miércoles, 2 de junio de 2010

Fotos del sábado

Lagun, uno de los perros del caserío.
Neska, la madre de todos.
El diminuto camino de ambas direcciones (tocaba rezar cada vez que iba por ahí con el coche) que llevaba a la casa rural.
El pueblo...
El salón donde nos emborrachamos por la noche.
La botella de vodka caramelo que casi lo terminamos a chupitos y los cubatas de vodka. Mas las fresas y las cartas del tarot.
Gaizka con la perra que tenían atada. Parece ser que le habían dado palizas y un día apareció en el pueblo y la ataron en esa casa en obras para que no molestara al resto de los animales. De vez en cuando se pasan a darle de comer... ¬¬ Pobre perra, esquelética...
Lolita, uno de los cachorritos.
Lola en su cama.
Lolita en mi coche.
Lola jugando con mi perrita Eki. Se llevan sólo un mes.

martes, 1 de junio de 2010

Lo doy por imposible.

Por fin nos esperaba un fin de semana lejos de todo el mundo y de las situaciones que podrían jodernos el poder estar solos sin interrupciones. Fui a su casa a recojerlo y antes de que entrara al coche le hice apagar el móvil: no quería ni una sola llamada de nadie.

Después de dos horas de viaje y de habernos perdido un rato (cómo no, siempre me pierdo) llegamos a la casa rural. El sitio era así: un pueblo pequeño, un camino hacia arriba, un barrio enano, un camino estrechísimo hacia arriba y la casa rural. Más arriba nada más. Y todo lleno de animales, perros, gatos, gallinas, vacas, burros... el paraíso. La casa tenía 3 habitaciones para alquilar y la sala y cocina compartidos. Tuvimos tal suerte que sólo estábamos nosotros: ¡toda la casa libre! GENIAL.

El sábado me encantó: Después de dejar las maletas en la habitación bajamos al pueblo a comprar comida y a dar una vuelta. Volvimos, cocinó sus super tallarines picantes de los que te sacan almorranas y a la tarde paseamos por los alrededores y jugamos un rato con los perros de la casa (y los gatos, el burro, las gallinas, los grillos... ¡todos!). Bajamos al pueblo andando con toda la manada de perros y vimos a una perra atada con una cadena en una casa que estaba de obras. Gaizka se le acercó para acariciarla: la pobre estaba delgadísima y en eso me di cuenta de que tenía dos cachorritos preciosos! Igualitos a la perra que tiene su primo, que la pobre está mayor y está para morir ya. Él andaba buscando en Córdoba un perrito que se le pareciera a la suya y nosotros la encontramos. Le llamamos diciendo a ver si lo quería (cómo no, ¡encantado!) y fuimos a la casa a coger comida para la madre y a preguntar a la señora si sabía quién se hacía cargo de ellos para preguntarle si tenía un cachorro para dar (sino lo hubiéramos cogido igual porque dejarlo en semejantes condiciones... por lo menos ésta tendrá una segunda oportunidad).

El fin de semana entero fue toda una coincidencia. El número de nuestra habitación era mi número favorito: las cosas ese día por lo menos iban a ir bien (y fueron genial). El cumple del primo es mañana y encontramos el mejor regalo que se le puede hacer: la perrita que le llevaremos la semana que viene a Córdoba. El dueño de la madre y los cachorros era EL PRIMO de la señora de la casa (la perra va de primo a primo). Y así unas cuantas más que ahora no me vienen a la cabeza pero que las iré recordando.

Total, que hablamos con el dueño de los perros y que podíamos llevarlo. Una perrita preciosa: Lola. La madre y el otro cachorro me rompieron el alma cuando tuve que dejarlos allí muertos de hambre (la perra se bebió un litro de leche y un paquete entero de galletas con chocolate de estas de príncipe en un bocao del hambre que tenía. El día anterior le llevamos una barra entera de pan (el super estaba cerrado por la tarde, sino le hubiera comprado un saco de comida).

Al caer la noche nos bañamos en la bañera, hicimos una sopa para cenar y nos pusimos a beber vodka. Chupitos de vodca caramelo, cubatas de vodka limón con granadina y algún otro cubata de banana mama que cayó mientras comíamos fresas. Una fresa después de cada chupito: excelente. Mientras nos emborrachábamos me echó las cartas y hablamos del Loko (le conté todo lo de las coincidencias y demás). Cuando me emborracho no callo, me sacó todo lo que quiso sacarme, no tengo remedio. Hasta que caí y no pude más. Nos fuimos a dormir.

La mañana amaneció soleado, con un cielo claro y un dolor de cabeza que no me dejaba ni vivir. Un bañito en la bañera, unos tallarines de los de sacar almorranas para la resaca junto con unas fresas y a la cama de nuevo a dormir otro rato. El domingo ya se había jodido (Gaizka ya no era para mí, ya había algo por delante). Lo llevé a aquel pueblo porque hay unas cuevas preciosas para ver y un parque de animales que está genial (o así lo recuerdo). Me daba igual si íbamos o no allí, sólo quería un domingo como el sábado, soledad y tranquilidad: no TENER QUE hacer nada.

