domingo, 3 de noviembre de 2013

Tiempo.

Le llamé esta mañana. Sin saber qué decir. Sólo sabía que probablemente sería la última vez que habláramos. Salí de casa, me fui al monte con la perra, me senté en un tronco que estaba empapado por las lluvias de la noche y con el corazón a punto de salírseme por el pecho escuché un tono tras otro hasta que descolgó.

Y escuché su voz. Decía lo mismo, que yo convertía el hecho de hablar en una obligación. Que si le echaba mierda a él porque quería deshacerme de él y así que él lo hiciera. Que él quedara como el malo. Dijo que estaba en su local con los amigos y que no podíamos hablar, que más tarde me llamaría.

¿Cómo podía estar tan equivocado? Si yo sólo quiero hablar con él porque lo echo de menos. Así de simple. Porque lo necesito. Y vi que esto no iría a ninguna parte. Le expliqué que estaba equivocado y que no hacía falta que volviera a llamar.

Estás equivocado si piensas que te echo mierda para deshacerme de ti, lo primero porque no necesito excusas para deshacerme de nadie y lo segundo que no saber de ti precisamente es lo que no quiero. Y me jode que pienses eso.

No convierto nada en obligación, pero parece que para ti si lo es. Te escribo porque necesito saber de ti, porque se me hace eterno pasar días sin hablar contigo y simplemente me hace estar mal eso. No te lo digo para echarte mierda. Te lo digo porque te echo de menos. Y siento que tú no necesites lo mismo, me he equivocado, y yo no soy para ti lo mismo que tu eres para mi. 

Si no te digo lo que pienso, mal. Si te lo digo me llamas y me dices que “a tomar por culo”. Pues nada, será mejor así. No hace falta que me llames si piensas eso. Te deseo lo mejor. Cuidate mucho.


 Y llamó. Y habló. Más él que yo, es bien sabido que no soy de palabras, y menos en estas situaciones. Le dije que quería verlo. Me dijo que él no. Que le echaba de menos. Que él también. Pero que nos estábamos haciendo daño y que él no quería esto. Que no iba a estar delante de una pantalla de ordenador para hablar conmigo. Que si me enviaba un mensaje y respondía bien, y que sino también. Que quería hacer su vida y que me contaría las cosas cuando quisiera sin la necesidad de hablar constantemente conmigo. Y que yo hiciera lo mismo, que saliera, que hiciera mis cosas sin estar pendiente de él. Y que necesitábamos tiempo para pensarlo. Que ni siquiera sabía lo que somos, pero que sea lo que sea a ambos nos hace daño y que tal vez sea mejor olvidarnos o ser amigos. Que al día siguiente hablaremos.

Y así es como Ale acabará marchándose. Que hace bien, porque sólo le hago sentirse mal. Y es mejor que nos olvidemos aunque sea lo ultimo que me apetezca. Es mejor para él. Ni siquiera entiendo cómo he llegado a pensar que yo me merecía a alguien como él. Que lo que nos hace daño es la distancia, pero también es mi culpa. Y él se merece ser feliz con alguien que sepa hacer que sonría cada día.

Adiós, Alejandro.

Desde que hubo el mal rollo con Ale de aquellos días que pasaba un poco de todo y lo hablamos, parecía que la cosa iba bien, pero ya llevaba unos cuantos días que casi ni hablábamos porque ya nunca se conectaba, o cuando lo hacía siempre se tenía que ir a hacer otras cosas.

Ya hasta me sentía gilipollas por estar todo el santo día esperando a que él entrara para saber de él, porque me moría de ganas de tener noticias suyas y que no apareciera en todo el día, y cuando aparecía que se fuera seguido porque tenía cosas mejores que hacer.

La última vez me dijo que no estaba distanciado, que entraba todos los días a dejarme un mensaje de buenos días. Como si me hiciera un favor. 

Y ya me cansé. Me sentía sola. Esperar para nada. Que nunca estuviera. De no saber de él... Y se lo dije.

Buenos días. Me he despertado sin ganas de vomitar, sin dolor de cabeza y con picores. Para que un día sea único tiene mucho que ver si estás tú o no, y te agradezco que hagas el gran esfuerzo de enviarme un mensaje de buenos días todos los días como tú dijiste, pero no me sirve de nada si cada vez me hablas menos. Es cierto cuando el otro día te dije que cada vez estabas más distanciado, porque ultimamente siempre tienes cosas que hacer o siempre te tienes que ir. Y te acordarás todo lo que quieras viendo revistas o sea lo que sea, pero que no estés nunca me hace sentir bastante sola y suficientemente gilipollas el estar todo el día esperando ese momento en el que entras(bas) a hablar conmigo. Es como comprarte una chaqueta que te encanta, pero que la tienes en el armario. Que sabes que la tienes porque te gusta pero que nunca te la pones. Para nada te sirve entonces. No me mandes más "buenos días" porque no lo son si no tienes apenas tiempo de hablar conmigo, no me hacen sentir demasiado bien porque parecen una obligación que tienes que hacer todos los días, como una justificación de que "haces el trabajo". Que vaya bien todo.

No creo que pida demasiado, solo quiero que no pase como de la mierda. No sé... que le apetezca saber de mí como yo quiero saber de él.  

Y me llama una hora después diciéndome que vaya mensaje que le he dejado, que ya sé que él no tiene internet en el móvil, ni tiene internet en la casa del campo, que no suele estar en su casa para hablar conmigo, y que no es una obligación que hablemos y bla bla bla...

