domingo, 20 de febrero de 2011

Los días pasan y casi no sé ni el tiempo que pasa, ni en qué día vivo. Ya es 20 de febrero y ayer me di cuenta de que en una semana serán los cumpleaños de mi madre. ¿Qué puedo regalarle? Ya compraré cualquier tontería uno de estos días.

El año pasado para mi cumpleaños me regalaron a Gaizka. Lo conocí en abril, justo unos días antes, y pasé el día con él. Todavía me acuerdo de aquel día. Venía vestido con una camisa blanca y vaqueros. Fuimos a comer después de que hubiera salido del hospital y luego fuimos al cine. No me acuerdo qué película vimos. Pero sí me acuerdo de cómo me sentía aquel día.

Y pensar que después de varios años con mi ex mis cumpleaños eran horribles. Se supone que debería ser un buen día, o por lo menos así dice la sociedad. Pues todo lo contrario. Me da igual no celebrarlo, de todos modos tampoco he tenido con quién celebrarlo. Pero mis peores cumpleaños los recuerdo de cuando estaba con mi ex, especialmente uno.

¿Qué será de él? Antes quedábamos de vez en cuando. Pero hace ya unos 3 meses que no lo he visto. Y sinceramente, no me apetece verlo. No sé por qué. Cada vez que hablamos por el msn me aburro. Sigue como siempre. Pero me da pena. Porque lo quise, y aun lo aprecio. Es buena persona y no me gusta verlo así, sin hacer nada. Y únicamente puedo verlo si quedamos los dos solos. No me apetece.

Desde que conocí a Gaizka ha sido un buen año. Pero a veces siento que las cosas se terminan. La gente viene, se queda un tiempo, y se va. Y no todo está bien entre nosotros. Lo quiero, eso lo sé. Y sé que él también me quiere. Siempre me trata bien. A pesar de lo que haya podido pasar. Siempre. Pero yo no soy así. Y él dice que da igual, que no quiere dejarlo. A veces siento que no me lo merezco, y más estos últimos días.

No quiero pensar.

Ayer la noche estaba preciosa. Luna llena.


La 1.30h de la mañana, 6 minutos de exposición.

jueves, 17 de febrero de 2011

Volví a ver al perro al día siguiente y desde entonces guardo en mi coche una bolsa con comida, por si vuelvo a verlo. No supe más de él y la bolsa sigue aún en su sitio. No sé lo que habrá sido de él, ojalá que la vida le haya brindado un buen hogar.

Y mientras algunos están comenzando a vivir, otros abandonan la vida. La abuela de Gaizka falleció el pasado 11 de febrero, un año y un mes después de Yaku. Fui al tanatorio por la tarde y luego al entierro a acompañar a Gaizka. Sólo por él.

Aquella noche lloré como hacía tiempo que no lo hacía. De camino a casa, en la soledad de la noche, me di cuenta que aunque hubiera pasado ya más de un año, me faltaba una gran parte de mí. Lloré hasta que las lágrimas se me terminaron. Desde aquel 12 de enero me he dado cuenta que por lo único que lloro es por el dolor que me causa su dolor. No soy capaz de dejarlo ir. Me he quedado estancada en el día más doloroso de mi vida y no sé cómo dejarlo ir, cómo deshacerme de este dolor.

Los días pasan y aun sigo sin encontrar un trabajo. Cualquier trabajo, joder. Cualquiera menos planta, por supuesto. Pero es imposible. ¿Las tiendas y los supermercados cuántos currículums habrán recibido en los últimos tiempos? No me lo quiero ni imaginar.

Por lo menos sigo yendo a las clases de fotografía y de photoshop. Eso me pone contenta. Aunque me de una inmensa pereza salir de casa con lluvia y frío para viajar durante una hora. No me importa.

Las mañanas las paso preparando la comida para mi padre, paseando al perro y haciendo las tareas de la casa. Pura rutina. Siempre lo mismo. Hoy me puse a limpiar los armarios de la cocina y de la torta que me he dado en la cabeza con la puerta me ha matado por lo menos 20 neuronas. ¡Qué dolor, por Dios! Te das el golpe, sientes que de repente todo lo ves negro, y mientras van pasando los segundos cada vez te duele más. Hasta que dejas de gritar "¡Ay!¡ay!¡ay!" como una loca y te pones a reír imaginándote la escena.

Mañana más. Espero no quedarme sin mano cuando vaya a hacer la plancha.

domingo, 30 de enero de 2011

Esa mirada...