Cogimos a la perra y con todo mi dolor de cabeza tuve que conducir a casa. Paramos en un bar a coger unos bocadillos y fuimos a un cementerio a comer con la perra. La bañamos mientras su madre nos metía la brasa del siglo. Le dimos un paseo mientras todo el mundo por la calle nos paraba para verlo (y éste en vez de seguir para adelante a TODOS les contaba de dónde venía. No sabe cortar el rollo). Ya por fin cuando la perra se había quedado dormida pensé que la tarde del domingo por lo menos sería sólo mío, sin interrupciones. Pues no, aparecieron sus amigos y así sin más entraron a la lonja y empezaron a echar el cigarrito y al cotilleo. Después de un buen rato allí muerta del aburrimiento y rayada a más no poder porque ya se había jodido el finde me levanté para pirarme (y justo ellos también se piraban, que tocapelotas).

Al final me quedé, vimos una peli como siempre. (¿Para qué putas conduzco dos horas para pasar un finde a solas con él si al final terminamos donde siempre haciendo lo de siempre después de que nos han interrumpido media tarde? Una y no más).

Lo que bien empezó, terminó mal. No me gustó ese domingo. Y fue tanto lo que insistió queriendo saber porqué estaba rayada que al final se lo dije (no quería decir nada porque sé que tengo mala hostia y con tonterías me enfado; al final se me pasa y punto).

Total, que ayer fui con mi perra para juntar a las dos enanas a ver cómo reaccionaban y así pasar el día solos de paseo con ellas. IMPOSIBLE. Si no era uno, era otro. Aparte de las cosas que había por hacer: llevar a la perra al veterinario, comprarle cosillas, ir a la tienda de fotos a revelar unas fotos que quería yo, todo el mundo parando para ver a las perras, sus amigos dando la bara, su padre con la chapa del siglo viendo que la pizza se nos estaba enfriando porque íbamos a ponernos a cenar...

Hoy ya no tenía intenciones de ir a verlo (de ir a esperar toda la tarde para ver si tengo 5 minutos de paz con él) porque estaba hasta los cojones de ser SIEMPRE lo último tras una larguísima lista de quehaceres y gente a la que saludar y echar el cigarro. Hasta que recibí un sms:" Vamos de paseo con las perras y después te invito a cenar; móvil apagado." Perfecto. ¿Por fin tendré una tarde en paz con él?

Total que llego a la lonja y a esperar a un amigo de él porque estaba tardando en venir y tenía que enseñarle cómo poner el arnés a la perra (¿?¿?¿). Total que llega, nos acompaña hasta donde él había quedado con sus amigos y seguimos los dos solos (¡¡por fin!!) hasta que 10 minutos después vuelve a aparecer porque su amigo no iba a venir. Hemos pasado toda la tarde en unas campas con las perras; la tarde ha ido de pena con mi perra (ya lo contaré otro día) y cuando su amigo ya se va (a las 19.30h; yo había ido para las 16.00 a su casa) decidimos ir a dejar a las perras y cenar. Vamos al bar, sacamos a los perros a cagar con la intención de ver una peli después y todo el mundo parándole para ver a la perra. Y claro, en vez de decir que la perra es suya y seguir, tiene que contar de dónde la ha sacado, a dónde la va a llevar y todo el rollo a cada persona con la que se junta. Medio siglo más que esperar.

Ya después de estar con su amigo, estar con las perras, saludar a medio planeta pienso yo: Bueeeeeno, ya he esperado un día entero, a ver si ahora puedo estar un rato con él que creo que en la lista no hay nada más por hacer. Pero ya es tarde, mañana tengo que ir a trabajar y para el poco tiempo que me queda ya estoy cabreada porque soy lo puto último.

Y estoy hasta los cojones. Quiero verlo pero paso de esperar un puto día entero y ser lo último. Mi paciencia ya se está agotando y creo que la frasecita "Sil, quiero estar contigo" se la va a tener que meter por el culo porque paso de esperar ni un puto minuto más. A la mínima pienso largarme. Y no quiero hacerlo, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, pero me jode estar todos los días rayada, joder, que parece que estoy mendigando 5 putos minutos de su vida para estar A SOLAS.

Una y no más (y ya van siendo unas cuantas bastantes).

(Es tarde y no tengo ganas de subir las fotos de la casa rural; mañana prometo subir las fotos incluído las de la perrita para que veáis qué pocholada es). Me voy a dormir, que estoy cabreada y tengo ganas de llorar.

viernes, 28 de mayo de 2010

Cambio de destino.