Yo en esos momentos solo pensaba que hablar con él no era una obligación, sino una necesidad, necesidad de él, de querer estar con él, y él excusándose y diciendo que  hacía que pareciera que tuviéramos que hablar obligatoriamente. Si yo solo quiero que quiera hacerlo. Y lo de internet... excusa. Si de verdad quisiera saber de mí, llamaría. Ni internet ni ostias. El puto teléfono de toda la vida.

Y no dije nada. Soltó mil cosas, y que como estábamos lejos y que apenas nos veríamos que iba a ser todo una mierda y que así nos ahorraríamos los viajes y a tomar por el culo todo. Y colgó.

Antes de todo esto había quedado con Sam y Sarai en salir a cenar algo, hacía tiempo que no las veía. Y cuando estuve a punto de salir de casa llamó de nuevo. Ya un poco más suave, pero dándole a lo de la obligación. Solo le dije que ya hablaríamos en otro momento. 

Me apetecía una mierda salir, pero si me llego a quedar en casa me hubiera dado algo. En ese momento no tenía palabras para hablar con él. Y menos saber que para él casi soy una obligación. Pues nada, a tomar por el culo. Me dice que sí, que si prefiero hablar en otro momento que bien, que me piense las cosas y que ya veremos qué hacer. ¿Qué hacer? ¡¡Si ya me has mandado a la mierda!! ¿Para qué llama de nuevo? Si soy un puto estorbo, ¿no? Pues nada... no más Ale.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La respuesta que tanto he esperado.

En los días que sentí tan distanciado a Ale pensé mucho en Chico de Bolsillo. Pensé en el porqué. Por qué se fue. Y que tal vez Ale estuviera haciendo lo mismo. Y pensé en contactar con Chico de Bolsillo. Que me dijera las razones, lo necesitaba. De hecho, siempre he tenido esa espinita ahí, pendiente de aclararlo.

Hablé con Ale. Aclaramos las cosas. Me dijo que siempre evitaba hablar sobre cuándo vernos porque tenía miedo de lo que sentía, de lo que pudiera ocurrir, y del qué pasaría en un futuro con nosotros. Vernos y de nuevo despedirnos. Y me pidió perdón por hacerme pensar que no quería verme más, que no es que no quiera que nos veamos sino que está el qué pasará, la parte económica que no puede permitirse hacer un viaje y que no quiere que yo haga de nuevo los 800km que nos separan. Y aclaramos que con mi dinero hago lo que quiero y que si lo quiero gastar en viajar de nuevo esos 800km que lo haría. Pero sólo cuando me pidiera que lo hiciera, que no iba a ir allí si no quería.

Quiero que vengas. ¿Cuándo vienes?

Y ya no evita el tema, sino que me dice que vaya. Aun todo está por arreglar, todo por planear pero seguro que nos veremos antes de que termine el año. Y me muero de ganas de hacerlo.

Pero estos días pensé demasiado en Chico de Bolsillo. Y lo busqué. Ayer hablé con él. Le saludé y le pregunté si aun quería hablar conmigo. Me dijo que sí, que se alegraba de que le hubiera saludado. Le dije que quería preguntarle algunas cosas y él me respondió que quería hablar de algunas cosas conmigo.

Bueno, ¿qué querías preguntarme?

Lo mismo que nunca me has respondido. ¿Por qué?

Pues en el momento no te pude responder porque ni yo lo sabía. Ahora puedo.

¿Y me lo vas a decir?

Claro, fueron varias cosas.

Empieza por el primero entonces.

Tenía una confusión muy grande. Y miedo. Quizá porque no tengo costumbre de sentir cosas por alguien. Demasiado tiempo solo y me agobié. No supe llevarlo y no sabía cómo explicarte que necesitaba un poco de tiempo para encajar esas cosas en mi cabeza.

Pues como lo dices ahora.

Y no he dejado ni un día de pensar en ello y arrepentirme por muchas cosas que hice mal. No sé, te vi tan mosqueada que pensé que no querrías hablarme.

Mosqueada no, decepcionada. Esperaba más de ti, no que pasaras de todo.

Jo, lo siento mucho. No pasé.

¿Ah no? Practicamente desapareciste de un día para otro.

Porque no hacías mas que preguntarme que qué me pasaba. Y no podía contestar porque ni yo lo sabía. Y me sentí acorralado. Que no trato de excusarme, lo hice mal y me arrepiento un montón, en serio.

Si ya da igual, solo necesitaba saberlo, así que gracias por decirlo.

Ya, supongo que te da igual y nada será igual entre nosotros...cosa que siento, la verdad. Pero bueno, a veces los errores nos cargan con cosas. Te echo de menos la verdad, y te doy las gracias por dejarme explicarme.

Gracias por decírmelo, hacía tiempo que necesitaba un porqué, independientemente de lo que fuera. A estas alturas supongo que ya da igual todo, y lo siento si te agobié, tenías que habérmelo dicho.

Ya...jo, a mí no me da igual. Y sé que tú no querrás pero me gustaría que siguiéramos en contacto o lo que tú quieras. A mí me gustaría de verdad.

Ya sabes que si quieres cualquier cosa puedes decirlo. Pero sabes también que ya no va a ser nunca como antes.