Venía contenta para casa. He pasado el fin de semana con Gaizka. Haciendo el vago, ver películas y hacer puzzles. No hemos hecho nada más.

Era de noche y llegando a casa me he encontrado un perrito en medio de la carretera. Al ver que no se quitaba he parado y se ha escapado asustado. He salido del coche para ver si en el collar llevaba algún tlf o algo pero de lo asustado que estaba se iba corriendo.

No he podido cogerlo para llevarlo mañana al veterinario para ver si tiene chip o cualquier cosa. Me he acordado de cuando cogieron a mi perra hace poco. ¿Y su dueño dónde estará? Seguro que es de algún dominguero porculero al que se le ha escapado. ¿O tal vez abandonado? Tenía tanto miedo a acercarse que me hace pensar que haya podido ser maltratado y abandonado...

Me deja mal no haber podido hacer nada por él. He venido a casa dejándolo solo. ¿Y si alguien lo atropella? ¿Qué hará toda la noche sin comida y con este frío?

Me acuerdo de Yaku. Del tiempo que pasé buscándolo en vano. Del día en el que pensé que me robaron a mi perra. Se pasa jodidamente mal, en serio.

Ojalá su dueño venga a buscarlo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Tus regalos

Estaba trabajando aquella mañana en la que me enviaste un sms diciéndome que querías verme, que estabas triste. Te compré un cucurucho de golosinas, ¿Te acuerdas? Y tú, como por arte de magia, sacaste de tu mochila una tableta de chocolate de naranja. Y me abrazaste. Me dijiste que nadie jamás te había regalado golosinas para sacarte una sonrisa. Como a los niños. ¿Y tú porqué me lo regalaste?

¿Es cierto que el pulpo se hincha en es estómago si bebes agua después de comerlo? Las reuniones familiares no son precisamente de mi agrado, pero aquel día que fui a tu casa a comer con ellos me lo pasé muy bien desplumando a tu padre jugando al pócker, la primera vez que jugaba.

Donuts de chocolate... ¿Quieres? ¿Estás seguro? ¡Pues toma! ¿Cuántos fueron? Primero te robé uno entero, casi no podía ni tragarlo... y luego, ¿cuántos te metí en la boca? ¿Querías aun más?

¿Te acuerdas qué viajecito nos dio Lola de camino a Córdoba? Cada dos por tres parando por si tenía ganas de cagar. ¡Y pensar que ahora aquella bolita de pelo es enorme! ¿Te acuerdas cuántas pulgas tenía cuando la trajimos? ¡Después de la sesión quedó perfecta y blanquísima! A ver si pronto podemos ir a visitar a ella, a Nika y a tu primo.

En tus cumpleaños se suponía que era yo quien tenía que regalarte algo... Y tú me regalaste aquella cruz de plata que tanto me gusta. ¿Por qué? No hacía falta. Pero me gustó demasiado.

Muchas veces me has preguntado qué fue lo que le sucedió a Yaku. Siento no poder decírtelo. Mi boca es incapaz de pronunciar que me lo mataron. Hace ya un año. Qué rápido pasa el tiempo y cuánto tarda éste dolor en marcharse. No puedo escribir éste párrafo sin llorar. No puedo. Me duele su recuerdo. Mucho. Tal vez demasiado. No sabes lo importante que fue para mí. Mi mitad. Mi todo. Y ahora no está. Por mi culpa.

Cajas. Cajas de madera, cajas de colorines, cajas que barnizas tú, cajas con ositos... Cajas para guardar secretos.

A día de hoy has pasado a ser lo más importante para mí. ¿Qué voy a hacer si algún día me faltas? Quiero seguir llenando todas esas cajas de recuerdos. De momentos que me das. Palabras. Frases. Abrazos. Sonrisas...

domingo, 16 de enero de 2011

¿De dónde me viene el mal genio?

Tengo mal genio. Es todo.

Y como dijo Antoine Lavoisier, la materia ni se crea ni se destruye, se transforma.

¿Pero qué es el mal genio? ¿Se puede considerar materia? ¿Energía? Porque comprobado está, que esa teoría a veces me funciona. ¿Y la mayoría de veces qué pasa?

Hará cosa de un par de meses tuve un día de perros. TODO me salía mal. Eran cosas insignificantes, que al juntarlos todos mi mal genio estalló. Se me quitaron las ganas de hacer cosas, cogí el coche y me fui a casa mientras me salía humo de las orejas.