Todo eran señales: Sil, no vayas a Córdoba. No encontrábamos autobuses que fueran allí. Después de andar mirando vimos que una compañía tenía el trayecto completo directo. Genial. Gaizka llamó al hostal donde siempre se aloja cuando va allí: era el último fin de semana de la feria, así que estaba completo. Y como todo eran pegas decidimos dejarlo para julio como ya teníamos pensado.

Pero me cago en , tenía ganas de irme a algún lado, me había hecho a la idea. Esta mañana estuve mirando por internet a ver dónde podíamos ir. Me acordé de un lugar al que fui hace años a visitar unas cuevas y un parque de animales. El lugar era fantástico, o mis recuerdos lo recordaban así. Miré pues algún alojamiento en ese pueblo: vi una casa rural que me gustó, lo comenté con Gaizka y estaba de acuerdo, que nunca había estado allí. A mí la verdad, con tal de ir a algún lado me hubiera dado igual a dónde ir: un fin de semana con él a solas es lo que quiero, con los móviles apagados, nada de interrupciones que estoy hasta los cojones ya (ya lo contaré). Llamé pues a la casa rural para preguntar a ver si tenían una habitación libre para el sábado. Con la mala suerte que tengo seguro que me daba la negativa. Y efectivamente: tenía huéspedes que dejaban tarde la habitación y no le daba tiempo a prepararlos, que no teníamos ninguna libre para el sábado. GENIAL. Ya me di por vencida: desde el comienzo las cosas habían salido mal, todo eran señales de no ir a ningún lado con él. Pues bien, perfecto, si no voy a poder ir a ningún lado me quedaré en casa todo el fin de semana.

Con humo por las orejas comencé a escribirle un sms diciendo que todo apuntaba a que no fuéramos juntos a ningún lado, que pasaba de salir en todo el fin de semana, a tomar por culo todo. Y en eso me vuelve a llamar la señora de la casa rural, que se había equivocado, que los huéspedes se iban hoy y que para mañana teníamos una habitación. GENIAL.

Tengo que decir que estar con Gaizka a solas una tarde entera es imposible. SIEMPRE pasa algo y tengo que esperarlo: viene su padre a meter la chapa del siglo (al igual que Gaizka no calla ni debajo del agua), o le llama su amigo, o viene alguien a echar un cigarro con él, o a jugar a cartas, o a hablar de lo que sea. SIEMPRE. Cuando salimos ya por la calle mejor ni lo cuento: cada dos pasos se junta con algún conocido. Imposible sacarlo a la calle sin que tenga que estar como gilipollas mirando las nubes mientras espero. En serio, conoce a todo el mundo. Lo odio. ¡Odio que no me dejen estar con él en paz!

Así que ya que es seguro que mañana por la mañana nos vamos a ir para todo el fin de semana puedo respirar aliviada. Lo primero: apagar el móvil. Más que nada él, a mí no me llama nadie. Y después a pasar un fin de semana genial (espero). Porque una de dos: o va a ser muy buena, o va a ser tan mala que el resultado será no volverlo a ver jamás. Estupideces que me rondan a veces, a ver si algún día lo escribo y ordeno ideas. Algunas situaciones con él me hacen sentir tan mal que a veces pienso que él no es para mí.

No quiero pensar. Sólo quiero irme ya.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Me voy a Córdoba a pasar el fin de semana!

Ayer fui a unas campas con Gaizka a aprender a pelear. Tengo que decir que no me pegaba muy fuerte porque sino hoy no podría ni levantarme de la cama. Aparte de un par de moratones no tengo nada (sí, salí volando en una ocasión, me agarro de una pierna, de un brazo y zasss! Por los aires, aterricé en el suelo de espalda). Mi madre dice que cada vez estoy más loca, que a ver por qué me peleo. Yo creo que ya nada le sorprende de mí. Como alguna vez me dijo un amigo: Sil, ya la perdimos!"

Éste es el lugar a donde fuimos a pelear:

Y así como salió el viaje a Punta Cana con Jeny (Oye Sil, estoy aburrida de estar aquí, vámonos lejos a tomar el sol/ Ok.) salió el viaje a Córdoba para este fin de semana con Gaizka. Tiene familia allí, a un primo que no ve de hace tiempo y quería visitarlo. Teníamos pensado ir en julio para una semana. Me dijo que este fin de semana no tenía nada que hacer y que a ver si nos íbamos a algún lado a pasar el finde. ¿Y a dónde mejor que ir a dar la brasa al pobre primo? Así que nos espera un viaje de 10 horas en bus para ir a ponernos hasta arriba de pinchos morunos, melón con jamón y a tomar el sol! Mi madre ya ni se sorprende de que no aparezca en casa. Le dije que tal vez me fuera el fin de semana entero a la otra punta de España y no dijo nada. Mejor, un camino sin obstáculos (de todo modos, con discusión o sin él, voy a ir).