Mientras hablaba con él se me revolvió todo, me fui a la cama a dormir de las ganas que tenía de vomitar. Supongo que me sentaría mal algo de la cena, pero vaya noche. Al final quedamos en que mantendríamos contacto. Y en parte me alegro, me gustaba hablar con él. Ahora será diferente, pero quién sabe, tal vez podamos ser amigos.

martes, 22 de octubre de 2013

Demasiada distancia.

Demasiado tiempo sin Ale. Llevo unos días que uff... me da el bajón no saber de él. Está ocupado con su nuevo cd. Y yo me he metido en una empresa de network marketing para ocupar el tiempo en algo. Sé que esto no me durará demasiado, en cuanto me aburra lo dejaré, pero por ahora me entretiene, quedo con gente y paso el rato. Hay que ver, pagar para poder distraerme, ¿dónde se ha visto eso?


Echo de menos sus besos, sus abrazos, reirme con él, mirarlo como si el tiempo se hubiera detenido, cogerle sus manos, tumbarme abrazada a él, escuchar su voz llamándome... todo. Lo echo de menos todo de él. Y llego a casa después de haber pasado el día por ahí con los del network. Tengo claro que yo no voy a conseguir nada, pero la idea es muy grande, va a ayudar a muchas personas y de aquí a un par de años mucha gente que ahora no llega a fin de mes tendrá trabajo. Pero vaya, no es lo mío lo de hablar con gente. Marketing relacional lo llaman. Y en parte me metí en eso para ponerme a prueba. Hablar con desconocidos. Cómo entrarles. Decir un "hola" y no salir corriendo. 

Y voy a inglés. De nuevo para ocupar las horas en algo. Lo necesito. Pero sólo son dos días semanales.

Y llego a casa y se me cae el mundo. Ayer salió su disco. Estoy montando un album con nuestras fotos... Y es escucharlo, verlo y sentirlo tan lejos que se me cae el mundo. Y es empezar a llorar y no parar. Lo echo demasiado de menos. Y siento que ya no puedo más.

Ayer hablé con él por teléfono. "Te echo de menos" me dijo. Bajón. No puedo soportar tenerlo tan lejos. Y más sabiendo que él siente lo mismo. Las horas del día parecen años. Es como si se hubiera parado el tiempo y que jamás avanzará hasta que llegue el momento de verlo de nuevo. ¿Cuándo será? ¿Algún día pasará?

Y a veces pienso que lo mejor es olvidarlo. Intentar olvidarlo. No volver a saber nada más de él y hacerme a la idea que debo volver a quedarme en mi habitación. Ni hablar con la gente es lo mío ni soporto tener tan lejos lo que más quiero. El único "te quiero" que he dicho en toda mi vida fue para Ale. El primero y el último.

domingo, 13 de octubre de 2013

5 de Octubre, sábado. DÍA 3

Día de mercadillo. Me llevó a ver a los gitanos y a las chonis. Cojonudo. Todo tal y como me lo había dicho:

"Nenaaaa....!!! Calzoncillos Calvi Klei a dó euro, bragah a uno! Quien no se viste eh porque no quiere, nenaaa!!!" 

Frases de esas que me daban tanta risa. De verdad, qué arte vendiendo, increíble. A mí no se me ocurriría decir "Bragah a un euro nenaaa, para los masculinos y las masculonas..!!!" Me partía. También vi las famosas camisetas de basket que se ponen, rositas y demás... Vi las camisetas, y vi a un montonazo de tías con la misma puesta... Me tenía que haber comprado uno rosa fosforito, me lo apunto para la próxima.



Después de dar unas vueltecillas por el mercadillo me llevó a un castillo desde donde se veía todo el pueblo. Un lugar muy chulo la verdad. Estuvimos haciéndonos fotos, poniendo el temporizador para salir juntos... y el tipo me coge aupas como si fuera un monigote, con lo flaco que está nunca hubiera dicho que me levantaría con tanta facilidad.... Alucino.

Fuimos al super a comprar ingredientes para hacer rosquillas y cuando llegamos a casa pusimos una pizza al horno para comer que salió calcinada. Africano total... pero aun así... se podía comer. De todas formas hizo fajitas y yo de mientras las rosquillas, para salvar un poco el desastre... Comimos en la terraza, al calorcito del sol en octubre... algo impensable en el norte. Y después un vodka. Unos cuantos serían,... porque uno solo me parece raro a mí.

Terminamos en  la cama y antes de metermela tuvo que parar porque se iba... Vamos, que si no era yo, era él... un show... Demasiado extraño todo. Ahora mismo estoy un poco... no sé, pienso en todo y no sé qué pensar... el tío debe estar flipando conmigo, debo de ser la peor tía con la que ha estado.

Cenamos cola cao con las rosquillas y vuelta a beber vodka. Después no me acuerdo si fue ese día o en otro momento, pero volvimos a intentarlo... y era exagerado, pero el tío flipaba porque no me la podía meter y nunca le había pasado... No sé... ya lo digo... que lo pienso y no lo entiendo!Nunca me había pasado algo así... será que no le molaría demasiado hacerlo conmigo y no me extraña. En fin...

