de algunas cosas conmigo.

Bueno, ¿qué querías preguntarme?

Lo mismo que nunca me has respondido. ¿Por qué?

Pues en el momento no te pude responder porque ni yo lo sabía. Ahora puedo.

¿Y me lo vas a decir?

Claro, fueron varias cosas.

Empieza por el primero entonces.

Tenía una confusión muy grande. Y miedo. Quizá porque no tengo costumbre de sentir cosas por alguien. Demasiado tiempo solo y me agobié. No supe llevarlo y no sabía cómo explicarte que necesitaba un poco de tiempo para encajar esas cosas en mi cabeza.

Pues como lo dices ahora.

Y no he dejado ni un día de pensar en ello y arrepentirme por muchas cosas que hice mal. No sé, te vi tan mosqueada que pensé que no querrías hablarme.

Mosqueada no, decepcionada. Esperaba más de ti, no que pasaras de todo.

Jo, lo siento mucho. No pasé.

¿Ah no? Practicamente desapareciste de un día para otro.

Porque no hacías mas que preguntarme que qué me pasaba. Y no podía contestar porque ni yo lo sabía. Y me sentí acorralado. Que no trato de excusarme, lo hice mal y me arrepiento un montón, en serio.

Si ya da igual, solo necesitaba saberlo, así que gracias por decirlo.

Ya, supongo que te da igual y nada será igual entre nosotros...cosa que siento, la verdad. Pero bueno, a veces los errores nos cargan con cosas. Te echo de menos la verdad, y te doy las gracias por dejarme explicarme.

Gracias por decírmelo, hacía tiempo que necesitaba un porqué, independientemente de lo que fuera. A estas alturas supongo que ya da igual todo, y lo siento si te agobié, tenías que habérmelo dicho.

Ya...jo, a mí no me da igual. Y sé que tú no querrás pero me gustaría que siguiéramos en contacto o lo que tú quieras. A mí me gustaría de verdad.

Ya sabes que si quieres cualquier cosa puedes decirlo. Pero sabes también que ya no va a ser nunca como antes.

Mientras hablaba con él se me revolvió todo, me fui a la cama a dormir de las ganas que tenía de vomitar. Supongo que me sentaría mal algo de la cena, pero vaya noche. Al final quedamos en que mantendríamos contacto. Y en parte me alegro, me gustaba hablar con él. Ahora será diferente, pero quién sabe, tal vez podamos ser amigos.