Y me dije, qué cojones, ya que me han salido mal las cosas, vamos a joder a otros. Y bien sabido es lo odiados que son los camioneros, tractores, ancianos al volante y todo ser lento en la carretera. Fui a 60km/h en un tramo permitido a 80km/h (pero que normalmente la gente va a 90 o 100). Cuantas más veces me daba las largas el coche de atrás menos cabreada estaba. Y al revés, más cabreado estaba él viendo que seguía a la misma velocidad y que su insistencia no funcionaba. Por lo tanto, el cabreo no desaparece, pasa a ser de otro. Y yo se lo regalé por completo a aquel señor que tras desviarse por un camino paralelo al mío me dio un bocinazo, me miró con las venas del cuello hinchadísimas y me sacó el dedo medio. Ahí puedo decir que ya no quedaba ni pizca del cabreo que me dominaba. Ahora era suyo.


Pero no siempre se encuentra tan fácilmente alguien a quien hacerle tal regalo. Y otra cosa, ¿Quién me lo pasa a mí?

Hay cosas que enseguida me ponen de mal genio. Como los ruidos fuertes. Y eso incluye el ruido que hacen los niños, unos padres porculeros que les permiten todo y encima añadimos globos al asunto.

Ayer fui con Gaizka a cenar a una pizzería. Desgraciadamente allí había diabólicos niños haciendo esos sonidos estridentes, padres con voz de pito gritando y encima, haciéndoles globitos. Hay que joderse. Deberían prohibir los globos.

Y yo cada vez estaba más roja de la rabia cuando esas niñas del Averno pasaban por al lado de mi mesa corriendo y gritando.

Cuando esplotó un globo fue cuando los ojos se me inyectaron en sangre y por encima de aquel bullicio de ruidos se escuchó un desgarrador grito. El mío, claro. El demonio que llevo dentro, que no aguantaba más a esos desgraciados de mierda que me estaban haciendo dolor de cabeza.

Yo estaba de espaldas a la mesa de ellos, pero Gaizka me dijo que me miraron como si de una loca se tratara. Pues sí, estoy pirada, y si por mí fuera hubiera quemado a esas niñas asquerosas y a esos padres amorfos en la hoguera para que dejaran de hacer tantísimo ruido.

Parece ser que cayeron en la cuenta de que estaban haciendo ruido y mandaron a callar a los niños. Por un momento dejó de haber tanto ruido, pero ¿qué se puede esperar de unos seres del Averno como esos?


A veces pienso que estoy realmente pirada, pero me quedé la mar de bien después de aquel grito ensordecedor.

Cada vez que esas niñas se acercaban a nuestra mesa con sus globitos de las pelotas enseguida se oía la llamada de los padres para que fueran donde ellos. Se estaban acercando demasiado a la zona peligrosa.

Para que se me pasara del todo el mal genio me compré un libro, qué cojones.

Entonces, en ese caso, ¿el cabreo a donde quién fue? ¿Se transformó en grito y libro? No me suena demasiado bien.

¿No os pasa que tenéis ganas de hacer algo, veis algo decepcionante, y se os quitan las ganas?

Y juro que intento que no me pase, pero no puedo evitarlo.

Siempre que llamo a Gaizka, da igual la hora que sea, siempre le pillo en la cama. ¿Cómo puede ser eso? Le llamo a las 11h, está en la cama. Bueno, tampoco está tan mal, sólo son las 11h. Le llamo a las 13h y está en la cama. Joder, que es medio día. Le llamo a las 15.30h y en la cama. Esto ya es el colmo.

Hoy iba a ir a su casa a ver unas pelis, pero le he llamado a las 15.30h y lo pillo en la cama. Directamente ya se me quitan las ganas de ir. Y no sé por qué. Pero esa imagen de vago no lo soporto.

Vago y desordenado. No tiene horarios. No hace las cosas como los hace la mayoría de la gente. Se salta las cosas, lo hace todo al revés... y el desorden me puede. No me gusta. Es superior a mí. Yo después de levantarme tengo que desayunar, sino no tengo buen día. Es como si me faltara algo. Y al medio día como y a la noche ceno. Pero eso de despertarme a las 13h, no desayunar, comer a las 15h, y volver a tirarse a la cama... no sé, pero no puedo. Admito que algún día lo he hecho, pero él lo hace siempre. Y no me gusta.

¿Pero porqué cojones me importa lo que haga con su tiempo? Si yo me he pasado la mañana tranquilamente leyendo un libro de Dan Brown, cojonudo por cierto, y él lo ha pasado durmiendo. Pues bien. ¿Y qué?