Esta noche fue la que me emborraché yo sola. Él tenía dolor de cabeza y apenas bebió... yo me terminé lo que quedaba de botella y empecé otra... Ale terminó leyendo las dos últimas entradas del blog. Ya veis, que si bebo no sé ni lo que hago. Pero me fio de que no entre, es un tío de palabra y además escribe, entiende cuando le dije que pasaba de que alguien leyera cosas personales y me dijo que lo respetaba porque a él tampoco le gustaba que nadie leyera sus cosas. Es un tío de palabra. O yo muy gilipollas que me lo creo todo siempre. Así me va. Pero Ale... nada...es un encanto de hombre.

sábado, 12 de octubre de 2013

4 de octubre, viernes. DÍA 2

Nos levantamos a eso de las 9h porque su madre venía a casa a esa hora con un trabajador que les está haciendo una obra a coger medidas o algo de eso, así que nos duchamos y nos preparamos para irnos. Todo genial, Ale super simpático en todo momento... me derrite este hombre...

Bajamos al pueblo a desayunar. Teníamos en mente comer el gofre de chocolate que habíamos apuntado en las cosas que teníamos que hacer cuando nos viéramos. Fuimos a un bar y pedimos dos gofres. Imposible acabarlos, casi nos da algo.  Segundo día, sin alcohol, pero mejorando. Dimos un paseo por el pueblo, nos echamos unas risas haciéndome la choni, le puse música de discoteca en el coche a todo volumen y me puse gafitas rosas... Grabamos vídeo y todo. De hecho, hemos hecho vídeos de varias cosas y dijo que lo iba a juntar todo. Me muero de ganas por verlo.

Fuimos al super a comprar comida y comimos una paellita mientras vimos una peli. O vamos, vimos algo en la tv... pero no me acuerdo el qué. No entiendo por qué no recuerdo muchas cosas, si ese día no había bebido... lo del día anterior vale... pero este??? Tengo la memoria como el culo, en serio.

Total, que era mirarlo y bufff... se me caían las bragas, de verdad, me encanta este tío... pero no sé, no pude. El tío todo majo para quitar el rollo raro que había se levanta y trae unas pinturas. Las pinturas que llevé yo para pintarnos las caras, de la lista de cosas que hacer cuando nos viéramos. Somos como niños. Primero le pinté yo, de mariquita. Aquello parecía de todo menos mariquita pero vaya, me partí el culo. Después él me pintó de perro, quedó más decente la verdad.... vaya fotos que sacamos... de esas fotos de no enseñar a la gente, vaya. Si alguien hubiera venido a su casa en ese momento y nos hubieran visto así... ahora mismo estaríamos encerrados en algún lokero.

Nos frotamos las caras casi hasta despellejarnos para quitar aquella capa de pintura y fuimos a dar una vuelta al pueblo. Fuimos a su local a visitar al Dj que es amigo mío y a recoger unas revistas que me iba a dar y después decidimos ir a visitar Elche.

"Si... ya conozco Elche... vamos a dar una vuelta...". Tengo que decir que Alejandro es muy despistado. Demasiado. Y me hace gracia. En serio, me encanta cómo es. Vamos a Elche y nos perdemos. Y lo que es peor, aparcamos y no sabemos volver al coche. 

Esa noche nos partimos el culo. Hacía mil años que no me reía tanto y de una cosa tan absurda. Entramos a Elche y no sabíamos por dónde andaría el centro. Los carteles una mierda. Total, que vimos hueco y aparcamos. Preguntamos a unos que pasaban por ahí a ver por dónde quedaba el ayuntamiento y nos fuimos para allí a buscar un sitio donde cenar. Y no sé cómo, pero empezamos a hablar de transportes acuáticos.

- Barca
- Submarino
- Lancha
- Antena parabólica
- Kayak
- Pez espada
- ¿Pez espada? Eso no es un barco...
- ¿Y antena parabólica sí? Tu filtro de barcos en tu mente ha dejado pasar a la antena parabólica como válido?

A partirnos el culo. Porque en serio que no me di ni cuenta. Yo iba toda feliz jugando a decir nombres de diferentes embarcaciones pensando que él jugaba a lo mismo y me quedé con cara de gilipollas. En realidad lo de antena parabólica se me pasó por una adivinanza de esas, que salen dos círculos, uno grande, uno pequeño dentro del grande y dos picos que salen a los lados, que es un mexicano en barca, y no sé, me vino esa imagen y seguí tan ancha.

Esa noche la antena parabólica dio para muchas bromas. Y los días posteriores también. "Sil, dónde has aparcado la parabólica?" 

Encontramos el ayuntamiento, todos los bares de la plaza estaban petadas así que empezamos a dar vueltas por las calles de alrededor en busca de un sitio donde sentarnos a tomar algo. Cenamos en un bar de tapas, con la bebida nos sirvieron un pincho de queso con algo raro, como tomate confitado que estaba un poco malo la verdad... y pedimos una ración de croquetas y patatas con huevo y jamón. Nos pusimos hasta el culo.


Total, que salimos del bar y yo seguía a Ale para ir hacia el coche. Después de escuchar su gran frase de "Si aparco el coche y voy a pie, siempre lo encuentro después". Pues aquella vez no. Dimos tantas vueltas por las callejuelas que se desorientó. Y mi opinión no cuenta en esos temas, tengo la orientación en el culo aunque hayamos andado en línea recta. Así que hicimos varios intentos de encontrar el coche. Ya estábamos flipando, porque caminamos un montón y nada, que no sabíamos ni por dónde andábamos. Me lo pasé genial, qué despistadito mi Ale... una monada. Eso sí, llegamos muertos a casa.

