viernes, 24 de septiembre de 2010

A planta de nuevo... ¡Mierda!

Hoy me he levantado a las 11.30 de la mañana sin intenciones de hacer nada. Hacer el vago todo el día, por fin! Y es asombroso cómo una llamada de teléfono asesta una puñalada a mi paz para convertirme en un ser andante con las tripas sonando de los nervios, y de descando nada. Adiós mi día de vagueo. Sí, no voy a hacer nada, pero se me fue la tranquilidad.

Mierda.

Me han llamado de personal para ir a trabajar 5 días a planta. Planta: el infierno. "Para hacer una semana en la cuarta (cirugía). Empiezas mañana y el domingo de tarde en la tercera (trauma, donde comencé a trabajar) y luego miras tu cartelera que creo que debe de andar por la cuarta". Bien, de puta madre. O sea, que no sé ni por dónde anda mi cartelera. Y si no la encuentro?? El lunes qué mierda voy a hacer? Estúpida!

Así que sacando mis cálculos... el lunes estaré de tarde, y martes y jueves de noche.... Dios!!!!!! Después de un año sin pisar planta, sin poner medicación y quién mierda se le ocurre ponerme sola haciendo noches? Y encima en cirugía? La peor planta!!!! Medicación a patadas, carros repletos de sueros, 30 pacientes de cirugía...

Me cago en todo. Seguro que alguno va visitar el Averno estando en mis manos xD Lo poco que llega a tranquilizarme es que empiezo en traumatología, que es donde estuve por unos meses hace un año y así refresco la memoria... Pero esa planta no tiene absolutamente nada que ver con cirugía!

Odio planta. Con toda mi alma. Esto me recuerda el porqué quiero dejar sanidad. Solo de pensar en ir ahí me revuelve todas las tripas. Mierda, me han arruinado mi día.

He estado a punto de decir que no. No sé por qué mierda no lo he hecho. Simplemente porque si dices que no, no te vuelven a llamar. Quiero dejar esto. Lo odio. ¿Por qué necesitaré el puto dinero?

Me espera un infierno de semana.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¡¡¡Y vuelve!!! ¿Hasta cuándo?

¿No os pasa que os cabreáis por cualquier chorrada y mandáis todo a la mierda? El otro día había quedado con Gaizka para hacer algunas cosas y todo me salió al revés. ¡Me pillé un cabreo que pa´qué! Y hay que ser un poco justos, el pobre hombre tampoco tiene que aguantar las rayadas de nadie... así que me fui y le dije que lo olvidara todo.

Sí, así sin más. Me largué. A la mierda todo. De todos modos algún día se cansará así que las cosas cuanto antes mejor. Para qué hacerle perder el tiempo, que se busque a otra mejor, que ha ido a fijarse en la más lerda.

Bueno, la cosa es que de nuevo el tío va y se resiste en dejarme marchar. VUELVE de nuevo. ¿¿?? ¿¿Hola?? ¿¿Cuándo te vas a dar cuenta de que puedes buscarte a otra mil veces mejor?? ¿¿Hasta cuándo vas a estar a mi lado?? Me da miedo perderte (Sí, es absurdo, ¿no?).


Cambiando de tema... ayer me llamaron de la academia de fotografía: les falló una chica y me han dado su plaza!!!!!!! Hoy fui a hacer la matrícula. Empiezo en octubre. Me muero de ganas por empezar las clases!!! (quién me diría que saltaría de alegría por ir a clase...¬¬)

Ahora sólo me falta encontrar un trabajo por las mañanas... ¿Pido demasiado? Por pedir que no quede...

domingo, 12 de septiembre de 2010

Esperando esa llamada.

Bien es sabido que la buena suerte no me sonríe demasiadas veces pero esta vez rezo para que así sea. La semana pasada me decidí a llamar al centro donde imparten clases de fotografía. No sería nada profesional, simplemente para ir empezando con algo. El curso sería como un curso escolar, de octubre a junio. La chica que me atendió al teléfono me dijo que me llamaría a partir del lunes para decirme si tendría hueco o no, que quedaban pocas plazas.

Espero esa llamada como agua de mayo. En el fondo estoy segura de que me dirán que no podré ir, pero rezo para que no sea así. Quiero empezar este año con esto. Escogí las clases en el turno de tarde para poder buscar un curro de mañana. Ya sería demasiado tener trabajo por las mañanas y las clases por las tardes. Imposible tanta suerte.

