domingo, 14 de abril de 2013

Mi semanita en Alicante PARTE II

MARTES 2 DE ABRIL

Amanecí con una sed terrible, casi me acabo la botella de agua de 1,5 litros que tenía en la habitación. Me desperté temprano, a eso de las 8 de la mañana y me metí en la bañera a poner las ideas en remojo. Estuve como 5 minutos en el agua, toda resacosa, y me empezó ese malestar con sensación de mareo, temblor, náuseas... como cuando te da una hipoglucemia (el día anterior comí un sandwich de pavo cuando llegué al hotel y no cené, solo el vodka que bebí a lo largo del día... y claro, así me cojo esos pedos tan serios).

Salí de la bañera como pude, me envolví en una toalla y me tumbé en la cama hasta que se me pasó un poco. Joder, me daba vueltas todo, fue un momento un tanto paranoico... Me vestí y salí a comprar más agua, zumo y algo de comer. Volví al hotel e intenté poner las ideas en orden y ver qué huecos me faltaban por rellenar por los olvidos que causa beber demasiado. Me di cuenta que casi tenía la mente como recién formateada: cero información, sólo imágenes sueltas a partir de cuando volvimos todos juntos al local. Hasta entonces lo recuerdo todo más o menos, pero de ahí en adelante... recuerdo que hablamos de cómo se hacían las canciones, de traducciones de insultos del castellano al euskera (eso mientras seguía bebiendo más...), después la gente se fue y me quedé a solas con Chico de Bolsillo... y ahí ya me falta información. Al día siguiente Chico de Bolsillo me contó alguna que otra cosa (no quise preguntar demasiado) y viendo lo visto casi que preferí no haberlos sabido.

Cuando comí algo y me cercioré de que no caería redonda por la calle de algún mareo resacoso salí a dar una vuelta por el puerto y me senté en un banco. Pensé que Chico de Bolsillo ya se habría cansado de mí el día anterior, no soy demasiado divertida así de primeras y no suelo caer bien, así que me preparé para pasar una semanita de paz y tranquilidad paseando por la playa todos los días, sacar fotos y ponerme hasta las cejas de helados y lo que fuera.

Me escribió y quedamos para comer, pero a falta de vodka volví a quedarme sin palabras. Comimos en la pizzería donde trabaja y cuando estuvimos dentro empezó a jarrear. Paró enseguida y fuimos a dar un paseo a un parque después de haber comprado el helado más rico de toda la historia. Él me iba contando cosas y yo lo escuchaba comiéndome el helado. Pero claro, en esas situaciones siempre llega el momento incómodo de tener que decir algo alguna vez y vuelta de nuevo al círculo vicioso. Aparte, que encima te presionen para que hables no ayuda demasiado.

Desde que hablábamos por el facebook siempre andábamos con la coña de que era una rancia y una sosa, lo cual no es tan coña porque es totalmente cierto. Y cuando estaba allí con él no paraba de decirme todo el rato, sosa, rancia, sosa, sosa sosa...(yo también se lo decía, para seguir la coña)  Y vale, que no me molesta en el sentido de que me siente mal que me  lo digan, si yo sé que es cierto y que él me lo decía de broma, lo que pasa es que cada vez que me lo decía me bloqueaba más. Juro que intentaba hablar de lo que sea, no sé, intentar seguir la conversación (monólogo en este caso) intercalando alguna frase estúpida...cualquier cosa, no sé... pero sólo me salía asentir. Y por dentro todo el rato pensaba: Sil, o dices algo o vas a acabar decepcionando del todo a Chico de Bolsillo y se va a marchar. ¡¡Habla de lo que sea hostiaaa!! Es de las pocas veces que intento mantener a alguien a mi lado, generalmente sale a relucir mi lado antisocial, el cual intenta deshacerse de todo el mundo. Y no tardó demasiado en salir. Sabiendo que no soy una grata compañía le dije que si se aburría podía irse, sin malos rollos, que no me importaba. Pero no se fue (bendita paciencia la de este hombre, se merece que le pongan un monumento de oro).

Estuvimos en un banco del parque tumbados al sol y después fuimos a ver a sus amigos cómo jugaban al baloncesto. Lo de ir a donde sus amigos sin haber bebido ya me daba más reparo pero vaya, tampoco iba a decirle que no. Y como él no jugaba estuvimos sentados al sol mientras él hablaba y yo escuchaba. Me dijo que no entendía porqué me costaba tanto hablar, que él sabía que en realidad no era tan rancia, que me lo hacía y que no entendía por qué. Que para qué quedaba con gente si no tenía intenciones de hablar.