Y creo, si mal no recuerdo, que esta noche comenzaron los problemas con el sexo. Bueno, comenzar no, seguir. Porque íbamos a hacerlo y... no se pudo, no del todo por mi culpa. Supongo que se pondría nervioso el tío, qué se yo... pero nah de nah. Tampoco voy a entrar en detalles.... pero vaya... todo muy raro. 

Apagar la luz y dormir. Eso sí, abrazados. Qué monada de tío... ufff.... me pierde.

3 de octubre, jueves. DÍA 1

Después de las gafadas de no poder bajar el día 2 me rayé tanto que decidí no ir. Todo me salió al revés, los de la residencia esa de mierda como siempre jodiendo planes y le escribí a Ale diciéndole que no iba a ir. De nuevo alejándome de lo que duele, porque llevaba esperando ese día con demasiada ilusión. Pensé que en cuanto lo leyera se enfadaría y que ya no volvería a saber de él, después de todo tendría la razón, le prometí que iría y en ese momento estaba rompiendo una promesa. A mi me hubiera jodido.

Para mi sorpresa, que este tío tan pronto se pica por una tontería como que te aparece todo majo, me dijo que no me rayara, que bajara para 6 días en vez de 7, que al menos nos veríamos y bla bla bla... 

Total, que el día 2, después de la reunión que me salió por la noche me fui a casa a dormir 4 horitas y a las 4 de la mañana me puse rumbo a Alicante.

Ya llevaba un montonazo de horas conduciendo cuando me quedaba como hora y media para llegar y se me empezó a revolver el estómago. De los nervios. Parecía que llevaba un alien dentro. ¡¡¡Madre mía, a hora y media de Ale!!! Estaba con esa cara de gilipollas riéndome yo sola mientras con una mano me agarraba la barriga porque ufff... se me movía todo por dentro.

Llegué a su pueblo y le llamé para decirle que estaba debajo de su casa esperándolo. Minutos eternos. Salgo del coche para estirar las piernas, guardo el gps, viene un bus y no puede pasar, tengo que mover el coche del sitio... parece que pasa un siglo cuando en realidad fue cuestión de un par de minutos. Aparco más adelante, vuelvo a salir del coche, miro para todos los sitios, no sé ni qué hacer... y aparece. Me regala su palestino, que ya era mío, después de un tímido "hola" y fui de cabeza a abrazarlo.

Si me llegan a decir que yo haría eso alguna vez, nunca me lo hubiera creído. ¿Lanzarme a donde un tío para abrazarlo? Pero Alejandro... ufff. Nada que ver en persona que en las fotos. Monísimo, con su carita todo sonriente en plan tímido... me abrazó tan fuerte que casi me ahogo. Y se lo dije. De ahí salieron nuestras primeras risas. Desde entonces ha sido una semana de no parar de reír... pero también de no parar de llorar. Muy raro todo.

Creo que ha sido la semana más extraña de toda mi vida. Con diferencia.

Fui pensando que sería... no sé, no como fue desde luego. Pensé que sería divertido, que lo ha sido, y que sería... más normal. Más como cuando fui a ver a Chico de Bolsillo. Pero nada que ver. No puedo decir si ha sido mejor ni peor. Con Ale ha sido todo... extraño. Nos juntamos dos raros y es lo que pasa. Pero eso sí... creo que jamás me he reído tanto y tan seguido como con él. De hecho, y como otra cosa rara de esta semana, he pensado en él como jamás he pensado en nadie: podría tener un futuro con alguien como él. 

¿No os pasa que a veces conocéis a alguien, que os gusta, os encanta pero que en el fondo tienes esa idea de que no va a haber un futuro? No hablo de distancias ni cosas de esas, hablo de ese sexto sentido que te dice que aunque intentes estar con esa persona, no te va a llenar del todo. Pues con Ale me pasó que en vez de sentir eso, sentí que con él un futuro sería posible. Vale, que sé que no lo es, por la distancia y porque él pasa, pero me refiero a su persona... que me encanta. Que no llegaría a cansarme de él.

Bueno, al tema. Después de ese pedazo de abrazo que me encantó subimos al coche y fuimos a su casa del campo a las afueras del pueblo. Los dos super cortados. Hacía falta un vodka urgente pero YA. 

Me ayudó a descargar las maletas, me enseñó la casa y en la habitación tenía esperándome el muñeco que me hizo él, con una notita de "bienvenida" en la mano, una botella de vodka al lado y un bote de golosinas. Un amor de hombre. Y después me regaló una rosa negra.

Yo ya no sabía ni dónde meterme. Estaba super contenta de tenerlo, sorprendida por la rosa, me hizo gracia el muñeco... y joder, que lo tenía al lado por fin! Y estábamos los dos como tontos, sin saber qué hacer. Me dijo que podíamos bajar al pueblo a tomar algo y a dar una vuelta... y fuimos. Y como tontos dimos mil vueltas, que el pobre no sabía ni a dónde llevarme y regresamos a la casa del campo a por el vodka, que creo que debería de haber sido la primera opción para habernos ahorrado ese momento de "no sé qué hacer, ni qué decir, ni qué nada".


 La pulsera azul con abalorios de brillantina y una cartera rosa con cremayera color oro super chonis que me regaló Ale.

Así que cogimos la botella de vodka y a darlo todo. En la primera copa todo muy formal, bien sentada y tal y sin abrir mucho la boca... pero ya unas cuantas copas después a mí se me va la pinza, hablo hasta por los codos casi siempre de cosas sin mucho sentido y cuando se levantó para entrar dentro a por más hielos y traerlos a la terraza donde estábamos bebiendo... se acercó a mí y me besó. Unas cuantas veces. Y se fue a por los hielos.