Lo más seguro es que cuando el 19 de este mes cuando se me termine el contrato en el hospital no me vuelvan a renovar o a hacer otro en algún otro lado de turno de mañana y que encima no tenga sitio en las clases. Sin curro, sin clases y sin pasta. Eso me pega más.

Yo con mi cámara. ¡Somos inseparables! xD

Tengo días raros últimamente. Se me hace raro que Gaizka siga a mi lado. Es la persona con más paciencia que he conocido en toda mi vida. SIEMPRE vuelve. A veces le pregunto por qué no se va, que tiene que estar hasta los cojones de aguantarme. En serio que se me hace rarísimo.

Y tengo ganas de llorar todo el rato. Lo jodido es que no sé porqué. Simplemente me apetece encerrarme en mi habitación, apartar a todo el mundo de mí (lo que se reduce a Jeny y a Gaizka) y llorar. Estar. Pasar las horas y los días.

Sé que al final es lo que pasará. No sé cómo me las arreglo, pero al final siempre hago algo que termina apartando a todos de mi lado. Porque yo quiero que sea así. Y no sé por qué cojones. Pero es así. Y hasta que Gaizka se vaya no voy a estar agusto. Anda que no me conozco ni nada... Demasiado está durando.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Una de curro.

Me aterra qué será de mí en unos días. Es mi última semana en hematología, un lugar seguro, pasando consulta haciendo labores de secretaria. Como mucho sacar sangre; el resto del tiempo me dedico en localizar historias, dar citas, atender el teléfono, buscar analíticas y lo que vaya saliendo. Me aterra volver a planta. Sinceramente, si me llaman para ir ahí, tal vez diga que no. Cada día ansío más que llegue el curso que viene. Quiero ir a estudiar y dejar para siempre el trabajo de sanidad.

Lo sé, no es para tanto. Sólo es cuestión de aprender cómo funcionan las cosas, cagarte en los pantalones cada cinco minutos en la primera semana, cada hora en las siguientes dos y un par de apretones los siguientes meses.

Ayer fue un día rarísimo en consulta. No había mucha gente, pero el médico que pasaba consulta ayer hace largos hasta los días en los que se debería terminar pronto. Haciendo esperar a todos.

Llega a las 8.00h, mira las historias de los pacientes que van a acudir a la consulta y los comenta con la residente. Van a tomar el café y vuelven como a las 9 o 9.30h. Ve a un paciente y llega a la consulta algún médico con el que se encierra a hablar media hora más. La sala de espera a punto de estallar. Todo el mundo dándome la caca de que tienen que ir a ponerse el tratamiento (que puede durar desde una hora hasta siete horas, depende de la medicación) y a ver cuándo les toca, que su hora ya ha pasado. Bordes de cojones. Si yo los entiendo, ir al hospital es un día perdido, mirando a las musarañas, para cinco minutos de consulta. Pero eso me lo dicen a mí. "Pero qué pasa aquí, que no me llaman." "Hace rato que he entregado la tarjeta y tengo que ir a ponerme el tratamiento." (...)

Lo que me toca los cojones de eso es lo siguiente: Sales de la consulta "Pepe, pasa..." "Caguenlamarsalá, ya era hora..."- con mala cara-. Entra a la consulta, cambia de cara y de tono, y le habla al médico como si nada. Alucinante. Como si la culpa de que la consulta vaya lento sea mía y el médico fuera Dios. No hay cosa que más me reviente! En serio, eso me toca muchísimo los cojones.


Total, que entre una cosa y la otra le vuelven a llamar de no sé dónde, desaparece de la consulta (para mí que es mago) y viene la residente preguntando por él, que lo ha perdido y a ver si sé dónde está. Y me cuenta que a una radióloga le acaban de trasladar a otro hospital, a neurocirugía, que acaba de quedarse en coma en media hora con el cerebro hasta las cartolas de sangre. 41 años. Se me puso la piel de gallina. De estar bien a la hora del desayuno con los compañeros del curro, va la tía, le da un pataturrio y entra en coma.