Hoy de nuevo fui a la peluquería a cortarme el pelo (sólo un poco). Al mismo que fui la última vez; creo que ya he encontrado un sitio que me gusta. Lo tengo hasta la cintura (¡siempre he querido hacerme dos trenzas que me llegaran hasta media pierna!) así que a ver cuánto tarda en crecerme más...

Ayer por fin hablé con la Juani por msn (se compró un pc!! ya era hora). Me dijo que no me llamó porque no se encontraba bien, pero que ya quedaríamos. Me habló del encuentro con el Loko, que ya no era el mismo de antes desde que le dio el infarto. Que ahora da clases en la universidad por las mañanas. Estuve comentando con ella las "coincidencias" que han pasado desde que dejamos la universidad. Me dijo que alguna mañana que él diera clase iríamos a la universidad a "cruzarnos con él accidentalmente". Y siendo la Juani la que lo dice estoy segura de que es capaz de hacerlo. Tal vez ese encuentro "fortuito" pueda aclararme algunas cosas... o por lo menos pasaremos un rato echando unas risas en la cafetería que frecuentábamos más que el aula (ya echo de menos jugar a las cartas tomando una coca cola mientras ella se fumaba algunos porros; qué tiempos).

No sé si iremos a Córdoba o no, aun tenemos que encargar los billetes y mirar alguna pensión, pero lo más seguro es que vayamos. Tengo ganas de ir, de salir de aquí y de pasar un fin de semana entero con Gaizka. Prometo sacar fotos, ya las subiré.

sábado, 22 de mayo de 2010

Nada o tanto...

Los días pasan volando, las horas parecen segundos. Y ya nada es como antes de conocer a Gaizka; me paso fuera de casa casi todo el tiempo, ya sea con él o con Jeny (o ambos). Mi madre ya ni me pregunta a dónde iré: "Me voy por ahí, ya vendré mañana". Y esto me gusta, porque ya no existen aquellos días de mierda en los que todo era negro (el gris oscuro hasta era esperanzador). Pero a la vez me agobia; es como si la rutina me estuviera diciendo a gritos de que vuelva a pasar los días encerrada en mi habitación. Lo necesito. No quiero ver a Jeny ni a Gaizka, aunque sea por un día sólo. Quiero pasarme el día entero en casa haciendo nada.

Éstos días está haciendo calor y ha salido el sol. Me encanta. Ya lo echaba de menos, estaba hasta los cojones de la lluvía y el frío. No me da la gana de ir a ningún sitio, ni a la playa con Jeny ni a dar una vuelta con Gaizka. ¿Por qué hay semanas en los que el teléfono no suena a no ser que sea tu madre para pedirte que hagas algo y otras semanas en los que no te dejan ni un solo día en paz? Coño, que tengo ganas de aburrirme. Que me deje en paz todo el mundo. Me agobian. "Sil, ven a tomar helado", "Sil, ven a la playa", "Sil, ven a jugar a tenis", "Sil, ven a ver una peli", "Sil, ven a dormir esta noche conmigo", "Sil, algún día de estos tenemos que ir a comer chocolate"...

Así voy a pasar el día...

La Juani me dijo que me llamaría para quedar hoy o mañana (ya será más mañana que hoy), pero no me ha llamado. Tampoco me extraña, ni me importa, ya que no quiero hacer nada. Pero después de tanto tiempo tengo ganas de verla, y ganas de hablar con ella a ver si me aclara algunas cosas sobre el Loko; me dijo que hace poco lo vio y estuvo hablando con él... Ya le llamaré un día de estos.

Sea como sea, no tengo ganas de seguir escribiendo. Hoy estoy vaga y cansada de no tener tiempo de aburrirme. Voy a salir al sol a leer un libro (¡¡¡hace meses que no leo ninguno!!!) y después a ver la película de Alicia en el País de las maravillas, que Juani quería que lo viera por algo relacionado con el Loko... A saber...

lunes, 17 de mayo de 2010

Seré gilipollas, pero le creo.

El viernes Jeny y yo fuimos al pueblo de Gaizka, a las fiestas de un barrio. Él trabajaba de camarero y nosotras fuimos a emborracharnos. Le regalé otra estúpida tarjeta como el día anterior, con un poema chorra de Cálico Electrónico para echar unas risas. Le hacen gracia estas tonterías y a mí me encanta verlo sonreír. (¿Me estoy volviendo demasiado cutre o siempre lo he sido pero he evitado hacer este tipo de estupideces a la gente?). Cuando cerró el bar fuimos los 3 a dormir a su lonja y en unas horas Jeny se fue a la boda de una amiga. Yo me quedé más tiempo con él y después volví a casa para arreglarme y salir de nuevo.

Sábado noche: otra noche más para seguir bebiendo. Esta vez Jeny se fue antes a casa y yo me quedé en su lonja durmiendo esperando a que llegara del bar. Para terminar el tercer día también le hice otra tarjeta chorra (hasta el jefe miraba con ilusión cómo abría el lazo... hay que ver...).