Para escribir las entradas primero he ordenado las fotos en orden por días... y de este día saltan las fotos desde el momento en el que estamos bebiendo al medio día a unas fotos de noche en sujetador y tanga a la orilla de la piscina. Qué hice en toda la tarde no lo sé. Y me da un poco de corte preguntárselo. De hecho, me acuerdo de momentos que ni siquiera sé en qué día han pasado... todo muy raro, ya lo digo.

Estábamos en la piscina por la cosa esa de que en verano dejó de cuidarlo y estaba el agua ya todo verde... y por la tontería esa de "vamos a bañarnos en agua verde"! Y en serio que iba a meterme... pero metí los pies y estaba muy fría el agua, así que se quedó en los pies. Cosas raras. Creo que esa tarde íbamos a liarnos, me acaba de venir la iluminación, pero fue quitarme el sujetador y no sé, se me fue la pinza, me dio demasiado corte todo y lo dejamos. Creo que fue entonces, o tal vez otro día, ni idea.  Pero juraría que fue el primer día... sí.

Total, que por la noche se quedó en mi habitación a dormir conmigo. A eso de las tantas de la madrugada sí que recuerdo que me desperté con sus caricias y que empezamos a liarnos y demás... pero en serio que si no tengo mucha confianza con alguien me bloqueo. Y creo que cada vez me cuesta más.

Para que os hagáis una idea, es algo que nunca he contado a nadie excepto a mi Lokero y muy por encima. Después os hablaré de él, porque hace años que está ahí, lo sabe todo de mí y nunca lo he mencionado.

Uno de los motivos por el que jamás he tenido relaciones sexuales con un tío que conozco de una noche es entre otras porque tengo hipertrofia de labios menores. Vaya, que no es nada malo, simplemente es una cuestión estética, pero me da muchísima vergüenza desnudarme delante de alguien. Que la solución es tan sencilla como hacer una labioplastia y arreglado. O pasar del tema y arreglado. Entonces se me hace imposible estar liándome en este caso con Ale, y que empiece a toquetearme. Es que me bloqueo, no puedo. Al comienzo sólo con que me desnude un poco me pasa y mientras más confianza coja con la persona más me atrevo a ello, pero eso me lleva demasiado tiempo y solo tengo una semana allí. Y eso me bloquea más, porque parezco gilipollas, en serio. Y aparte que soy una puta gorda que desnuda no es nada apetecible vaya, así que juntándolo todo... un asco.

Con el primer chico no me pasaba nada,  no me daba vergüenza, supongo que con esa edad tampoco era consciente de ello. Después vino Gaizka que era o follas, o follas, no había más opción. El peor sexo de mi vida. Qué asco le cogí a ese tipo, me daba grima hasta que me tocara el culo cuando íbamos por la calle o lo que sea. Y después pasó tiempo sin estar con nadie y vino Chico de Bolsillo con el que me costó un montón soltarme, pero que al final empecé a estar agusto con él, y en una semana de mierda me tuve que volver a casa y no me da tiempo de nada. Y ahora Alejandro, que me costó el doble que con Chico de Bolsillo,no por él, sino porque cada vez me cuesta más, que si después de Ale viene otro yo creo que antes paso del tío por mucho que me guste que cagarla en el tema.

Es algo del rollo, solo que las imágenes reales del google... son horribles. Para haceros una idea.

Entonces eso, me despierto con Ale a mi lado, empezamos a besarnos, estamos a tope... pero se me hace imposible que me toque. No puedo. Y que me vea aun menos. Y el tío se rayó. Pero no me refiero a enfado, sino que se rayaba pensando que él hacía algo mal y no era así y yo no era capaz de decirle nada. ¿Cómo cojones le digo que me da vergüenza que me vea en bolas, o que me toque o lo que sea? ¿Que aunque me muero de ganas de hacerlo con él que no puedo? Es que no se cómo explicarlo, no es que no lo haga porque no me de la gana, sino que me bloqueo y no puedo. Y encima me hace sentir fatal porque no quiero que con él las cosas sean así ni tampoco que se raye por mi culpa. Pero no puedo evitarlo. Y se hace todo... raro. No sé lo que pensaría Ale, pero seguro que se dijo que conmigo todo sería un asco, y con razón.

Y cuando me pasan esas cosas o me evado como si no estuviera dentro de mi cuerpo, o pienso en tierra trágame, y solo quiero irme de allí. Olvidarlo todo y no volver a conocer a nadie nunca más.

Me he perdido ya por dónde iba... Pues eso, que sin más, que siempre la cago en todo y encima hago sentir fatal a Ale que es lo que más me jode en todo. Y la cosa sigue... el tipo debió de flipar conmigo los días siguientes.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Día 2 y sigo en casa.

Estoy gafada, totalmente. Ya lo contaré. Por el momento todo a la mierda, sobre la marcha... y después de una reunión que tengo dentro de una hora... me marcho a ver a Ale. Ya contaré qué tal, si me pasan más gafadas o qué... porque estoy hasta el chocho ya. En serio.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Vuelve Chico de Bolsillo, me marcho a Alicante y... sigo MUY gafada.

Demasiado tiempo sin escribir. ¿Sabéis lo que me pasa? Que dejo las cosas para otro día, se me juntan mil cosas que escribir y lo sigo dejando por pereza hasta que ya se me olvidan, o son tantas que no puedo escribirlo todo o... buffff, me saturo.