El médico vuelve de vete a saber de dónde y pasa a la siguiente paciente después de comentar su caso con la residente: Una chica de 27 años, linfoma de Hodgkin desde los 15 ya recuperada ,con la madre con un linfoma también que había sido paciente de esta consulta... Total, que entra la chica con su novio, y va el médico y le pregunta:
- ¿Y qué tal se encuentra tu madre?
- Murió hace dos meses.
- Joder, lo siento, no lo sabía. No pensaba que estuviera tan mal...
- Sí, es que al final terminó con un ACV.

Y le da la llorera. Y el novio la abraza. Y casi me da el pataturrio a mí (venga Sil, piensa en otra cosa... tengo que cortarme las uñas... tal vez me las pinto a la tarde...¿Qué tal negros? ¿O granate oscuros? Tengo que parar a echar gasolina al coche. Y de paso compraré el desodorante para la taquilla. ¡Ah! ¡Y las galletas de chocolate! (para seguir engordando). A la tarde tengo que grabar un par de cd´s para el coche, tengo pura basura...). Y se me pone carne de gallina. Y aprieto los dientes y me aguanto las ganas de llorar. Y la consulta parece eterna. Hasta que al fin se va. Y sólo quiero que no comenten nada de la chica, porque estoy a punto de caramelo. Y lo comentan... (venga Sil, ¿falta algo por hacer? Tengo todas las historias para mañana, las analíticas sacadas...¡Ah! Si mañana viene el cansino ese! Tengo ganas de que venga, es un show, me entretiene ver lo gilipollas que es. Me da la risa, pobre imbécil)

Y el pobre imbécil llega la la consulta aun sin tener cita ese día. ¿Qué cojones querrá? Total, que entra y nos echa a mí y al residente de la consulta porque le da la venada de hablar a solas con el médico. Salimos a la sala de espera y nos ponemos a imaginar qué cuentos le va a contar, total, qué más dará que no nos deje estar si después vamos a cotillear con el médico. Os explico el tema:

El padre del pobre imbécil fue paciente de hematología por algún tipo de linfoma, pero ya está curado. Trajo a su hijo a la consulta por un tema que no tiene nada que ver con hematología, simplemente porque tenía confianza con el médico que le había tratado.¡¡Y es que estaban hasta los cojones del pobre imbécil!!

El tema es que el pobre imbécil es hipocondríaco, estaba histérico pensando que tenía el VIH, hepatitis de todo el abecedario, y si os descuidáis casi que nota que tiene cáncer de útero! Le contó a su padre que estuvo con una chica, que le hizo una mamada con el condón puesto, que se rompió y que le hizo sangre (¡madre mía! ¡qué le habría hecho! xD). Y él ya sentía que al orinar sentía cosas raras, que le salía un líquido de color blanco de su polla, que si notaba esto y lo otro... Y claro, el médico para quitárselo de encima (a órdenes del padre: "hazle todas las pruebas posibles") le mandó a hacerse una analítica completa, un cultivo para micro etc. Lo cual dio todo negativo.

El día que tenía que venir a la consulta el médico imprime la analítica pensando en darle el alta y despacharle y zas!!!!! Vitamina b12 y ac. fólico bajo! Juró hasta en hebreo. Vuelta a volver a mandarle más analíticas para que se quedara contento. El pobre imbécil llorando con la analítica delante con las serologías del VIH, hepatitis etc negativos y todavía seguía convencido de que estaba infectado. Le costó como media hora hacerle entender que no tenía ningún tipo de infección. Y otra media hora que lo del b12 nada tenía que ver con la mamada y que no era nada grave. Que se sacara otra analítica, que le había pedido más cosas por el tema del b12 y a ver qué salía. Que volviera en dos semanas.

Total, que ese día tan fatídico vuelve sin cita, nos hecha a la residente y a mí de la consulta y le debió de contar al médico que había mentido, que lo había hecho sin condón con una africana (estoy segura de que era prostituta, porque con ese no va nadie voluntariamente o sin nada a cambio) y que no le dijera nada a su padre. Todavía convencido de lo del VIH. ¡A ver si la chica tiene que tener VIH por ser negra! ¡Nos han jodido...!

Y total, no contentos con las analíticas le dice que le va a mandar a hacerse una gastroscopia.
(- Anda, mándale de paso una colonoscopia, ya verás cómo no vuelve- le digo al médico)

Y a ver cómo termina el tema... yo creo que hasta dentro de medio año o así no se lo va a poder quitar de encima...