A las 7 de la mañana volvió y se quedó dormido enseguida. Una semana antes de conocerme dejó de hablarse con la chica con la que quería estar: Ruth. Todos sus amigos le decían que estaba conmigo para olvidar a la anterior y a él le jodía que pensaran eso porque no era así. Sus amigos nunca me han dicho nada, pero él me ha contado lo que le decían. Y yo le creí a él: que no estaba conmigo para olvidar a Ruth, sino porque le gustaba estar conmigo. ¿Para qué iba a creer antes a sus amigos que a él?

En un rato me desperté y me moví para cambiar de postura.

- No te muevas así, Ruth.- Me dijo medio dormido aun. Obviamente escuchar que me llamaba Ruth hizo que pensara que lo que decían sus amigos era cierto: me utilizaba para olvidarla. Se dio cuenta de lo que había dicho, pero no me dijo nada.

Yo sólo tenía ganas de irme de allí y no volver a verlo más. Cuando se despertó se dio cuenta de que algo iba mal.
- ¿Sil, qué te pasa?
- Nada.
- Estás rayada, algo te pasa...
- No.
- ¿Te quieres ir de aquí?
- No.- No, joder. No me quería ir de allí. No quería que terminara todo.
- ¿Quieres estar conmigo?
- No.- Sí, sí quería.
- ¿Qué? En serio, dime qué pasa. ¿He hecho algo?
- Sí, has terminado dando la razón a tus amigos. Te creí a ti, pero tú solito te has delatado.

Os juro que en la vida he visto a nadie tan mal como a él. Se le escapó ese puto nombre en el peor momento. No quiere a Ruth y no quiere perderme.

Yo tampoco a él. Desde que lo conozco no he tenido un puto mal día, de esos pésimos me refiero. Me gusta estar con él. ¿Soy gilipollas? ¿Me utiliza para olvidar a otra persona y sigo con él? ¿Es así?

Pues sí, soy gilipollas, pero le creo. Él no quiere a Ruth. Además, ya ni se hablan (porque ella no quiere). ¿Por qué mierda le creo? No lo sé ni yo. Pero sé que nunca va a mentirme. Es la sensación que me da (y eso que siempre tiendo a pensar mal y cuando algo empieza a no ir bien o mi paranoica cabeza empieza a sacar conclusiones, corto por lo sano y asunto arreglado).

Necesito su sonrisa para que mi vida no sea tan gris.

viernes, 14 de mayo de 2010

Quédate.

Annabel Lee (Edgar Allan Poe)

Fue hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,

habitaba una doncella a quien tal vez conozcan

por el nombre de
Annabel Lee;
y esta dama vivía sin otro deseo
que el de amarme, y de ser amada por mí.


Yo era un niño, y ella una niña

en aquel reino junto al mar;

Nos amamos con una pasión más grande que el amor,

Yo y mi
Annabel Lee;
con tal ternura, que los alados serafines

lloraban rencor desde las alturas.

Y por esta razón,
hace mucho, mucho tiempo,

en aquel reino junto al mar,

un viento sopló de una nube,

helando a mi hermosa
Annabel Lee;
sombríos ancestros llegaron de pronto,
y la arrastraron muy lejos de mi,

hasta encerrarla en un oscuro sepulcro,

en aquel reino junto al mar.


Los ángeles, a medias felices en el Cielo,

nos envidiaron, a Ella a mí.

Sí, esa fue la razón (como los hombres saben,

en aquel reino junto al mar),
de que el viento soplase desde las nocturnas nubes,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era más fuerte,
más intenso
que el de todos nuestros ancestros,
más grande que el de todos los sabios.
Y ningún ángel en su bóveda celeste,

ningún demonio debajo del océano,

podrá jamás separar mi alma

de mi hermosa
Annabel Lee.

Pues la luna nunca brilla sin traerme el sueño

de mi bella compañera.
Y las estrellas nunca se elevan sin evocar
sus radiantes ojos.
Aún hoy, cuando en la noche danza la marea,

me acuesto junto a mi querida,
a mi amada;
a mi vida y mi adorada,
en su sepulcro junto a las olas,
en su tumba junto al rugiente mar.


Una vez le mostré este poema a Gaizka; es mi favorito.

Hoy y el fin de semana entero son fiestas en un barrio de su pueblo y le cogieron para trabajar en un bar como camarero (ya lleva 9 años trabajando en ello entre otras cosas). Algo es algo, ya llevaba mucho tiempo en paro y tenía ganas de trabajar, aunque sólo sean 3 días.

El viernes y sábado iré con Jeny y nos quedaremos a dormir en su lonja: ¡borrachera y más borrachera! Le dije que hoy no iría, que nos veríamos mañana.

Después de salir del trabajo fui a comprar papelitos de colores, sobres pequeñitos y pegatinas de Hello Kitty (tiene su historia, ya lo contaré otro día).