Si el tío tenía toda la razón, si no estoy hecha para estar con gente no sé ni para que quedo con alguien, y menos para qué voy al otro lado de España para joder al resto. Esas palabras terminaron de bajonearme y fueron la clave para el bloqueo total, mente herméticamente cerrada. Cuando terminaron el partido el plan era ir con sus amigos al local y el jueves ir a casa de uno a comer. Le dije que me iba al hotel y que no iría a donde sus amigos. Pasé de estar mentalizándome de que en el local tendría que hablar y que iba a sacar mi lado más amable a esconder el rabo entre las piernas y querer largarme lejos de toda la gente.

Me llevó en moto hasta el hotel y cuando se iba a ir se me cruzaron los cables y lo abracé. Al final acabé en el local con su amigo. Para ir los tres, cogimos mi coche y paramos en casa de Chico de Bolsillo para coger el portátil. Me quedé a solas con su amigo y de nuevo la charla esa de por qué no era capaz de articular palabra. Mente en blanco, Sil intenta ser simpática, di algo... Pero joder, ¿no son capaces de dejarme en paz? Hostia, que eso no ayuda una mierda.

Estuve viendo cómo grababan un cachito de una canción, pedimos un kebab para cenar y después dejamos a su amigo en casa y me acompañó al hotel. Subimos a mi habitación a por el casco de su moto y me besó.

No sé si alguna vez he comentado que él fuma, que ha intentado dejarlo y que tenía intenciones de dejarlo ya en serio. Pues no hay cosa que me guste menos que el olor a tabaco... y ese beso de sabor a tabaco no me gustó nada. Ni el beso en sí ni el sabor del tabaco.

Así que después de ese día un tanto raro de estar TODO el rato insistiendo para que hablara, lo cual hace que me bloquee más y la decepción del beso... terminé preguntándome qué cojones hacía allí, era algo así como Tierra, trágame. Decepciono a Chico de Bolsillo, a su amigo, a mí misma por no ser capaz de ser alguien normal y encima no me gustó en absoluto aquel beso.

Joder, ha sido escribir la entrada y entrarme un mal rollo que te cagas. La sensación de que todo el mundo esté a la espera de escuchar que digas algo me bajonea. Es una sensación extraña que hace que quiera desaparecer para que nadie me mire. Porque imaginaros que un dia conocéis a alguien de pedo y que habla y tal... y al día siguiente no dice palabra. ¿Queda raro, no? Pues así soy...

3 comentarios:

Michelle Grey dijo...

Joer, qué tensión... y qué poca comprensible alguna gente. ¿Tan extraño es? Opino que para decir una estupidez, no es necesario abrir la boca. Prefiero quedarme expectante o escuchar. Es muy frustrante que se te queden todos mirando a la espera de que digas algo. ¡Pues no tengo nada que decir! Hay que ser borde al final. Yo tuve suerte con la familia de mi novio, me ven muy tímida y no me fuerzan mucho. Después de 4 años sigo sin hablar demasiado, ni falta que hace. Eso sí, cuando he pillado pedos con los primos y primas de mi novio, soy otra completamente. La reina de la fiesta, jajajajaja. Bueno, esperaremos a la III entrega, que esto seguro que acaba genial!!

Seda dijo...

Niña locaaa si ya sabes que el alcohol baja los niveles de azucar en sangre, como s ete curre hacer eso y encima sin rtener nada de comida en la habitacion!

Creo que para ser lo introvertida q eres, demasiado "bien" te prtaste con chico de bolsllo, y q si el decia esas cosas era pq tb estaba nervoso y no queria que os quedarais en el tipico silencio incomodo. No te lo tomes a mal.

Ayy el tabaco!! Yo tb lo odio con toda mi alma, y valenciano es fumador empedernido. Aun asi con el no me da asco besarme, no se, sera el amor, q es ciego sordo e insipido! jaja

Alice dijo...

Que la gente te presione para hablar es una mierda: ¿me meto yo con que ellos no dejen de hablar, aunque sea sobre las cosas más ridículas que no le importen a nadie?
Bueno, no sé cómo queda el resto de la historia, pero espero que mejorara (y que Chico de Bolsillo pillase la idea de que hablas cuando quieres, y punto).
Es cierto que esas cosas cortan a la hora de relacionarte, yo siempre tengo conmigo ese miedo a quedarme en silencio perpetuo y cuando hablo forzada por las circunstancias, todo lo que digo me parecen gilipolleces. Pero en general la gente me sigue llamando y sigue queriendo quedar (¿por qué?!!), así que me parece a mí que a lo mejor es peor la sensación que te queda a ti que la que das a los demás...
Un beso, espero que los días que faltan por relatar del viaje hayan sido mejores.