Y mientras estaban los dos en la consulta y yo con la residente en la sala de espera llega otra enfermera buscando al médico, que tenía que ir urgente a la UCI, que unos familiares de un paciente de hematología que está a punto de cascarla la están liando (otra vez). Excusa perfecta para echar al pobre imbécil de la consulta. A meterse en otro marrón.

Y llegó la hora de pirarme a casa... Ese día fue raro. A la tarde quedé con Gaizka y en serio, cuando empezó a hablarme me sentí mierda. ¿Qué puedo ofrecerle a un tío tan bueno como él?

Un día raro. En serio.

Éstos últimos días son raros. Casi todo el rato me siento mierda. Sólo quiero estar con él, esos ratos en los que me abraza sin preguntar nada y pasan minutos y minutos...

domingo, 29 de agosto de 2010

Mi enorme cajita del olvido.

¿Por qué en esta puta casa siempre hay alguien? Estoy a punto de estallar de todo lo que acabo de embutirme: un bocadillo, chocolatinas, caramelos, salchichón, una ensalada de tomate, ensaladilla rusa, una manzana... ¡¡Quiero vomitar y no puedo!! ¡¡Cómo odio no estar sola en casa!! Doy tanto asco... siempre dando un paso atrás, jamás hacia adelante. Cada vez más gorda. Si sigo en este camino pronto podré dar un salto y se rompería el hilo que sujeta a la Tierra en el Espacio y todos caeríamos a un agujero negro para dejar de existir.

Ayer desde hacía ya mucho tiempo tuve ganas de llorar, pero no pude permitírmelo porque estaba rodeada de gente. Tuve que tragarme cada una de las lágrimas que peleaban por salir. Pienso que en este estúpido momento en el que quiero llorar y no puedo es cuando empiezo a comer sin poder parar. Hasta estar a punto de estallar.

Ayer vi cómo Gaizka se alejaba de mí y se perdía entre aquel gentío que invadía las calles. Lo perdí de vista, desapareció. Por mi culpa, obviamente. Soy una imbécil. Siempre hago que la gente se sienta mal. Tal vez por eso sea que no quiera tener a nadie cerca. Y cuando eso ocurre siempre llego a la misma conclusión: "Déjalo ir, vuelve a la soledad de tu habitación. Aquel es tu lugar, siempre lo ha sido." Y pienso que definitivamente todo se ha terminado. Que jamás tengo que volver a caer en el error de conocer a alguien más de lo debido. Intercambiar demasiadas palabras (para mí, aunque otros digan que apenas hablo). Es inútil tratar de mantener cualquier tipo de relación, siempre fracasan. Siempre fracaso.

Pero él, como siempre, vuelve. Y yo, gilipollas, no tengo lo que hay que tener para decirle adiós para siempre. De algún modo, lo necesito. Lo quiero a mi lado. Y realmente creo que aunque suene absurdo cada vez que pienso en ello, si me fuera de su lado le haría daño. En verdad lo pienso; y no debería ser así. Y siento que comienzo a quererlo. Hasta el punto en el que si algún día me faltara sería capaz de hacer cualquiero locura. ¡Ja! Locura...

Una vez escuché a un señor que decía lo siguiente: Que el cerebro estaba dividido en cajas y que en cada caja se guardaban las cosas ordenadamente (La caja del fútbol, la caja de la cerveza, la caja del trabajo, la caja del sexo...). Y hacía diferencia de cómo están organizadas esas cajas en hombres y en mujeres, lo cual no viene a cuento y no me apetece explicar. Y porque no sabría explicarlo de aquella forma tan graciosa como en la que él lo contaba.

La caja más grande que yo tengo es la caja del olvido. Creo que ya no hay sitio para nadie más. Ahí guardo personas que fueron un simple capricho pero que su recuerdo terminó haciéndome daño y personas que aun en algunas noches su nombre sale de esa cajita para llegar a mi memoria, para traer recuerdos y simplemente para seguir dañándome.