Resumiendo... con Ale genial. Alejandro... ufff... creo que este tío me va a volver loca. Amable, buena persona, gracioso... un amor de hombre, en serio. Lo tiene todo. Aunque también tiene sus defectillos, pero vaya... una monada. Puede decirse que... estoy coladita por sus huesos. Y también me arriesgo a decir que... él también. 

Al fin pusimos fecha para vernos: el 2 de octubre. ¿Cómo será verlo en persona? ¿Ese momento en el que lo vea por primera vez? ¿Me besará? ¿Me abrazará? ¿Nos quedaremos los dos cortados con un "hola" tímido? Ufff.... me muero de ganas de verlo. El mes de septiembre se me ha hecho ETERNO. El día 14 terminé mi contrato en la residencia de las monjitas y en la residencia de donde siempre me llaman para marrones abrieron plazos para nuevas oposiciones para cubrir el puesto de coordinadora de enfermeras y el resto para una lista de trabajo para sustituciones. La gran lista de come mierda. 

2 de octubre. Menos de una semanita para ver a mi Ale. MI ALE. Qué bien suena!!! Estoy que no me lo creo!!!! Creo que el pobre va morir asfixiado con mi abrazo!!! Tenemos millones de planes, de hecho, hicimos una lista super colorida de las cosas que tenemos que hacer: 

Ir a patinar
Jugar al baloncesto // Auparme para que enceste por primera vez en mi vida. 
Comprar gofres de chocolate
Pintarnos las caras con pintura
Ver la playa de noche
Inventarnos una bebida
Cantarme sus canciones
Ver películas ñoñas, de terror y de dibujos // Besarme mientras las vemos
Regalarme su palestino
Hacer una tarta de chocolate
Visitar Granada // Pasar dos noches allí

Y la lista sigue... 

Me muero de ganas en serio!!! Estoy que ufff!!! No sé ya ni qué escribir sólo de pensar que en menos de una semana estaré con él!

Y... hace dos días apareció Chico de Bolsillo. No he sabido nada de él desde que lo borré de todas partes. Ni un mísero whatsapp. Y zasss.... me levanté a las 9 de la mañana y un whatsapp suyo en el móvil. No me lo podía creer!!! ¿Cuánto tiempo estuve esperando ese mensaje? ¿Cuánto deseé ese mensaje?

Hola! Ya se que te parecerá raro y hasta estúpido que te escriba ahora después de este tiempo... pero pensé que no querrías hablar conmigo... supongo incluso que seguirás sin querer hacerlo solo quería que supieras que te echo de menos y pienso mucho en ti y me gustaría que algún día pudiéramos volver a ser amigos si aun te apetece... si no es así lo entenderé, espero que te vaya todo bien. Cuídate mucho, vale? Un beso

 ¿Qué? Me quedé en blanco. Leí el mensaje unas cuantas veces. Chico de Bolsillo... al fin me ha escrito. Pero... ¿ahora? Si ya lo había olvidado... o ¿no? Me dio un vuelco el corazón. Ahí estaba de nuevo. ¡¡¡Y ME ECHABA DE MENOS!!!  Y quería volver a mi vida... Chico de Bolsillo, el tío que deseé tanto ahí estaba de nuevo... el mismo que me dejó tirada y que pasó de mí y que me hizo llorar tanto y que le dio todo igual y que ni siquiera me escribió cuando me despedí. El mismo. Tardé como media mañana en contestarle. No sabía qué decirle. En realidad no sabía qué sentía ni qué quería en ese momento. Pensé que el día 2 en vez de con Ale acabaría con él. Que Ale sólo era un parche que me puse cuando Chico de Bolsillo me dolía tanto. Pero que ya no lo necesitaba porque volvía de nuevo. Mi Chico de Bolsillo... 

Y lloré. Lloré por Ale. Por pensar que sólo había sido un consuelo temporal. Que en el fondo sólo esperaba que Chico de Bolsillo volviera. Que todo era mentira. Que no quería a Ale, que a quien quiero es Chico de Bolsillo... 

Y pensé las cosas. Dejé pasar unas horas hasta calmarme. No. Chico de Bolsillo me dejó tirada. Ale es un amor de hombre. Y me gusta. Estoy segura. Aclaré las ideas. Me di cuenta que todo lo anterior no era real. Que en el fondo no quiero quedar con Chico de Bolsillo. Que con lo que hizo he perdido la confianza en él. Alejandro me trata genial, me muero de ganas de hablar con él cada día, me hace reir... y Chico de Bolsillo solo me hace pasarlo mal. No, no más Chico de Bolsillo. Otra vez no. Dejar escapar a Ale sería un gran error.

Hola… sabes bien que lo de “pensé que no querrías hablar conmigo” no es cierto, sabes que hubiera hecho cualquier cosa por ti y que esperaba este mensaje cada día que pasaste de mi como si nada. Sabes bien que después de tu “esta noche hablamos” esperaba que de verdad lo hicieras y nunca lo hiciste. ¿Por qué ahora? No lo entiendo.  ¿No te parece que desde aquella noche ha pasado demasiado tiempo y que lo que quiero es olvidarte? Ya me hiciste daño una vez, confié a ciegas en ti y nunca hubiera esperado que tú hicieras eso. Pero lo hiciste entonces, no hay motivos para que no lo vuelvas a hacer ahora. La verdad que me ha descolocado tu mensaje, esta vez sí que no me esperara que fueras tú el que ha hecho sonar mi móvil, cosa que antes siempre esperaba que lo fueras. Y aun no sé si me alegra saber de ti, o si prefiero olvidar a quien ya me ha hecho llorar una vez, porque paso de que vuelvas a hacerlo.  Para echar de menos a alguien has tenido que quererlo o al menos apreciarlo, y dudo que tú alguna vez sintieras nada por mí, sino no me hubieras dejado así, esas cosas no se hacen a la gente que se quiere.