Escribí el poema en un papel de color y lo terminé con una pregunta: ¿Algún día llegaremos a amarnos así?

Me preparé, cogí el coche y fui al bar donde trabajaba. Le dije a la primera chica que vi que le entregara el sobre y así lo hizo. Iba sin firmar pero llevaba pegatinas de Hello Kitty y el poema. Él con eso tenía que saber que yo estaba cerca.

Estuve en el bar hasta que le dieron una hora libre para cenar. ¿Por qué tiene que pasar el tiempo tan rápido? Me hubiera quedado la noche entera abrazada a él. Y sé que él se quedaría conmigo. Se me hace extraño no desconfiar. Confío tanto en él que jamás pensé que pudiera creer tanto en alguien. Pero aunque sé que no se irá, esa sensación sigue ahí. Cuando me separo de él siento que tal vez sea la última vez que lo vea, que no volverá, que lo perderé cuando menos me lo espere. Y sé que no será así, pero esa sensación que hasta me hace llorar es inevitable. No quiero que se vaya. Me da miedo perderlo.

Sólo ha pasado hora y media desde que me he despedido de él antes de que volviera a trabajar al bar y aun siento sus manos en mi cuerpo, su olor, siento su mirada... No quiero perder eso, a él.

Quédate.

martes, 11 de mayo de 2010

En Punta Cana

Hoy se me terminó el contrato. Me han dicho para ir el 13 al ambulatorio media mañana. ¿Qué pinto yo en un ambulatorio pasando consulta? Nunca he estado, pero me da exactamente igual. Sólo es un día, así que no me importa no saber qué tengo que hacer. Hoy y ahora por lo menos no.

La cosa es que mañana no madrugo y he pasado la tarde entera en casa haciendo el vago. Ya ni me acordaba cuándo pasé por última vez una tarde entera sin hacer nada. Lo único que hice fue sacar de paseo a la perra y jugar después con ella, nada más. El resto de la tarde delante del ordenador con cara de gilipollas como lo hacía todos los días hace ya casi dos meses.

Aprovecho para escribir algunas cosas de Punta Cana para que cuando mi memoria los olvide pueda leerlos de nuevo y traerlos de vuelta.

Llegamos al aeropuerto de Punta Cana ya hasta los cojones de pasar tantísimas horas de viaje. Nos metieron en un bus con bachata a todo volumen y nos llevaron al hotel. La primera noche fue un show. Definitivamente, Jeny está piradísima.

La puertecita del balcón y la ventana no se cerraban y estábamos en un bajo. La tonta de ella se acojonó y me hizo dormir toda la noche con la luz encendida. Al final le puse como a los niños: La luz del baño encendida con la puerta casi cerrada. A mí no me molesta la luz, pero ella no durmió en toda la noche. Se levantó a las 4 de la mañana y empezó a ordenar la ropa de la maleta mientras me daba el coñazo. No sé ni cómo no la asesiné en el acto.

El resto de los días de la semana nos pasamos en la piscina, en el bar dentro de la piscina, tumbadas en las amacas o en la playa. Ah, que me olvido: y en los buffet libres que teníamos a cada rato llenos de comida. Obviamente, cuando volví me pesé y para mi asombro sigo igual. En serio, asombroso. Nos poníamos moradas. Entre la barra libre con todos esos cócteles riquísimos y tantísima comida... pensé que había traído por lo menos 3kg más.

Algo que añadir: Los morenitos desde luego son un incordio. Lo peor de ese viaje fueron los tíos. Por Dios! Pero qué pesados!!! Esas miraditas viciosas al servir las copas, "te voy a dar lo que necesitas, guapa",... Arghhhh, sólo de recordarlo me pongo mala. Y es que era continuamente. Si no era uno, era otro. Venían hasta a la mesa donde estábamos comiendo a darnos la brasa. Hasta que un día estábamos en la piscina y le pedimos a uno que pasaba por allí que nos sacara una foto. El hombre, con muchísimo gusto nos la sacó, pero después todo pegajoso empezó a meter fichas. Le dije que estábamos de viaje celebrando que hacíamos 3 años juntas. Me salió. Y el hombre, descaradísimo, se dio la vuelta y se fue. ¿En la República Dominicana está mal visto la homosexualidad? Porque a todos los que nos venían a dar el coñazo les decía que Jeny era mi novia y que nos dejaran en paz y algunos hasta nos miraban mal. Dios, qué efectivo era aquello, cómo no lo descubrí antes! Y desde entonces Jeny es mi "Churriiiii". Vaya risas a costa de eso...

También visitamos Santo Domingo. Vaya calor! Un par de horas más allí y mis tetas hubieran terminado derretidas! El canalillo era un río y las cejas un arrozal lleno de agua. Igualito (echándole imaginación... cuela...)

Otro día fuimos a Isla Saona, típicas excursiones de turistas... No estuvieron mal, pero nada que ver con la vidorra del hotel: comer, dormir y beber.