Y últimamente había metido a una persona más en esa cajita, una persona a la que tuve mucho aprecio. Pero no me decidía a echar la llave. Después de casi un año sin que diera señales de vida después de escribirle yo, me parecían razones suficientes para meterla en la cajita del olvido. Porque los recuerdos duelen. La espera termina apuñalando la esperanza que cada vez se va debilitando más. Hasta que esa puñalada la mata y se decide echar la llave a la cajita del olvido. Y después de todo este tiempo justamente hoy, cuando andaba pensando en ella, recibo unas palabras: Cómo le iba, qué tal estaba yo y que le contara cómo me iba a mí. Así de sencillo. Después de todo este tiempo decide volver cuando yo decido meterla en la cajita del olvido.

Aun no he clasificado el sentimiento que me ha causado ver sus letras en la pantalla. No sé si es bueno o no. Si me puso contenta saber de ella o no. Lo que sí me ha quedado claro es que no tuve esas ganas locas de hablarle, de responderle seguido, de comenzar a escribir un eterno mail contándole todo. Porque eso era ella: alguien con la que hablaba de todo, sin esconderme. Definitivamente, no me dieron ganas.

El tiempo y la ausencia llaman al olvido. Porque de un día para otro desaparece y después de casi un año pretende volver. Como si ese año no hubiera pasado.
Y eso termina dañando. Mucho.


Hubo momentos en los que la necesité. Y ya se había marchado.

¿Por qué la gente se marcha sin decir nada y después pretenden volver sin pedir permiso? Cuando había decidido olvidarla. Cuando había decidido echar la llave a la cajita del olvido.

martes, 24 de agosto de 2010

¿Respeto? ¿Te lo has ganado?

Depende del día, en serio, puedo ser una borde, callada o digo lo que pienso sin cortarme un pelo y sin poner adornos ni dar rodeos. El viernes fue un día de los de estar callada. Y mierda, me arrepiento de no haberle dicho a esa vieja que sus ideas anticuadas se las puede meter por el ojaldre, que conmigo las cosas no van así. Pero me callé porque era una compañera de trabajo, porque pasaba de malos rollos y porque ella entraría en discusión llamándome descarada por pensar diferente.

- Éstos jóvenes de hoy en día no tienen respeto a las "canas". (ella misma se llama vieja, después que no se queje si yo se lo digo; simplemente aviso.)
- Ésta no se amedrenta, dice todo tal cual. Va a llegar lejos. Ésta si pasa unos 6 meses más aquí va a tener firmes a los médicos. - dijo la enfermera con la que estoy en cosultas, con la que tengo más trato que con la otra.
- Ya le voy a decir a su tía cómo es...- la otra puta vieja, que parece ser que es amiguísima de mi tía.

Y yo puse mi sonrisa de imbécil y no dije nada. Después me quedé pensando en el tema.


Lo primero, eso del respeto a los mayores está un poco pasadito, ¿no? Respeto en primer lugar hacia todos. Si alguien te da por culo, lo mismo que se va a llevar de vuelta, ya sea una "canas" o no. Al fin y al cabo el respeto no se gana con el número de edad que se lleva en el D.N.I. Así que no: Eso del respeto a las canas ya se lo puede ir metiendo por el ojaldre porque el respeto hay que ganárselo.

Pero lo que me dejó rota fue lo de mi tía. ¿A qué cojones viene eso de que le iba a decir a mi tía cómo era? ¿Qué pasa, que si doy mi opinión aun siendo diferente a la tuya y no lamerte el coño por ser una "canas" ya soy una descarada? Lo primero que decírselo a mi tía o al vecino del quinto va a ser lo mismo. A esa señora le ha caído la gracia o la desgracia de ser mi tía por el simple hecho de que se ha casado con el hermano de mi padre. Lo segundo, sólo nos vemos en algunas fiestas y en navidades, o sea, dos veces al año. Y mi habilidad para escaquearme de las reuniones familiares supera lo perfecto. Así que en conclusión: a esa señora y a mí no nos une nada a parte de que le ha tocado ser mi tía: "Hola muy buenas, un qué tal, y adiós, ya nos veremos".
Me quedé pillada con esa imbécil, en serio. De verla por los pasillos parecía simpática y todo, pero vamos, su intento de "aconojarme" ante mi tía y el fracaso de imponerme sus ideas ha hecho que me caiga fatal. Por esa no daría ni un duro, ¡hay que joderse!

miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Angel y demonio?