Se que lo hice mal y me arrepiento de ello, no intento justificarme ni nada de verdad que yo no pretendo hacerte ningún mal  y evidentemente  sentí  cosas  por ti pero estás en tu derecho de no creerme… Me acuerdo de ti todos los días aunque no te lo creas, no sé que debo hacer para que vuelvas a confiar en mí y volver a ser amigos… pero si me dejas intentarlo no se… es tu elección, está claro. Y si he tardado tanto en hablarte es porque pensé que no querrías hablarme. Muchas veces estuve a punto de escribirte o llamarte…Pero luego pensaba que pasarías y no quería fastidiarte.

En todo este tiempo hubo alguien que cada día ha tenido detalles conmigo y que de los días malos ha hecho que no lo sean tanto, y ha hecho que poco a poco tu me dejes de doler tanto. Nunca te vi como un amigo, siempre pensé que eras alguien especial. No quiero que vuelvas ahora, dejame olvidarte porque ya no confío en ti ni quiero volver a tropezar con la misma piedra dos veces.  En estos momentos no quiero o no puedo tener una amistad contigo, quién sabe si con el tiempo las cosas sean diferentes… pero ahora mismo me traes demasiados recuerdos.  Cuidate mucho, te deseo lo mejor. Un abrazo.

Ok, lo entiendo. Lo último que quiero es venir a fastidiarte ahora. Me alegro que tengas a esa persona, te mereces lo mejor y si algún dia quieres aquí estaré aunque me duele que ya no confies en mí… supongo que me lo he ganado a pulso… espero que todo te vaya genial, un beso, porque para mí también eres especial aunque nunca me creerás…

No volví a contestar.  Tampoco me ha vuelto a escribir. Fue un día un tanto extraño... pero sé que elegí bien. Si hubiera aceptado mantener una amistad con él... sé que acabaría confundiéndome con el tiempo y mandaría al carajo lo que hay con Ale. O tal vez no, quién sabe... pero en estos momentos Ale es lo más impostante que tengo, no voy a cambiarlo por nada ni nadie.

Ya, que lo mismo sentía por Chico de Bolsillo y me la metió doblada... A saber con Ale qué pasará... pero confío en que no me deje tirada, sé que no lo hará. 

Después pensando... ¿Qué raro que justo a una semana de ir a Alicante me escriba Chico de Bolsillo, no? Pero dudo que él sepa algo... simplemente un dato curioso.

Ahora que se me terminó el trabajo donde las monjas he aprovechado para ponerme al día antes de irme a Alicante: Ir a la pelu a cortarme las puntas. Ir al dentista a empastarme una caries. Cambiar las ruedas al coche. Apuntarme a la escuela de idiomas, a los 3 idiomas que se impartían para probar suerte de a ver si me cogen en alguno y así ir haciendo algo. Apuntarme a las oposiciones de la residencia donde me tienen de come mierda. Reanudar el paro. 

Pues... en la escuela de idiomas no me han cogido en ningún idioma. Llamé al ayuntamiento para ver dónde dejaban el temario para preparar las oposiciones... la respuesta fue algo así como "búscate la vida". No ponían temario ellos. Así que me dije... pues que les den por el culo. Ya que estoy apuntada voy a ver el examen para otro año saber por dónde van los tiros...

El examen escrito fue la semana pasada. 40 preguntas de test. He aprobado. Al de dos días se hacía la prueba del idioma pero como ya tenía certificado de la escuela de idiomas no tuve que volver a hacerlo. Hoy era la prueba práctica y la entrevista... y se acababa.

Pues no. Hoy era la prueba práctica. Estoy esperando los resultados y en parte espero no haber pasado. Pregunté si la entrevista la hacían seguido y me dicen que el día 1 deciden las fechas porque el test de personalidad lo tiene que hacer un psicólogo que no trabaje para el ayuntamiento. Serían 2 días, uno para hacer el test y otro para entrevistarte con él. Dos días más. Y se deciden el día 1. Y que no tardarán en salir las fechas. 

A tomar por el culo mi viaje, me apuesto el cuello. Qué de mala ostia me han puesto... ¿No se supone que hoy se acababa todo? Joder... no me da la gana de retrasar el viaje... Y aunque tal vez las fechas sean para más tarde... con lo gafe que soy seguro que cae del 2 al 9 que es cuando estaré con Ale. 

Pero tranquilos, que para que el destino se asegure de que no vaya a Alicante el 2... por la tarde me llama la directora: A ver si puedo ir a trabajar el día 2, el 5 y el 9. 

PUES NO, NO PUEDO. Porque pienso ir a ver a Ale. Y me la suda todo, quiero a Ale ya. Estoy harta de esperar siempre, de que todo salga mal, de aplazar, de dejar pasar el tiempo, de esta distancia de mierda, de no poder tenerlo cerca... HARTA.