Pues que no soporto ese desorden horario. Me altera. Y se me quitan las ganas de verle.

¿Por qué?

lunes, 10 de enero de 2011

Adiós a las fiestas, ¡por fin!

Ya es día 10, el final de las Navidades. Por fin. Bien sabido es que estas fiestas no son de mi agrado, pero este año puede decirse que han sido... diferentes.

El día 24 comenzó igual que todos los años: cena en casa de mi abuela. Aburrido hasta morir. Cenar, hablar de estupideces, comer, mirar el aire... ¡Y bien! Un fiestón de puta madre!!! (irónicamente hablando). Mis tías pusieron la televisión, esos programas que dan de cantantes y demás... Me pasé el resto de la noche mirando viejos cantando y viendo la cara de emoción de una de mis tías cada vez que salía uno nuevo y lo conocía (claro, los cantantes eran vascos, no os creáis que salían David De María o algún bombón de esos).

La odiada cena del 31 cuando toca que mis primos vengan a mi casa a gorronear por fin fue diferente. La cena se hizo en casa de otra tía y yo me fui a casa de Gaizka porque sus padres se habían ido a Barcelona... así que bien.

Cuando llegué a su casa ya lo tenía todo preparado: velas, copas, comida... de todo. Puede que sea el primer año en el que pueda decir que las Navidades no estuvieron tan mal como siempre.

El día de Reyes fui a comer a su casa con sus padres. su hermana y su pareja y él. Desde que lo conozco era la primera vez que iba a su casa a comer estando gente... pero todo bien. Estuvimos jugando al pocker y desplumé a su padre. Puedo decir que me lo pasé bien.

Y ya por fin se terminaron las fiestas. Las consultas de estar vacías han pasado a tener la agenda a punto de reventar. La vuelta de las vacaciones, que es lo que tiene. Con eso vuelve el trajín habitual. Y mierda, que el 12 se me termina el contrato. De nuevo al puto paro de mierda y a buscar un curro de mañana para ir a clases de foto por las tardes.

Por cierto, es mi primera entrada desde el pc nuevo que me he comprado, por fin. Ya llevaba tiempo diciendo que me lo iba a comprar porque el portátil estaba a punto de cruzar las puertas del cielo...

:)

jueves, 30 de diciembre de 2010

Después de casi un año...

Después de un año la historia se repite. Aunque esta vez con un desenlace diferente.

Mi madre me llamó el martes por la tarde porque no encontraba a la perra. Mi padre lo había soltado al medio día y cuando mi madre llegó a casa no aparecía. Me pasé toda la tarde recorriendo el pueblo buscándola. Todas las personas decían que la habían visto con dos montañeros.

Me han robado la perra.

Seguí buscando. Fui hacia la carretera general para salir del valle, a 5 kilómetros de mi casa. Con un poco de suerte aun no habrían llegado allí porque iban a pie. De algo me tenía que servir el coche.

Llegué al último barrio del valle, di varias vueltas con el coche llamándola, Gaizka de mientras recorría el camino por el que habían visto a los montañeros con la perra. Y nada. Hasta que la vi en la plaza con una pareja joven. La llamé, paré el coche en medio del paso de cebra y bajé a por ella.

- ¿La perra es tuya?
- Sí. -con cara de pocos amigos.- Y vosotros sois los que me la habéis traído hasta aquí así sin más?
- ...sí,... es que estaba sola...
- Pues no lo volváis a hacer. Como volváis a acercaros a mi perra os mato.- cogí la perra, nos metimos en el coche y nos fuimos.

Se quedaron flipando, y la verdad podía haber sido más amable porque no creo que quisieran llevársela.

¡¡Putos domingueros de mierda!! Que cada uno se vaya a su puta casa en vez de andar trasteando en el de los demás y llevándo los perros por ahí. En serio, no me faltaron ganas de darle 5 hostias al niñato ese de mierda.

Ya casi es 12 de enero. Hace casi un año se repitió la misma tarde. Buscando a Yaku. Pero esa vez no tuve la suerte de encontrarlo. Me lo devolvieron muerto al día siguiente. Me lo mataron y no pude hacer nada por él. Sólo de pensar que un año después me estaba pasando lo mismo me estaba entrando un mal. Sólo me faltaba que me robaran a la perra. Si algo de eso pasara y me enterase de quién lo hizo ya puede empezar a rezar desde ya porque no sé ni qué le haría.