Las cosas con Gaizka van como siempre. Algunas discusiones absurdas y poco más. Todo vuelve a la normalidad para mi sorpresa. Me pregunto porqué no me mandará a la mierda. Siempre vuelve.

Cuando me enfado soy una hija de puta. Me cabreo y lo dejo todo. Mando todo a la mierda y desaparezco. Y él, en vez de dejarme ir para siempre aguanta el chaparrón sin decir una palabra. Jamás me ha hablado mal ni ha entrado a discutir. Solamente me calma y espera.


Y mierda, aguanto con el cabreo todo lo que puedo, no porque quiero, sino porque me es imposible parar la rabia que se apodera de mí en esos momentos. Y bueno, a veces porque me da la gana estar enfadada y tocarle los cojones. Es lo que hay.

Y en ocasiones me da pena, porque le dije que no tenía que aguantarlo, que se fuera. Y su respuesta siempre es un abrazo. ¿Por qué?

martes, 10 de agosto de 2010

Cuando menos te lo esperas.

Cuando pasas toda una vida al lado del hombre al que amas puede decirse que ha valido la pena vivir. Almacenas miles de buenos recuerdos que cuando los traes de nuevo al presente te hacen sonreír viviendo de nuevo aquel momento, recordando los olores de aquel día y volviendo a sentir aquella felicidad. Y los malos días no importan, no dañan tanto, porque al día siguiente vuelves a despertarte junto a él, quien te sostendrá cada vez que tropieces y te ayudará a levantarte y a seguir caminando siempre intentando hacerte sonreír. ¿Pero qué pasa cuando ya no despiertas a su lado? Y es más: ¿Cuando eres consciente de que jamás volverás a abrazarlo?
El corazón intenta ocultar ese dolor que rompería el alma de una mujer en miles de pedazos bajo excusas que con el tiempo caen por su propio peso. Hablas en presente de él. Su pijama sigue debajo de la almohada. Compras dos bollos para desayunar y pones dos platos para comer. Pero él no vuelve y te das cuenta que tu alma partió con él y que sólo caminas por inercia. Que te levantas por las mañanas esperando oír el timbre de la puerta y abrazarlo fuerte. Y no es así, ni será. Y es entonces cuando el corazón deja de dar falsas esperanzas y caes desde un precipicio de emociones que matan poco a poco tu cuerpo.

Y ya no te queda ni alma ni fuerza para seguir caminando.

Y tu hogar se convierte en tu celda. Encerrada con los recuerdos que van matándote poco a poco. Una muerte lenta y dolorosa. Triste.

Morirse de tristeza. De tristeza porque él se ha ido. De tristeza porque ya no queda nada. Una casa vacía, fotografías con sonrisas de tiempos felices y unas flores marchitas.

Y así es la muerte, que llega cuando menos te lo esperas, arranca de tu vida lo que más quieres y se queda agazapado esperándote.

El martes por la mañana el tío Andrés se cayó por las escaleras y murió dejando sola a su mujer.

sábado, 31 de julio de 2010

Plantón en toda regla.

Odio la impuntualidad. Pero aun más que me den plantón.

Ayer quedé con Gaizka y hablamos del tema etc. Hoy trabajaba en una boda y me dijo que fuera a pasar la noche con él, que ya que entre semana no nos veíamos que quería estar más tiempo conmigo. No me gusta salir tarde de casa, me da pereza, pero le dije que sí. Me dijo que para las 22.00 habría terminado y tampoco era tan tarde... Así que genial.

Yo toda gilipollas me depilo, me arreglo las uñas, me aliso el pelo... y me siento a esperar su llamada para salir de casa. Pasados 45 minutos de las 22.00 le envío un sms diciendo si no habíamos quedado en que me iba a avisar para quedar...

Los novios de la boda les pidieron que se quedaran más tiempo y no tiene la puta decencia de avisarme que terminaría para más tarde. ¡Tiene huevos!

Que le den por el culo. El plantón que se lo de a su madre, que a mí no me lo vuelve a hacer. ¡Pero qué idiota soy! ¡Toda ilusionada para pasar la noche con él y él ni se acuerda de mí!

Me siento como una imbécil. Y encima me hace sentir como una ogro por enfadarme, que si lo pasa mal cuando me enfado etc. ... ¡Haberte acordado antes!

Desde luego, ya se me han quitado todas las ganas de verle.