Después de una semana de vagueo volvimos a Madrid. Teníamos pensado pasar allí el fin de semana: llegamos el sábado por la mañana y el bus de vuelta salía el domingo por la noche.

El hotel lo encontramos rápido. O por lo menos más rápido de lo esperado. Asombrosamente, durante toda la semana no nos pasó nada. La mala suerte también se tomó sus vacaciones (bueno, algunas cosas pasaron, pero nimiedades comparando con lo que esperaba que pasara con Jeny al lado). Lo que no encontrábamos era la entrada del hotel. Si es que íbamos a una y la puerta cerrada. Íbamos al restaurante del hotel y cerrado... las escaleras mecánicas no funcionaban y había que cargar con esos maletorros...y ya de tal mala hostia que teníamos pensamos adelantar el bus y volver antes a casa. No sé cómo pero al final entramos a aquel puto hotel de mierda.

En cuanto estuvimos en la habitación me despeloté en seguida del calor que tenía (por subir las maletas a pulso y de la mala hostia que me hervía la sangre) y llamé a mi madre para decir que estábamos vivas en Madrid.

Le llamé también a Gaizka. Después de una semana ya tenía ganas de escuchar su voz. Dormir todas las noches con su brújula bajo la almohada me hacía añorarlo aun más. Le contamos las batallitas de Punta Cana y le contamos lo catetas que fuimos sin poder encontrar la entrada del hotel (En serio, vaya hotel de mierda. ¿No puede tener la entrada en el suelo como todos?). Y hablando y hablando...
-¿Venis de cena?
Y tras una mirada cómplice...
-Ok. Míranos el teléfono de la compañía de buses para que adelantemos el billete.

Y el sábado por la noche ya estábamos de juerga y de cena en nuestro pueblo con Gaizka. La noche no fue del todo buena, paso de entrar en detalles. Pero con Gaizka genial. Esa noche dormí con él y al día siguiente fuimos de compras a comprar botellas para hacer los cócteles como los de Punta Cana (nos trajimos las recetas). Le salió un Banana Mama excelente!

Ya seguiré otro día, que aun me dura la vagueza de Punta Cana y no me apetece pensar qué más contar.

lunes, 3 de mayo de 2010

De viaje hacia Punta Cana.

Mientras iba a Punta Cana comencé a escribir las cosas más detenidamente en ese larguísimo vuelo. Pensé que durante la semana tendría tiempo suficiente de escribir tonterías en un cuaderno como si fuera el blog, relatar el día a día etc. ... Pues va a ser que sólo he traído de vuelta a casa lo que escribí en el vuelo de ida. Nada más. Nos hemos dedicado a vaguear, qué bien nos lo pasamos! Dejo el comienzo. Cuando tenga tiempo iré contando lo que hicimos allí. Me agobia no tener tiempo para estas tonterías que para mí son necesarias. Necesito escribir.

"Estoy en el avión hacia Punta Cana. Aprovecho a escribir ya que éstos días apenas he tenido tiempo y he andado cansada. 9 horas y media da de sí como para reescribir la Biblia completa.

Como expliqué en el post anterior, éstos días entre organizar el viaje con Jeny, trabajar y estar con Gaizka no he estado en el típico estado semicomatoso encerrada en mi habitación.

Hace como 3 semanas saliendo de fiesta conocí a Gaizka. Fue mi Rídallahg al comienzo, un sueño, una ilusión. Cuanto más tiempo paso con él más me gusta. Tengo que admitirlo. Hasta el punto en el que lo estoy extrañando.

La noche que lo conocí le mencioné la frase "Algo en la boca que lleve rosa". En el mismo instante me dijo que no le decía nada pero al día siguiente me envió un dibujo de un cuento de vampiros: un dibujo idéntico a él con una rosa en los labios. ¿Qué tendrá él que ver con esa frase? Y su parecido con el Loko en algunas cosas que dice... A raíz de eso le pregunté a ver cuándo había decidido ir aquel sábado a aquellos bares. ¿Había sido por alguna extraña razón el que nos hubiéramos conocido? Él tenía planeado ir al cine y yo también había planeado ir al cine ya que Jeny tenía que quedarse con su abuela. Y terminamos conociéndonos en un cambio de planes. No he averiguado nada más sobre el asunto. Ya iré viendo qué tipo de preguntas hacerle sin tener que contarle todo.

Hace dos sábados, antes de mi cumpleaños, quedé como otras muchas veces con él y fuimos a un centro comercial. Lo típico: comida, cine, tiendas... y me regaló un muñeco para mi cumple. Un día perfecto. Me da tanta paz...