Y encima el niñato ese mirándome con cara de asco. La verdad que parecía una loca, pero me habían quitado a mi perra. Que no lo hubieran hecho. En esos momentos sólo sentía rabia por los comentarios de la gente que me decían que la habían visto con los montañeros y tristeza de no volver a verla más, como a Yaku. Y miedo de lo que podían hacerle.

Esta noche he soñado con Yaku. Que me lo quitaban y que no volvería a verlo. Que no lo encontraba. Tenía la certeza de que no volvería a verlo nunca más, que algo malo le había pasado pero no podía dejar de buscarlo. Cuando me he despertado sólo tenía en mente la imagen de su cuerpecito en mis brazos. De cómo la tierra le tapaba la cara cuando estaba siendo enterrado. Su cuerpo herido, sus ojos sin expresión...

Creo que jamás dejará de dolerme su recuerdo.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Árbol de miga de pan.

Hace tiempo dije que explicaría cómo se hacían los árboles de miga de pan. Así que mientas he ido haciéndolo he ido sacando fotos por si alguien quiere hacerlo. Yo he hecho un roble, pero se puede hacer cualquier árbol. Es tan sencillo como imitar el fruto que da y las hojas. El resto es igual para todos.

Vamos al súper y compramos pan de molde. Se necesitan 12 rebanadas. Quitamos las esquinas y troceamos lo del centro. No tiréis las esquinas, que nos van a hacer falta... Y con el resto un buen sandwich de nocilla no nos irá nada mal...


Lo primero hacer la masa de miga de pan. Para eso necesitamos cola blanca, una cucharadita de óxido de zinc y 20 gotas de Moiril (es un producto de peluquería, pero todo eso lo venden en tiendas de manualidades).

Se mezclan los trozos de miga de pan, una cucharada de óxido de zinc, 20 gotitas de moiril y un poco de cola blanca. La cola se le irá añadiendo poco a poco, que como os paséis no hay vuelta atrás. ¡A pringarse toca! Un consejo: es imposible amasarlo todo a la vez a no ser que tengas los brazos de Arnold Chuachengenger, así que mejor ir a trocitos y luego juntarlo todo, que al día siguiente las agujetas son mortales.

Así tiene que quedar. Es el momento de comer el bocadillo de nocilla para recuperar fuerzas. xD

Compramos óleos más o menos de los colores que veis. Marroncillos, amarillos, verdes diferentes y así, para hacer hojas de diferentes tonos. El que quiera también puede currarse un árbol rosa, que de todo puede haber...

Así que teñimos la masa con los óleos. Yo he ido mezclando colores para conseguir tonos diferentes, y dejaremos un trozo sin teñir, para hacer el fruto (eso se pinta por encima en vez de hacerlo ya en color). Yo le doy tonos diferentes de verdes para que quede mejor, pero cuando era pequeña, que es cuando aprendí a hacerlos, los hacía más sosos que la pera, con un verde sólo. Queda mejor en tonos diferentes, un simple consejillo.

Por cierto, utilizad guantes para hacer esto, que cuesta la tira quitar estas pinturas por debajo de las uñas y así. (Todo dicho desde la experiencia...)


Y volvemos a los restos del pan. ¿Tirarlos? ¡¡¡Eso es pecado!!!

¡¡¡¡¡¡Se ponen en un cacito con leche y a desayunar se ha dicho!!!!!!! ¡Más contentos que un niño con caramelos!
¡¡¡Marchando pan con leche!!! ¡¡Al ataque!!

Ahora toca forrar alhambre para hacer las ramas. El alhambre que he utilizado es de 0.9mm. Se forran con tape verde (lo venden también en tiendas de manualidades). También existe tape marrón, por si lo preferís. Yo como lo que tenía en casa era el verde, pues... El tape se corta por la mitad, para que al forrar no nos queden mondrongos. Y así os pasáis una tarde entera hasta tener los dedos rojos.

Pasamos a estrenar la masa de miga de pan para hacer las hojas. Se hace un cono, lo aplastamos con un plástico de las cartillas del banco que le robaremos previamente a nuestro padre del cajón y le haremos el dibujo de la hoja con una plantilla (ir a atracar la tienda de manualidades). Con el dedo pequeño le sacaremos las puntas dándole la forma que tienen las hojas del roble.Cogeremos un alhambre y a untar un poco de cola y zassss, hecho. No os paséis con la cola, que sino queda marca una vez que se seca.

Si el primero que hacéis parece un mapache atropellado no os preocupéis; el siguiente no os puede salir peor.

Así hasta terminar las masas verdes y amarillentos.

Con el trozo de masa que dejamos sin teñir haremos las bellotas y nos curraremos unos hongos, champis o lo que sea (o lo que salga más bien). Hacemos un cono, con un alhambre sin forrar le haremos una raya y con un punzón puntitos. Cola en la punta del alhambre y a clavárselo.

Ahora toca currarse unos hongos y unas setas, porque ¿qué es un árbol sin hongos?

Cuando se sequen los pintaremos con los óleos. Una vez secos, las setas las dejamos tal cual. Las bellotas las barnizaremos. Ojo, que el óleo tarda medio siglo en secarse.

Lo mismo con las hojas, una vez que la masa se seca, se barnizan.

Ahora viene lo difícil para algunos. Toca ir de paseo al monte, buscar raíces de árboles que han sido talados, quitar las partes podridas, lijarlo, dejarle secar para que se le vaya la humedad y barnizarlo. Esto en un sitio donde haya monte cerca, guay. Pero en medio de la ciudad como que un poco difícil... ¡A planear una excursión al campo! Mejor que no sea de pino, buscad donde haya castaños.

Una vez secas las hojas y las bellotas haremos las ramas juntándolos con tape. Y una vez que tengamos ramas con unas hojitas, las iremos juntando hasta montar el árbol.

Cuando esté montado el árbol lo fijaremos al tronco con arcilla. Buscáis un hueco donde queráis que vaya el árbol, le ponéis cola, arcilla, cola en las raíces del árbol y a colocarlo.

Cubriremos todo el tronco y las ramas de árbol con masa de miga de pan (toca hacerlo otra vez, pero con 6 rebanadas y la mitad de pegamento es más que suficiente). El que tenga los dedos finos de puta madre, el que no... va a andar un poco puteao.

Después de jurar en hebreo, así tiene que quedar más o menos. Darle un par de pellizcos al tronco, para que parezca el tronco más viejo, que si queda liso queda más feo.

Cuando esté seco, al tronco le daremos betún de judea. A veces hacen falta más de una pasada, eso al gusto de cada uno. Ojo, que la miga de pan si no está muy seca cuando la pintéis, cuando vaya secándose más, le irán saliendo grietas y tendréis que volver a pintarlo,porque un tronco con rayas blancas no es que quede demasiado bien...

Aprovechando el viaje al monte de cuando hemos ido a buscar el tronco, cojeremos también musgo. Para quitarle los bichillos que pueda tener, que sino nos entran inquilinos en casa, lo meteremos en agua hirviendo y lo dejaremos secar en unos periódicos.

Untamos la arcilla con cola, y lo taparemos con el musgo. Toca jugar a hacer puzzles.

Una cosa así más o menos. Y ya el árbol queda terminado. Ahora toca colocarle nuestras espléndidas setas.


En los huecos que tenga el tronco le daremos cola, le ponemos un poco de arcilla, lo tapamos con musgo y le ponemos un champi.

Cortamos el alhambre como para que no toque el fondo, para poder colocarlo bien y a decorarlo. Le untamos el lahambre con cola y lo clavamos en la arcilla. Esa seta es de las venenosas, hecha con mala leche.

Ese hongo en tortilla... ummmm....

Y terminado. Es fácil pero eterno.

Igual que árboles, se pueden hacer flores como calas, rosas, centros de navidad etc. No pongo fotos porque el de las rosas lo regalé, el de las calas lo tengo hecho un asco y los centros de Navidad no sé ni dónde los tengo. xD

domingo, 19 de diciembre de 2010

Estos días han sido agotadores. Trabajar por las mañanas y por las tardes a clases, al veterinario y a cuidar a mi perra. La operé la semana pasada y ya está como nueva. Menos mal.

Pocas novedades hay para contar. En personal se confundieron y en vez de hacerme el contrato a dos tercios me lo hicieron a jornada completa, así que mejor, por lo menos este mes cobraré un poco más, que lo necesito para comprar un ordenador nuevo, que éste está ya en las últimas el pobre.

Queda menos de una semana para las mierdas de las navidades y aun no he comprado ni un mísero regalo. Hoy terminé de hacer el árbol de miga de pan para Gaizka, por fin. Y en estos momento es cuando agradezco ser tan solitaria. Así no tengo que pensar qué regalar a la gente, puesto que no hay nadie a quien regalar nada. Sí, es un poco triste, pero es lo que hay. Mierda de fiestas.

Hoy precisamente no es el mejor de los días. Ha sido uno de esos que me demuestran lo asquerosa que puedo llegar a ser.