Y otra coincidencia o casualidad (cosa que no existe; las cosas siempre pasan por algo): Le encantan los animales y el otro día fuimos con mi perrita Eki de paseo.Hubierais visto cómo jugaba con ella y cómo la manejaba. En una tarde ya se la ganó. La perra terminó agotada y se quedó dormida. ¿He contado que me está enseñando a pelear? " Ojalá que nunca tengas que usarlo, pero si algún día van a hacerte algo quiero que sepas defenderte. Tú puedes darle una paliza a un hombre de 2m machacado en gimnasio; es cuestión de saber dónde dar. Tu cuerpo es algo que tienes que entregarlo cuando tú quieras y a quien quieras y nadie va a arrebatártelo." Total, que pierdo de todas todas y termino debajo de él en alguna posición en la que no tengo nada que hacer. Pero poco a poco voy poniéndole las cosas más difíciles, o eso dice. Se deja, está claro.Pero desde luego, si algún hijo de su madre viene a hacerme algo se va a llevar unas cuantas hostias. Eso sí: estoy cosida a moratones.

A lo que iba... me he perdido. El día en el que estuvimos los 3, Eki, Gaizka y yo, me dijo que había comprobado que no era la sustituta de su ex. Que necesitaba estar conmigo aunque sólo nos pasáramos la tarde abrazados sin hacer nada. Estar, símplemente. Que hacía meses que no sonreía hasta la noche en el que nos conocimos (yo le llamo "Kutre", todo esto me suena a telenovela) Me dijo que quería presentarme a la gente como algo más que una amiga. Que cuando me lo pensara le dijera algo. Me quedé descolocada: porque no esperaba estar con nadie y porque no tenía claro qué era lo que me llamaba tantísimo la antención en él.

De vuelta a casa en mi coche tenía puesto un CD de música variada. Comenzó a sonar la siguiente canción; yo ni siquiera le prestaba atención a la letra. Cuando terminó, me miró, volvió a poner la canción y me pidió que la escuchara. "Es que no sé cómo decírtelo, que yo te quiero amor.." No me acuerdo más de la letra concretamente. Hablaba de una chica que le gustaba y quería que ella fuera de él, que él la quería como algo más que una amiga. Increíble. "Eso es lo que quiero decirte, pero no literalmente". Pero eso no es lo más asombroso: La canción estaba ubicada en la carpeta 6 del CD, pista número 18. El 18 de junio son sus cumples.

Éste hombre no es fruto de "la casualidad". Tiene algo para mí, no es coincidencia el habernos conocido.

Ahora que voy con destino a Punta Cana, tengo una semana para descansar lejos de todo y todos. No tengo móvil. No me conoce nadie a excepción de Jeny. Nadie va a molestarme. Y lo que hace unos días era un lío ahora no lo es tanto. Le estoy echando de menos. Con sólo pensar que estaré 10 días mínimo sin tenerlo cerca me mata. Lo necesito. Por fin algo bueno. Aunque tengo que confesar que estoy acojonada. Porque confío en él. Porque sé que él no va a fallarme. Y eso me da miedo; se sale de la rutina. Le creo. Me da confianza. Sé que nunca va a hacerme daño intencionalmente. Y eso me da miedo, porque ya no es una persona más que entra en mi vida para unos días, me jode y se va.

Estoy viendo su sonrisa en mi mente y simplemente me fascina. A ver cómo transcurren éstos días lejos de él.

Pasando al tema de la Juani: Me felicitó por mi cumple. La daba por perdida desde navidades, le felicité y ni siquiera me contestó. Antes de eso siempre evitaba quedar conmigo. Así que me dije que tenía que olvidarla para siempre. Pero qué cojones, me hizo ilusión su sms. Y hablando salió el tema de los sms no contestados: me había contestado. Me había escrito más sms. Me había hecho llamadas perdidas. Y yo en ningún momento recibí nada de ella. ¿Qué ha pasado? Me dijo que vio al Loko y que habló con él. ¿Tendrá algún mensaje para mí relacionado con esa puta frase? Quedé en llamarla después de volver de Punta Cana. Tengo que averiguar qué pasa.

Vaya, después de volver de Punta Cana ya tengo algunos temas que arreglar.

El sábado anterior fui con Jeny, Gaizka y sus amigos a celebrar mi cumple. Hacía años que no lo hacía, ni me acuerdo de cuándo he celebrado por última vez mi cumple saliendo de fiesta. Me lo pasé genial, toda la noche riéndome. Gaizka vino conmigo a casa y después de ducharme pasé todo el domingo con él. Dormimos en su lonja... Tampoco voy a contar los detalles.

Ayer por la tarde quedé con él para despedirme. Fue un día genial. No volví a casa hasta la 1.30h y había quedado con Jeny a las 5.30h para salir de viaje. Me hubiera quedado toda la noche con él. Me prestó una brújula para saber siempre dónde estaba mi casa, él, y que cuando volviera se la devolviera. Así me vería una vez más. Y eso es lo que me da miedo: hacerle daño. Porque sé que no dice querer estar conmigo por simple capricho pasajero; es real. Así lo siento."



Dejo la canción de la que hablo más arriba.